<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Plinio Correa de Oliveira</title>
	<atom:link href="https://www.pliniocorreadeoliveira.info/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>https://www.pliniocorreadeoliveira.info/</link>
	<description></description>
	<lastBuildDate>Wed, 15 Apr 2026 02:40:30 +0000</lastBuildDate>
	<language>it-IT</language>
	<sy:updatePeriod>
	hourly	</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>
	1	</sy:updateFrequency>
	

<image>
	<url>https://www.pliniocorreadeoliveira.info/wp-content/uploads/2023/02/cropped-plinio-favicon-32x32.png</url>
	<title>Plinio Correa de Oliveira</title>
	<link>https://www.pliniocorreadeoliveira.info/</link>
	<width>32</width>
	<height>32</height>
</image> 
	<item>
		<title>San Pedro González (15/04): conversión fulgurante que irrumpe de la humillación</title>
		<link>https://www.pliniocorreadeoliveira.info/san-pedro-gonzalez-15-04-conversion-fulgurante-que-irrumpe-de-la-humillacion-2/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jose Miguel]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 15 Apr 2026 02:40:30 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Novidades]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://www.pliniocorreadeoliveira.info/?p=32424</guid>

					<description><![CDATA[<p>Cuando la humillación abre el camino a la santidad</p>
<p>L'articolo <a href="https://www.pliniocorreadeoliveira.info/san-pedro-gonzalez-15-04-conversion-fulgurante-que-irrumpe-de-la-humillacion-2/">San Pedro González (15/04): conversión fulgurante que irrumpe de la humillación</a> proviene da <a href="https://www.pliniocorreadeoliveira.info">Plinio Correa de Oliveira</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: right;"><strong><em>“Santo del Día”, 14 de abril de 1967</em></strong></p>
<hr />
<p style="text-align: center;"><strong>A D V E R T E N C I A</strong></p>
<p style="text-align: center; padding-left: 40px; padding-right: 40px;">Transcripción de grabación de una conferencia del Prof. Plinio a socios y colaboradores de la TFP brasileña, que no ha sido revisada por el autor. Traducción y adaptación por este sitio.</p>
<p style="text-align: center; padding-left: 40px; padding-right: 40px;">Si Plinio Corrêa de Oliveira estuviera entre nosotros, sin duda pediría que se hiciera mención explícita de su disposición filial a rectificar cualquier discrepancia en relación con el Magisterio tradicional de la Iglesia. Es lo que aquí hacemos constar, con sus propias palabras, como homenaje a tan bello y constante estado de ánimo:</p>
<p style="text-align: center; padding-left: 40px; padding-right: 40px;"><em><strong>«Católico apostólico romano, el autor de este texto se somete con filial ardor a la enseñanza tradicional de la Santa Iglesia. Si, sin embargo, por descuido, hubiera en él algo que no se ajustara a dicha enseñanza, lo rechaza desde ya y categóricamente».</strong></em></p>
<p style="text-align: center; padding-left: 40px; padding-right: 40px;">Las palabras «Revolución» y «Contrarrevolución» se emplean aquí en el sentido que les da el Prof. Plinio Corrêa de Oliveira en su libro «<a href="https://www.pliniocorreadeoliveira.info/RevolucionyContra-Revolucion_2005.pdf">Revolución y Contra-Revolución</a>», cuya primera edición se publicó en el n.º 100 de «<a href="http://www.catolicismo.com.br/">Catolicismo</a>», en abril de 1959.</p>
<p><a href="https://www.pliniocorreadeoliveira.info/la-sabana-santa-reflejo-del-alma-de-nuestro-senor-jesucristo/royal_crown1/" rel="attachment wp-att-8021"><img decoding="async" class="size-full wp-image-8021 aligncenter" src="https://www.pliniocorreadeoliveira.info/wp-content/uploads/2023/05/Royal_Crown1.png" width="35" height="25" /></a></p>
<hr />
<p><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://www.pliniocorreadeoliveira.info/wp-content/uploads/2023/05/Sao-Pedro-Gonzalez-Wikipedia-free-616x1024.jpg" /></p>
<p style="text-align: center;"><strong>São Pedro Gonzalez, pintura de Alejo Fernández, en los Reales Alcázares de Sevilla</strong></p>
<p>Mañana, 15 de abril, será la fiesta de San Pedro González, confesor, también conocido como «San Telmo», sobre quien tomamos algunas notas en el libro del Pe. <a href="https://patrimoinechretien.com/Biblioth%C3%A8que/Oeuvres/Hagiographies/VidasDosSantosRohrbacher062022br.pdf">Rohrbacher</a> (Padre René-François Rohrbacher – Vidas dos Santos).</p>
<p>El resumen histórico es:</p>
<p style="padding-left: 40px;"><em>«Pedro González nació en el año 1190 en la ciudad de Astorga <strong>(*)</strong>, España, de la que su tío era obispo. Tras unos estudios brillantes, fue nombrado, aún joven, canónigo de la catedral.</em></p>
<p style="padding-left: 40px;"><em>«Su tío le obtuvo de Roma la dignidad de deán del cabildo. Pedro debía tomar posesión del cargo en la fiesta de Navidad. Joven vanidoso, quería que todo se celebrara con pompa y que toda la ciudad asistiera al acto.</em></p>
<p style="padding-left: 40px;"><em>«Montado en un caballo magníficamente enjaezado, recorría las calles de la ciudad. Al llegar a un lugar repleto de gente, espoleó al animal para que trotara con más gracia y así aumentar la admiración del pueblo. Pero el caballo dio un paso en falso y arrojó al jinete a un charco lleno de barro. Los gritos de admiración se transformaron inmediatamente en abucheos y burlas.</em></p>
<p style="padding-left: 40px;"><em>«Cabe imaginar la confusión que sintió González. Sin embargo, esto le resultó saludable. En ese mismo lugar exclamó en voz alta: “¿Cómo? ¿Ese mismo mundo al que yo buscaba complacer se ríe de mí? Pues bien, yo me burlaré de él a mi vez. De hoy en adelante le daré la espalda para comenzar una vida mejor”.</em></p>
<p style="padding-left: 40px;"><em>«Y, de hecho, abandonó el mundo y entró en la Orden de Santo Domingo. Fue un excelente religioso y, más tarde, un predicador no menos excelente.</em></p>
<p style="padding-left: 40px;">«<em>Su fama llegó hasta el rey San Fernando, quien le pidió consejo sobre la guerra contra los sarracenos (…) Más tarde fue evangelizador de los pobres y, en particular, de los marineros, habiendo sido agraciado con el don de los milagros. (…) Predicó sin cesar, hasta sus últimos días (…).</em></p>
