Boletín de las 15 TFP, Edición especial: 1983 en reseña, Pleasantville, N.Y., pag. 16

 

Las TFP de las 3 Américas a Reagan: Kissinger, ¡no!

 

A finales de julio de 1983, la Sociedad Americana de Defen­sa de la Tradición, Familia y Propiedad (TFP) envió un telegrama al Presidente Ronald Reagan, expre­sando su profunda preocupación por la designación del Sr. Henry Kissinger para dirigir la comisión de alto nivel encargada de aconsejar a la presiden­cia en la política para América Central.

El telegrama tuvo gran divulgación en Estados Unidos, donde fue publi­cado en los periódicos "The New York Times", "The Washington Times", "The Wanderer", y en la revista "Conservative Digest".

Las otras TFP de las 3 Américas en­viaron un telegrama en el mismo sen­tido al Jefe de Estado norteamericano.

He aquí el texto íntegro del mismo:

"La Sociedad Americana de De­fensa de la Tradición, Familia y Pro­piedad (TFP) y todas las entidades congéneres en las 3 Américas han deli­berado mandarle simultáneamente este telegrama a Vd., Sr. Presidente, a fin de expresar en conjunto la profunda preocupación —más aún, el sobre­salto— en que las dejó la designación del Sr. Henry Kissinger para dirigir la comisión de alto nivel encargada de aconsejar a la Presidencia en la polí­tica para América Central.

En efecto, el proceso de vietnamiza­ción, característicamente comunista, se va desarrollando cada vez más en el subcontinente centroamericano. Tam­bién en América del Sur, las crisis socioeconómicas, más o menos artifi­ciales, las efervescentes agitaciones urbanas, la diseminación de las gue­rrillas rurales, los rumores de tensio­nes y de guerras entre las diversas naciones, imponen el temor de una vietnamización a corto o medio plazo.

Evidentemente, esa situación se hace posible sólo por causa de la política cada vez más activa que el poderío soviético aplica a Iberoamérica, donde promueve una guerra psicológica in­cesante.

En vista de todos estos hechos, el nombramiento del Sr. Henry Kissinger —el hombre público cuyo nombre sim­boliza ante la opinión pública univer­sal todos los desastres y todas las ver­güenzas que el mundo libre sufrió en Vietnam— sólo puede provocar des­concierto, aprensión y abatimiento en las tres Américas; pues el jefe de la nueva Comisión para América Central simboliza todos los optimismos inge­nuos, todas las imprevisiones políticas, todas las debilidades y, más aún, todo el espíritu derrotista que condujeron a la entrega de Vietnam.

Esperamos que Vd., Sr. Presidente, encuentre alguna forma de solucionar la situación inevitablemente creada por la presencia del Sr. Henry Kissinger en tan altas funciones. Esto parece abso­lutamente indispensable para la con­servación de la fe, la paz y la prospe­ridad en Iberoamérica: factor impres­cindible, hoy en día, para la paz inter­nacional.

Tenga a bien, Sr. Presidente, recibir el testimonio de nuestro alto aprecio".

 

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