<p style="padding-left: 40px;">«<em>Predijo su muerte, falleciendo en Tuy el 15 de abril de 1246, asistido por el obispo de la ciudad, que le tenía en gran estima. Los marineros de España y Portugal lo invocaban en todas las tempestades bajo el nombre de San Elmo</em>»<em>.</em></p>
<h3>* Lo pintoresco de la tradicional «joyeuse entrée» y la belleza de la conversión «a la» española de San Pedro González.</h3>
<p>Su vida es realmente pintoresca, empezando por esa manifestación de mundanalidad canónica. Como ven, era sobrino del obispo y había sido nombrado canónigo de la catedral, y su tío había conseguido que fuera nombrado decano del cabildo, es decir, la figura principal del cabildo.</p>
<p>Formaba parte de las costumbres de la época que, cuando una persona asumía un nuevo cargo, recorriera la ciudad ataviada con las insignias de su dignidad. Por ejemplo, cuando alguien era nombrado profesor universitario, recorría la ciudad, con fuegos artificiales, alumnos, etc., con la toga y el atuendo de profesor, a caballo.</p>
<p>Naturalmente, era necesario saber montar a caballo, porque la cosa no deja de entrañar algunos riesgos.</p>
<p>Cuando el estudiante se graduaba y regresaba a su ciudad natal, se ponía el atuendo de la profesión que iba a ejercer y desfilaba por el centro de la ciudad. Y toda la gente se quedaba mirando al nuevo profesional graduado, al nuevo doctor, con quien la ciudad quería adornar los círculos sociales e intelectuales de la pequeña ciudad a la que pertenecía el doctor.</p>
<p>Algo de esto se conservó durante algún tiempo en las pequeñas ciudades del interior [de São Paulo]. Hasta 1920, más o menos, si no me equivoco, cuando un joven del interior se graduaba en São Paulo capital, regresaba a su ciudad y era recibido con una banda de música, autoridades municipales, etc., y todos los que estaban en la estación de tren para recibirlo lo acompañaban hasta su casa, donde había algo que se llamaba de forma un tanto extravagante «boca libre», es decir, la familia ofrecía entonces, al menos cuando podía, una comida para todo el que quisiera comer todo lo que quisiera. Y así se entronizaba al nuevo doctor.</p>
<p style="text-align: center;"><a href="https://www.pliniocorreadeoliveira.info/san-pedro-gonzalez-15-04-conversion-fulgurante-que-irrumpe-de-la-humillacion/illumination-du-parc-de-versailles/" rel="attachment wp-att-32418"><img fetchpriority="high" decoding="async" class="size-full wp-image-32418 aligncenter" src="https://www.pliniocorreadeoliveira.info/wp-content/uploads/2026/04/Illumination-du-parc-de-Versailles.png" alt="" width="800" height="413" srcset="https://www.pliniocorreadeoliveira.info/wp-content/uploads/2026/04/Illumination-du-parc-de-Versailles.png 800w, https://www.pliniocorreadeoliveira.info/wp-content/uploads/2026/04/Illumination-du-parc-de-Versailles-300x155.png 300w, https://www.pliniocorreadeoliveira.info/wp-content/uploads/2026/04/Illumination-du-parc-de-Versailles-768x396.png 768w" sizes="(max-width: 800px) 100vw, 800px" /></a></p>
<p style="text-align: center; padding-left: 40px; padding-right: 40px;"><strong>Iluminación del parque de Versalles y del Gran Canal con motivo de la boda del delfín, futuro Luis XVI, con la archiduquesa María Antonieta</strong></p>
<p>Esta tradición, que por cierto es muy razonable, muy pintoresca, muy auténtica y muy psicológica, se aplicaba incluso a los reyes. Cuando la reina se casaba con el rey y acudía por primera vez a su capital, se celebraba la «<em>joyeuse entrée</em>», la entrada festiva, con recepciones y pompa. Por ejemplo, Luis XVI y María Antonieta, tras casarse, hicieron una <em>joyeuse entrée</em> en París. ¿Por qué? Porque era la primera vez que ella iba allí oficialmente. Así que hubo una gran recepción, un gran revuelo, muy acorde con el orden natural de las cosas.</p>
<p>Así pues, nuestro canónigo estaba a punto de entrar a caballo en la ciudad y ustedes pueden imaginar que la entrada del canónigo debía ser algo de gran envergadura. Imagínense a un hombre apuesto, montado en un hermoso caballo con esos bellos trajes de canónigo, miembro del cabildo. Probablemente había clérigos acompañándolo, cofradías cantando a coro, etc., y el cargo completamente secularizado.</p>
<p>Era una época en la que no había anticlericalismo. Hoy en día ya no hay propiamente dicho anticlericalismo, pero a los ojos de la opinión pública no es destacable tener un cargo eclesiástico. Es mejor poseer un cargo eclesiástico que no tener ningún otro, ni siquiera civil. Pero se considera mucho mejor tener un cargo civil que un cargo eclesiástico más o menos en igualdad de condiciones. En aquella época, no. Los cargos eclesiásticos tenían un gran atractivo mundano.</p>
<p>Entonces entra nuestro canónigo a caballo. En un momento dado, decide hacer un gesto elegante y espolear al caballo para que trote con más gracia. Es que aún no existía el «devoto sentimental». A este no le gustaría que un canónigo trotara rápido. Va en contra de la caridad. No tiene buen corazón. Un hombre que va rápido a caballo no tiene piedad de las viudas, de los pobres —según el concepto del «devoto sentimental»—, de los animales, ni del caballo. El canónigo, incluso cuando joven, debería soltar las riendas y tener un animal muy dócil que fuera a su aire; y él también así&#8230; Entonces, todos dirían: «¡Qué bueno es! ¡Qué bueno es! Así es como él se canoniza».</p>
<p>Pero se ve que aún no había «devotos sentimentales» y que quedaba bien que un canónigo demostrara que montaba bien a caballo. Y la hora de la Gracia lo esperaba en ese momento de suma mundanalidad, y la peor de las mundanalidades, que es la mundanalidad de las cosas sagradas. Montaba a caballo, espoleaba al caballo, el caballo empezaba a trotar y él esperaba aplausos, empezaban a surgir aplausos, etc., y de repente se cae en un charco de barro.</p>
<p>Ya he contado aquí que Napoleón paseaba una vez por el Bois de Boulogne o por los Campos Elíseos, y el pueblo comenzó a aplaudirlo. Iba a caballo. Y el embajador de Dinamarca, que estaba a su lado, le dice: «Majestad, ¡qué trono tan sólido!». Él responde: «Señor embajador, se equivoca. Los pueblos se vengan de los aplausos que nos dan».</p>
<p><strong>Quien aplaude está listo para abuchear. Esa es la miseria humana</strong>. La miseria de las miserias, la más miserable de todas, es esa. Y el resultado: estaban aplaudiendo, se cae de bruces, estalla el abucheo. <strong>Estalla el abucheo y llega la gracia de Dios y convierte al hombre.</strong> Lo toca mostrándole la futilidad de todas esas vanidades y dándole un sentido de desafío hacia ese pueblo: «¿Cómo es que esta gente que me abuchea, me aplaudía, y ahora me está abucheando? Romperé con ellos, y ya no tengo nada que ver con ellos».</p>
<p>Es una forma de la gracia operar en español. Porque la cosa se convierte inmediatamente en un desafío propio de la corrida de toros. Algo sumamente bonito, a mí me gusta —no sé si tendré unas remotas gotas de sangre española, tal vez—, pero a mí me gusta así.</p>
<p>¿Rompió? Desafíe y salte encima, vaya pronto, inmediatamente, hasta el final. Sea radical.</p>
<p><strong>Así es como deben suceder las cosas. Así lo hizo nuestro santo. </strong>Fue tocado por la gracia y entró en una orden religiosa. Fue dominico, se hizo famoso como predicador y es hermoso verlo influir, con sus consejos sobre la Cruzada, al rey San Fernando.</p>
<h3>* La biografía de San Pedro González nos hace añorar días que se han ido, pero que volverán.</h3>
<p>Vean qué hermosa escena: un Jefe de Estado, un Rey, santo, que manda llamar a un predicador santo para conversar sobre la lucha contra los infieles. ¡Qué lejos queda todo eso! ¿Qué ha sido del predicador santo? ¿Qué ha sido del rey? ¿Qué ha sido, sobre todo, de un rey santo? ¡Cómo se ha desvanecido todo eso! ¡Y qué nostalgia debemos sentir por esos valores que tanto dicen a nuestras almas!</p>
<p><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://www.pliniocorreadeoliveira.info/wp-content/uploads/2023/05/S_Fernando.png" /></p>
<p style="text-align: center;"><strong>Grabado medieval de San Fernando de Castilla</strong></p>
<p>Imaginen ustedes el encuentro: un rey sentado en un sillón con respaldo y brazos sobre una tarima en la sala; el santo entra y le hace una profunda reverencia desde la entrada. Él le dice con amabilidad: «Fray, pase, siéntase como en casa». Entonces ambos comienzan a hablar y, de repente, la conversación se eleva de tono y al rato están tratando de religión, de cosas elevadas, etc. Todo ello dentro del palacio real.</p>
<p>¿En qué palacio ocurre hoy algo así? Cómo nos hace sentir la desgracia de nuestro distanciamiento respecto a tantas cosas magníficas que de esta forma podemos vislumbrar a la luz del pasado. Y qué útil resulta, por tanto, una ficha biográfica que nos brinde la posibilidad de recordar de este modo toda esa felicidad.</p>
<p>Dante dice que no hay mayor tristeza que recordar, en un día de miseria, la felicidad que ya no existe. Nosotros sufrimos eso en parte. Nos encontramos en un día de miseria y recordamos aquellos días que ya no están. <strong>Pero al menos sabemos que eso existió y que las cosas volverán a ser así</strong>. Y en este valle profundo, tan lejos de lo que fue y, al menos en el orden real de las cosas, no cronológicamente, tan lejos de lo que viene, lo evocamos con nostalgia.</p>
<h3>* Las almas se convierten no mediante concesiones, sino por la santidad.</h3>
<p>Ustedes ven después a este santo que ejerce varios oficios: evangelizador de los pobres y, sobre todo, evangelizador de los marineros. Los marineros eran una chusma sin fe ni ley, aventureros. Él se mete en ese ambiente y, sin ninguna necesidad de ser sacerdote obrero, sin ninguna necesidad de concesiones descabelladas, conmueve esas almas.</p>
<p><strong>Ahora bien, ¿por qué conmueve a esas almas? Porque él es santo </strong>y tantos candidatos a sacerdotes obreros no lo son.</p>
<p>Alguien podría objetar: Pero, Dr. Plinio, a veces son almas muy difíciles de conmover. Yo digo: Es cierto, pero nuestro santo resolvió el asunto. Fue agraciado por Dios con el don de los milagros. Que los sacerdotes obreros se conviertan, que se enmienden y que obtengan de Dios el don de los milagros, y ellos también moverán las almas. Así es como se convierte a la gente, y no mediante las concesiones descabelladas propias de nuestros días.</p>
<h3>* La relación entre el Cielo y la Tierra que existía antaño.</h3>
<p>Predicó hasta sus últimos días. Y predijo su propia muerte. <strong>Una de las gracias especiales que Dios concede a algunos de sus siervos es la de prever su propia muerte. Es una forma de morir en la dulzura y la paz de Dios.</strong> <strong>Esto no les causa pánico, porque les da precisamente la esperanza de llegar al Cielo. </strong>Es el anuncio de que las puertas del cielo están abiertas para ellos. Y esto se hacía antiguamente con tal naturalidad que se cuenta que <strong>el P. Anchieta, aquí en nuestro pueblecito de São Paulo, supo de antemano el día de su muerte y entonces visitó a varias familias despidiéndose</strong>, y explicando con toda franqueza: «Voy a morir el día tal, he tenido una comunicación al respecto, y quería agradecer tanta amabilidad».</p>
<p>Es el aspecto mesurado y cortés —en el sentido noble de la palabra— del siglo XVI, hacer una visita de despedida: «Voy a morir, necesito despedirme de los amigos, ¿no es así?».</p>
<p>¡Pueden imaginarse el asombro! No causaba tanto asombro. Porque muchas veces, personas que no eran consideradas santas de altar, eran favorecidas con esa gracia y lo decían. Y la gente lo encontraba bastante probable que sucediera. Esas comunicaciones entre el Cielo y la Tierra eran naturales, no eran excepcionales.</p>
<p>Imagínense el susto si alguien llamara a nuestro timbre:</p>
<p>—Dr. Plinio, he venido a despedirme de usted porque voy a morir.</p>
<p>En un primer momento me sentiría tan desconcertado que me vería obligado a decir: «No, usted aún va a tener una larga vida», el estúpido <em>happy end</em> de las cosas modernas.</p>
<p>En aquellos tiempos:</p>
<p>—Ah, ¿va a morir? No me diga… ¿Ha tenido una visión? Mire, muchas gracias por haber venido a despedirse. Cuando llegue al Cielo, acuérdese de nosotros. Dígale de mi parte a Nuestra Señora tal cosa, hable con mi Ángel de la Guarda tal cosa; por favor, no se olvide.</p>
<p>—Ah, claro, claro, no hay duda, no lo olvidaré. Hasta luego.</p>
<p>—Hasta luego.</p>
<p><strong>¡Es precisamente esa magnífica naturalidad! Naturalidad con lo sobrenatural. La armonía, la costumbre de lo sobrenatural que crea cosas magníficas como estas.</strong></p>
<p>Entonces, imaginen, en el convento, al santo yendo de un lado a otro y, de repente, le dice al padre prior:</p>
<p>—P. Prior, consideraría necesario que Su Reverencia designara a alguien que me sustituyera en el apostolado de los marineros.</p>
<p>—¿Pero por qué?</p>
<p>—No, porque si Su Reverencia me da permiso, voy a morir. He recibido un aviso de que voy a morir.</p>
<p>—Ah, entonces, está bien, etc.</p>
<p>Y deja al sustituto designado. Muere en el momento previsto, la comunidad está allí, asiste a la muerte, muere en el Señor, lo entierran en paz. Una alegría general, una unción en el lugar donde se produce la muerte y, <em>mirabile dictu,</em> el obispo era muy amigo suyo y asistió a su muerte. Muere bajo las bendiciones y la mirada de su pastor y con esa naturalidad se va al Cielo.</p>
<p>Vean cómo el Cielo y la Tierra se acercan. ¡Qué abismos se suprimen dentro de este florilegio de la civilización católica! Y cuántas cosas bellas que desaparecieron y que en el Reino de María <strong>(**)</strong> las veremos.</p>
<hr />
<h2>NOTAS</h2>
<p><strong>(*)</strong> Algunos autores sitúan su lugar de nacimiento ora en Palencia, ora en la ciudad de Astorga. La duda se aclara en la obra «España Sagrada» (FLÓREZ, Enrique et al. – 1792, España Sagrada. Teatro geográfico-histórico de la Iglesia de España. Tomo XXIII, cap. 15), que sobre el nacimiento de este santo refiere:</p>
<p>«[Nació en] Villa de Fromista, capital del marquesado (…) así lo reconoció siempre la villa, según afirma Pulgar en la historia de la ciudad (…). La misma patria lo autoriza el Legendario de la S. Iglesia de Tuy: «De Villa que Fromesta dicitur Palentini Dioecesis in Diace extitit oriundus (…). Este documento es el más autorizado como propio de la Iglesia (…)»</p>
<p><strong>(**)</strong> San Luis María Grignion de Montfort (1673-1716), en su Tratado de la verdadera devoción a la Santísima Virgen, prevé la llegada a la Tierra de una era «en la que las almas respirarán a María como el cuerpo respira el aire», y en la que innumerables personas «se convertirán en copias vivas de María» (Cap. VI, art. V). Esa era la llama Reino de María. Esta profecía se entrelaza orgánicamente con la de Nuestra Señora en Fátima. En efecto, tras predecir varias calamidades para el mundo, Ella afirmó: «Al fin, mi Inmaculado Corazón triunfará».</p>
<p>Para más detalles sobre San Luis María Grignion de Montfort y el Reino de María, véase:</p>
<p style="padding-left: 40px;">– <a href="https://www.pliniocorreadeoliveira.info/ES_195505_DoctorProfetaApostol.htm">Catolicismo n.º 53 – Mayo de 1955 – DOCTOR, PROFETA Y APÓSTOL EN LA CRISIS CONTEMPORÁNEA</a></p>
<p style="padding-left: 40px;">– <a href="https://www.pliniocorreadeoliveira.info/ES_CAT_195507_El_Reino_de_Maria.htm">Catolicismo n.º 55 – Julio de 1955 – EL REINO DE MARÍA, REALIZACIÓN DE UN MUNDO MEJOR</a></p>
<p>L'articolo <a href="https://www.pliniocorreadeoliveira.info/san-pedro-gonzalez-15-04-conversion-fulgurante-que-irrumpe-de-la-humillacion-2/">San Pedro González (15/04): conversión fulgurante que irrumpe de la humillación</a> proviene da <a href="https://www.pliniocorreadeoliveira.info">Plinio Correa de Oliveira</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>San Pedro González (15/04): conversión fulgurante que irrumpe de la humillación</title>
		<link>https://www.pliniocorreadeoliveira.info/san-pedro-gonzalez-15-04-conversion-fulgurante-que-irrumpe-de-la-humillacion/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jose Miguel]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 15 Apr 2026 02:25:34 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Discursos]]></category>
		<category><![CDATA[Espanol]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://www.pliniocorreadeoliveira.info/?p=32417</guid>

					<description><![CDATA[<p>Cuando la humillación abre el camino a la santidad</p>
<p>L'articolo <a href="https://www.pliniocorreadeoliveira.info/san-pedro-gonzalez-15-04-conversion-fulgurante-que-irrumpe-de-la-humillacion/">San Pedro González (15/04): conversión fulgurante que irrumpe de la humillación</a> proviene da <a href="https://www.pliniocorreadeoliveira.info">Plinio Correa de Oliveira</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: right;"><strong><em>“Santo del Día”, 14 de abril de 1967</em></strong></p>
<hr />
<p style="text-align: center;"><strong>A D V E R T E N C I A</strong></p>
<p style="text-align: center; padding-left: 40px; padding-right: 40px;">Transcripción de grabación de una conferencia del Prof. Plinio a socios y colaboradores de la TFP brasileña, que no ha sido revisada por el autor. Traducción y adaptación por este sitio.</p>
<p style="text-align: center; padding-left: 40px; padding-right: 40px;">Si Plinio Corrêa de Oliveira estuviera entre nosotros, sin duda pediría que se hiciera mención explícita de su disposición filial a rectificar cualquier discrepancia en relación con el Magisterio tradicional de la Iglesia. Es lo que aquí hacemos constar, con sus propias palabras, como homenaje a tan bello y constante estado de ánimo:</p>
<p style="text-align: center; padding-left: 40px; padding-right: 40px;"><em><strong>«Católico apostólico romano, el autor de este texto se somete con filial ardor a la enseñanza tradicional de la Santa Iglesia. Si, sin embargo, por descuido, hubiera en él algo que no se ajustara a dicha enseñanza, lo rechaza desde ya y categóricamente».</strong></em></p>
<p style="text-align: center; padding-left: 40px; padding-right: 40px;">Las palabras «Revolución» y «Contrarrevolución» se emplean aquí en el sentido que les da el Prof. Plinio Corrêa de Oliveira en su libro «<a href="https://www.pliniocorreadeoliveira.info/RevolucionyContra-Revolucion_2005.pdf">Revolución y Contra-Revolución</a>», cuya primera edición se publicó en el n.º 100 de «<a href="http://www.catolicismo.com.br/">Catolicismo</a>», en abril de 1959.</p>
<p><a href="https://www.pliniocorreadeoliveira.info/la-sabana-santa-reflejo-del-alma-de-nuestro-senor-jesucristo/royal_crown1/" rel="attachment wp-att-8021"><img decoding="async" class="size-full wp-image-8021 aligncenter" src="https://www.pliniocorreadeoliveira.info/wp-content/uploads/2023/05/Royal_Crown1.png" width="35" height="25" /></a></p>
<hr />
<p><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://www.pliniocorreadeoliveira.info/wp-content/uploads/2023/05/Sao-Pedro-Gonzalez-Wikipedia-free-616x1024.jpg" /></p>
<p style="text-align: center;"><strong>São Pedro Gonzalez, pintura de Alejo Fernández, en los Reales Alcázares de Sevilla</strong></p>
<p>Mañana, 15 de abril, será la fiesta de San Pedro González, confesor, también conocido como «San Telmo», sobre quien tomamos algunas notas en el libro del Pe. <a href="https://patrimoinechretien.com/Biblioth%C3%A8que/Oeuvres/Hagiographies/VidasDosSantosRohrbacher062022br.pdf">Rohrbacher</a> (Padre René-François Rohrbacher – Vidas dos Santos).</p>
<p>El resumen histórico es:</p>
<p style="padding-left: 40px;"><em>«Pedro González nació en el año 1190 en la ciudad de Astorga <strong>(*)</strong>, España, de la que su tío era obispo. Tras unos estudios brillantes, fue nombrado, aún joven, canónigo de la catedral.</em></p>
<p style="padding-left: 40px;"><em>«Su tío le obtuvo de Roma la dignidad de deán del cabildo. Pedro debía tomar posesión del cargo en la fiesta de Navidad. Joven vanidoso, quería que todo se celebrara con pompa y que toda la ciudad asistiera al acto.</em></p>
<p style="padding-left: 40px;"><em>«Montado en un caballo magníficamente enjaezado, recorría las calles de la ciudad. Al llegar a un lugar repleto de gente, espoleó al animal para que trotara con más gracia y así aumentar la admiración del pueblo. Pero el caballo dio un paso en falso y arrojó al jinete a un charco lleno de barro. Los gritos de admiración se transformaron inmediatamente en abucheos y burlas.</em></p>
<p style="padding-left: 40px;"><em>«Cabe imaginar la confusión que sintió González. Sin embargo, esto le resultó saludable. En ese mismo lugar exclamó en voz alta: “¿Cómo? ¿Ese mismo mundo al que yo buscaba complacer se ríe de mí? Pues bien, yo me burlaré de él a mi vez. De hoy en adelante le daré la espalda para comenzar una vida mejor”.</em></p>
<p style="padding-left: 40px;"><em>«Y, de hecho, abandonó el mundo y entró en la Orden de Santo Domingo. Fue un excelente religioso y, más tarde, un predicador no menos excelente.</em></p>
<p style="padding-left: 40px;">«<em>Su fama llegó hasta el rey San Fernando, quien le pidió consejo sobre la guerra contra los sarracenos (…) Más tarde fue evangelizador de los pobres y, en particular, de los marineros, habiendo sido agraciado con el don de los milagros. (…) Predicó sin cesar, hasta sus últimos días (…).</em></p>
<p style="padding-left: 40px;">«<em>Predijo su muerte, falleciendo en Tuy el 15 de abril de 1246, asistido por el obispo de la ciudad, que le tenía en gran estima. Los marineros de España y Portugal lo invocaban en todas las tempestades bajo el nombre de San Elmo</em>»<em>.</em></p>
<h3>* Lo pintoresco de la tradicional «joyeuse entrée» y la belleza de la conversión «a la» española de San Pedro González.</h3>
<p>Su vida es realmente pintoresca, empezando por esa manifestación de mundanalidad canónica. Como ven, era sobrino del obispo y había sido nombrado canónigo de la catedral, y su tío había conseguido que fuera nombrado decano del cabildo, es decir, la figura principal del cabildo.</p>
<p>Formaba parte de las costumbres de la época que, cuando una persona asumía un nuevo cargo, recorriera la ciudad ataviada con las insignias de su dignidad. Por ejemplo, cuando alguien era nombrado profesor universitario, recorría la ciudad, con fuegos artificiales, alumnos, etc., con la toga y el atuendo de profesor, a caballo.</p>
<p>Naturalmente, era necesario saber montar a caballo, porque la cosa no deja de entrañar algunos riesgos.</p>
<p>Cuando el estudiante se graduaba y regresaba a su ciudad natal, se ponía el atuendo de la profesión que iba a ejercer y desfilaba por el centro de la ciudad. Y toda la gente se quedaba mirando al nuevo profesional graduado, al nuevo doctor, con quien la ciudad quería adornar los círculos sociales e intelectuales de la pequeña ciudad a la que pertenecía el doctor.</p>
<p>Algo de esto se conservó durante algún tiempo en las pequeñas ciudades del interior [de São Paulo]. Hasta 1920, más o menos, si no me equivoco, cuando un joven del interior se graduaba en São Paulo capital, regresaba a su ciudad y era recibido con una banda de música, autoridades municipales, etc., y todos los que estaban en la estación de tren para recibirlo lo acompañaban hasta su casa, donde había algo que se llamaba de forma un tanto extravagante «boca libre», es decir, la familia ofrecía entonces, al menos cuando podía, una comida para todo el que quisiera comer todo lo que quisiera. Y así se entronizaba al nuevo doctor.</p>
<p style="text-align: center;"><a href="https://www.pliniocorreadeoliveira.info/san-pedro-gonzalez-15-04-conversion-fulgurante-que-irrumpe-de-la-humillacion/illumination-du-parc-de-versailles/" rel="attachment wp-att-32418"><img fetchpriority="high" decoding="async" class="size-full wp-image-32418 aligncenter" src="https://www.pliniocorreadeoliveira.info/wp-content/uploads/2026/04/Illumination-du-parc-de-Versailles.png" alt="" width="800" height="413" srcset="https://www.pliniocorreadeoliveira.info/wp-content/uploads/2026/04/Illumination-du-parc-de-Versailles.png 800w, https://www.pliniocorreadeoliveira.info/wp-content/uploads/2026/04/Illumination-du-parc-de-Versailles-300x155.png 300w, https://www.pliniocorreadeoliveira.info/wp-content/uploads/2026/04/Illumination-du-parc-de-Versailles-768x396.png 768w" sizes="(max-width: 800px) 100vw, 800px" /></a></p>
<p style="text-align: center; padding-left: 40px; padding-right: 40px;"><strong>Iluminación del parque de Versalles y del Gran Canal con motivo de la boda del delfín, futuro Luis XVI, con la archiduquesa María Antonieta</strong></p>
<p>Esta tradición, que por cierto es muy razonable, muy pintoresca, muy auténtica y muy psicológica, se aplicaba incluso a los reyes. Cuando la reina se casaba con el rey y acudía por primera vez a su capital, se celebraba la «<em>joyeuse entrée</em>», la entrada festiva, con recepciones y pompa. Por ejemplo, Luis XVI y María Antonieta, tras casarse, hicieron una <em>joyeuse entrée</em> en París. ¿Por qué? Porque era la primera vez que ella iba allí oficialmente. Así que hubo una gran recepción, un gran revuelo, muy acorde con el orden natural de las cosas.</p>
<p>Así pues, nuestro canónigo estaba a punto de entrar a caballo en la ciudad y ustedes pueden imaginar que la entrada del canónigo debía ser algo de gran envergadura. Imagínense a un hombre apuesto, montado en un hermoso caballo con esos bellos trajes de canónigo, miembro del cabildo. Probablemente había clérigos acompañándolo, cofradías cantando a coro, etc., y el cargo completamente secularizado.</p>
<p>Era una época en la que no había anticlericalismo. Hoy en día ya no hay propiamente dicho anticlericalismo, pero a los ojos de la opinión pública no es destacable tener un cargo eclesiástico. Es mejor poseer un cargo eclesiástico que no tener ningún otro, ni siquiera civil. Pero se considera mucho mejor tener un cargo civil que un cargo eclesiástico más o menos en igualdad de condiciones. En aquella época, no. Los cargos eclesiásticos tenían un gran atractivo mundano.</p>
<p>Entonces entra nuestro canónigo a caballo. En un momento dado, decide hacer un gesto elegante y espolear al caballo para que trote con más gracia. Es que aún no existía el «devoto sentimental». A este no le gustaría que un canónigo trotara rápido. Va en contra de la caridad. No tiene buen corazón. Un hombre que va rápido a caballo no tiene piedad de las viudas, de los pobres —según el concepto del «devoto sentimental»—, de los animales, ni del caballo. El canónigo, incluso cuando joven, debería soltar las riendas y tener un animal muy dócil que fuera a su aire; y él también así&#8230; Entonces, todos dirían: «¡Qué bueno es! ¡Qué bueno es! Así es como él se canoniza».</p>
<p>Pero se ve que aún no había «devotos sentimentales» y que quedaba bien que un canónigo demostrara que montaba bien a caballo. Y la hora de la Gracia lo esperaba en ese momento de suma mundanalidad, y la peor de las mundanalidades, que es la mundanalidad de las cosas sagradas. Montaba a caballo, espoleaba al caballo, el caballo empezaba a trotar y él esperaba aplausos, empezaban a surgir aplausos, etc., y de repente se cae en un charco de barro.</p>
<p>Ya he contado aquí que Napoleón paseaba una vez por el Bois de Boulogne o por los Campos Elíseos, y el pueblo comenzó a aplaudirlo. Iba a caballo. Y el embajador de Dinamarca, que estaba a su lado, le dice: «Majestad, ¡qué trono tan sólido!». Él responde: «Señor embajador, se equivoca. Los pueblos se vengan de los aplausos que nos dan».</p>
<p><strong>Quien aplaude está listo para abuchear. Esa es la miseria humana</strong>. La miseria de las miserias, la más miserable de todas, es esa. Y el resultado: estaban aplaudiendo, se cae de bruces, estalla el abucheo. <strong>Estalla el abucheo y llega la gracia de Dios y convierte al hombre.</strong> Lo toca mostrándole la futilidad de todas esas vanidades y dándole un sentido de desafío hacia ese pueblo: «¿Cómo es que esta gente que me abuchea, me aplaudía, y ahora me está abucheando? Romperé con ellos, y ya no tengo nada que ver con ellos».</p>
<p>Es una forma de la gracia operar en español. Porque la cosa se convierte inmediatamente en un desafío propio de la corrida de toros. Algo sumamente bonito, a mí me gusta —no sé si tendré unas remotas gotas de sangre española, tal vez—, pero a mí me gusta así.</p>
<p>¿Rompió? Desafíe y salte encima, vaya pronto, inmediatamente, hasta el final. Sea radical.</p>
<p><strong>Así es como deben suceder las cosas. Así lo hizo nuestro santo. </strong>Fue tocado por la gracia y entró en una orden religiosa. Fue dominico, se hizo famoso como predicador y es hermoso verlo influir, con sus consejos sobre la Cruzada, al rey San Fernando.</p>
<h3>* La biografía de San Pedro González nos hace añorar días que se han ido, pero que volverán.</h3>
<p>Vean qué hermosa escena: un Jefe de Estado, un Rey, santo, que manda llamar a un predicador santo para conversar sobre la lucha contra los infieles. ¡Qué lejos queda todo eso! ¿Qué ha sido del predicador santo? ¿Qué ha sido del rey? ¿Qué ha sido, sobre todo, de un rey santo? ¡Cómo se ha desvanecido todo eso! ¡Y qué nostalgia debemos sentir por esos valores que tanto dicen a nuestras almas!</p>
<p><img decoding="async" class="aligncenter" src="https://www.pliniocorreadeoliveira.info/wp-content/uploads/2023/05/S_Fernando.png" /></p>
<p style="text-align: center;"><strong>Grabado medieval de San Fernando de Castilla</strong></p>
<p>Imaginen ustedes el encuentro: un rey sentado en un sillón con respaldo y brazos sobre una tarima en la sala; el santo entra y le hace una profunda reverencia desde la entrada. Él le dice con amabilidad: «Fray, pase, siéntase como en casa». Entonces ambos comienzan a hablar y, de repente, la conversación se eleva de tono y al rato están tratando de religión, de cosas elevadas, etc. Todo ello dentro del palacio real.</p>
<p>¿En qué palacio ocurre hoy algo así? Cómo nos hace sentir la desgracia de nuestro distanciamiento respecto a tantas cosas magníficas que de esta forma podemos vislumbrar a la luz del pasado. Y qué útil resulta, por tanto, una ficha biográfica que nos brinde la posibilidad de recordar de este modo toda esa felicidad.</p>
<p>Dante dice que no hay mayor tristeza que recordar, en un día de miseria, la felicidad que ya no existe. Nosotros sufrimos eso en parte. Nos encontramos en un día de miseria y recordamos aquellos días que ya no están. <strong>Pero al menos sabemos que eso existió y que las cosas volverán a ser así</strong>. Y en este valle profundo, tan lejos de lo que fue y, al menos en el orden real de las cosas, no cronológicamente, tan lejos de lo que viene, lo evocamos con nostalgia.</p>
<h3>* Las almas se convierten no mediante concesiones, sino por la santidad.</h3>
<p>Ustedes ven después a este santo que ejerce varios oficios: evangelizador de los pobres y, sobre todo, evangelizador de los marineros. Los marineros eran una chusma sin fe ni ley, aventureros. Él se mete en ese ambiente y, sin ninguna necesidad de ser sacerdote obrero, sin ninguna necesidad de concesiones descabelladas, conmueve esas almas.</p>
<p><strong>Ahora bien, ¿por qué conmueve a esas almas? Porque él es santo </strong>y tantos candidatos a sacerdotes obreros no lo son.</p>
<p>Alguien podría objetar: Pero, Dr. Plinio, a veces son almas muy difíciles de conmover. Yo digo: Es cierto, pero nuestro santo resolvió el asunto. Fue agraciado por Dios con el don de los milagros. Que los sacerdotes obreros se conviertan, que se enmienden y que obtengan de Dios el don de los milagros, y ellos también moverán las almas. Así es como se convierte a la gente, y no mediante las concesiones descabelladas propias de nuestros días.</p>
<h3>* La relación entre el Cielo y la Tierra que existía antaño.</h3>
<p>Predicó hasta sus últimos días. Y predijo su propia muerte. <strong>Una de las gracias especiales que Dios concede a algunos de sus siervos es la de prever su propia muerte. Es una forma de morir en la dulzura y la paz de Dios.</strong> <strong>Esto no les causa pánico, porque les da precisamente la esperanza de llegar al Cielo. </strong>Es el anuncio de que las puertas del cielo están abiertas para ellos. Y esto se hacía antiguamente con tal naturalidad que se cuenta que <strong>el P. Anchieta, aquí en nuestro pueblecito de São Paulo, supo de antemano el día de su muerte y entonces visitó a varias familias despidiéndose</strong>, y explicando con toda franqueza: «Voy a morir el día tal, he tenido una comunicación al respecto, y quería agradecer tanta amabilidad».</p>
<p>Es el aspecto mesurado y cortés —en el sentido noble de la palabra— del siglo XVI, hacer una visita de despedida: «Voy a morir, necesito despedirme de los amigos, ¿no es así?».</p>
<p>¡Pueden imaginarse el asombro! No causaba tanto asombro. Porque muchas veces, personas que no eran consideradas santas de altar, eran favorecidas con esa gracia y lo decían. Y la gente lo encontraba bastante probable que sucediera. Esas comunicaciones entre el Cielo y la Tierra eran naturales, no eran excepcionales.</p>
<p>Imagínense el susto si alguien llamara a nuestro timbre:</p>
<p>—Dr. Plinio, he venido a despedirme de usted porque voy a morir.</p>
<p>En un primer momento me sentiría tan desconcertado que me vería obligado a decir: «No, usted aún va a tener una larga vida», el estúpido <em>happy end</em> de las cosas modernas.</p>
<p>En aquellos tiempos:</p>
<p>—Ah, ¿va a morir? No me diga… ¿Ha tenido una visión? Mire, muchas gracias por haber venido a despedirse. Cuando llegue al Cielo, acuérdese de nosotros. Dígale de mi parte a Nuestra Señora tal cosa, hable con mi Ángel de la Guarda tal cosa; por favor, no se olvide.</p>
<p>—Ah, claro, claro, no hay duda, no lo olvidaré. Hasta luego.</p>
<p>—Hasta luego.</p>
<p><strong>¡Es precisamente esa magnífica naturalidad! Naturalidad con lo sobrenatural. La armonía, la costumbre de lo sobrenatural que crea cosas magníficas como estas.</strong></p>
<p>Entonces, imaginen, en el convento, al santo yendo de un lado a otro y, de repente, le dice al padre prior:</p>
<p>—P. Prior, consideraría necesario que Su Reverencia designara a alguien que me sustituyera en el apostolado de los marineros.</p>
<p>—¿Pero por qué?</p>
<p>—No, porque si Su Reverencia me da permiso, voy a morir. He recibido un aviso de que voy a morir.</p>
<p>—Ah, entonces, está bien, etc.</p>
<p>Y deja al sustituto designado. Muere en el momento previsto, la comunidad está allí, asiste a la muerte, muere en el Señor, lo entierran en paz. Una alegría general, una unción en el lugar donde se produce la muerte y, <em>mirabile dictu,</em> el obispo era muy amigo suyo y asistió a su muerte. Muere bajo las bendiciones y la mirada de su pastor y con esa naturalidad se va al Cielo.</p>
<p>Vean cómo el Cielo y la Tierra se acercan. ¡Qué abismos se suprimen dentro de este florilegio de la civilización católica! Y cuántas cosas bellas que desaparecieron y que en el Reino de María <strong>(**)</strong> las veremos.</p>
<hr />
<h2>NOTAS</h2>
<p><strong>(*)</strong> Algunos autores sitúan su lugar de nacimiento ora en Palencia, ora en la ciudad de Astorga. La duda se aclara en la obra «España Sagrada» (FLÓREZ, Enrique et al. – 1792, España Sagrada. Teatro geográfico-histórico de la Iglesia de España. Tomo XXIII, cap. 15), que sobre el nacimiento de este santo refiere:</p>
<p>«[Nació en] Villa de Fromista, capital del marquesado (…) así lo reconoció siempre la villa, según afirma Pulgar en la historia de la ciudad (…). La misma patria lo autoriza el Legendario de la S. Iglesia de Tuy: «De Villa que Fromesta dicitur Palentini Dioecesis in Diace extitit oriundus (…). Este documento es el más autorizado como propio de la Iglesia (…)»</p>
<p><strong>(**)</strong> San Luis María Grignion de Montfort (1673-1716), en su Tratado de la verdadera devoción a la Santísima Virgen, prevé la llegada a la Tierra de una era «en la que las almas respirarán a María como el cuerpo respira el aire», y en la que innumerables personas «se convertirán en copias vivas de María» (Cap. VI, art. V). Esa era la llama Reino de María. Esta profecía se entrelaza orgánicamente con la de Nuestra Señora en Fátima. En efecto, tras predecir varias calamidades para el mundo, Ella afirmó: «Al fin, mi Inmaculado Corazón triunfará».</p>
<p>Para más detalles sobre San Luis María Grignion de Montfort y el Reino de María, véase:</p>
<p style="padding-left: 40px;">– <a href="https://www.pliniocorreadeoliveira.info/ES_195505_DoctorProfetaApostol.htm">Catolicismo n.º 53 – Mayo de 1955 – DOCTOR, PROFETA Y APÓSTOL EN LA CRISIS CONTEMPORÁNEA</a></p>
<p style="padding-left: 40px;">– <a href="https://www.pliniocorreadeoliveira.info/ES_CAT_195507_El_Reino_de_Maria.htm">Catolicismo n.º 55 – Julio de 1955 – EL REINO DE MARÍA, REALIZACIÓN DE UN MUNDO MEJOR</a></p>
<p>L'articolo <a href="https://www.pliniocorreadeoliveira.info/san-pedro-gonzalez-15-04-conversion-fulgurante-que-irrumpe-de-la-humillacion/">San Pedro González (15/04): conversión fulgurante que irrumpe de la humillación</a> proviene da <a href="https://www.pliniocorreadeoliveira.info">Plinio Correa de Oliveira</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>&#8220;Ahorita, Ahorita&#8221; (The Iranian powder keg) &#8211; Folha de S. Paulo, November 18, 1978</title>
		<link>https://www.pliniocorreadeoliveira.info/ahorita-ahorita-the-iranian-powder-keg-folha-de-s-paulo-november-18-1978-2/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Nestor Fonseca]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 13 Apr 2026 15:04:59 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[English]]></category>
		<category><![CDATA[folha san paulo]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://www.pliniocorreadeoliveira.info/?p=32409</guid>

					<description><![CDATA[<p>In Persia, with the Shah's scepter wavering in his hands, the wall against the expansion of communism in Asia wavers, the oil routes waver, and the precious oil coffers are left at the mercy of attack. As a result, world domination is at risk, and a third world war is not impossible in the medium term.</p>
<p>L'articolo <a href="https://www.pliniocorreadeoliveira.info/ahorita-ahorita-the-iranian-powder-keg-folha-de-s-paulo-november-18-1978-2/">&#8220;Ahorita, Ahorita&#8221; (The Iranian powder keg) &#8211; Folha de S. Paulo, November 18, 1978</a> proviene da <a href="https://www.pliniocorreadeoliveira.info">Plinio Correa de Oliveira</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><img decoding="async" class="size-medium wp-image-13344 aligncenter" src="https://www.pliniocorreadeoliveira.info/wp-content/uploads/2024/01/leao_rampante-233x300.png" sizes="(max-width: 233px) 100vw, 233px" srcset="https://www.pliniocorreadeoliveira.info/wp-content/uploads/2024/01/leao_rampante-233x300.png 233w, https://www.pliniocorreadeoliveira.info/wp-content/uploads/2024/01/leao_rampante.png 247w" width="233" height="300" /></p>
<p>&nbsp;</p>
<h5><em><strong>by Plinio Corrêa de Oliveira</strong></em></h5>
<p>&nbsp;</p>
<h5>A friend from Kansas City sent me a three-panel cartoon (from the October 13 issue of the Lawrence Journal-World). In the first panel, a man who appears somewhat advanced in age and corpulent sits in an armchair, watching a football game on television. His expression shows attention, but his body is comfortably relaxed. In the second panel, the television seems to emit unusual vibrations. Words appear on the screen announcing that World War III has broken out. The man remains in exactly the same position. In the third panel, the television returns to the game, and the man is still in the same position.</h5>
<p style="text-align: center;"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter wp-image-32401 size-full" src="https://www.pliniocorreadeoliveira.info/wp-content/uploads/2026/04/Charge-ahorita-ahorita.jpg" alt="" width="659" height="766" srcset="https://www.pliniocorreadeoliveira.info/wp-content/uploads/2026/04/Charge-ahorita-ahorita.jpg 659w, https://www.pliniocorreadeoliveira.info/wp-content/uploads/2026/04/Charge-ahorita-ahorita-258x300.jpg 258w" sizes="(max-width: 659px) 100vw, 659px" /></p>
<p>&nbsp;</p>
<h5>Thus, on this fictional viewer&#8217;s quiet afternoon, an event erupted that could suddenly engulf him in an atomic tragedy, ruin his country, and change the course of humanity for centuries. Moreover, it could permanently remove or impose the prospect of worldwide communist domination. None of this affects the viewer&#8217;s quiet afternoon, &#8220;ahorita, ahorita&#8221; (“In a minute, in a minute,” as my friends from Ecuador, Colombia, and Venezuela say). And so he doesn&#8217;t even move.</h5>
<h5>Of course, this mentality is not unique to Kansas or the United States. It extends to large segments of the population worldwide. It also encompasses large areas of São Paulo, including the Higienópolis borough, where I live. It does not creep into me, perhaps because of the meticulous care I take to preserve my mentality from the infiltration of such states of mind.</h5>
<h5>A characteristic example of this mentality is the attitude of a large portion of public opinion toward the situation in which the newspapers suddenly presented Persia to us.</h5>
<h5>This country was universally regarded as one of the West&#8217;s great barriers to the expansion of communism in Asia. Not only a firm barrier, but also one in a highly strategic position. The Persian coast holds an influential position in navigation through the Persian Gulf and the Sea of Oman toward Suez or the Cape of Good Hope. In short, oil distribution is largely in Persia&#8217;s hands.</h5>
<h5>And were it only distribution! Persia is not only a land barrier but also a mistress of many essential sea routes. It is also a vault holding the treasure of rich oil wells. Other wells in the oil-producing areas of the Persian Gulf are within its reach.</h5>
<h5>In short, Persia holds the most varied forms of influence in the international game of our oil-dependent world. But the West slept peacefully, believing that all this was well guarded in the strong and skillful hands of Shah Reza Pahlevi.</h5>
<h5>What would happen if those hands were suddenly seized by the dangerous communists entrenched in neighboring Russia? Numerous Westerners from my country and elsewhere, to whom I had been posing this question for some time, were startled by its impertinence. They answered me with calm authority: That cannot happen. But why? I asked. If Russia strikes anyone it wants in this world, why should the Shah alone be free from its aggression? The answer was always the same: no, it cannot happen. My interlocutors&#8217; attitude did not change even after the coup in April of this year that brought the communists to power in neighboring Afghanistan.</h5>
<h5>Suddenly, the Shah&#8217;s hand sustains the dreaded blow and begins to tremble. The ground beneath his feet begins to move. The air around him, which we had imagined to be clear and diaphanous for millennia, grows cloudy with confusion. An unexpected and cunning coalition of ultra-conservative Islamists and communists throws the country into turmoil. The scepter wavers in the sovereign&#8217;s hands. With the scepter, the walls and routes waver, and the precious oil coffers are exposed to all kinds of assaults. In short, world domination is at stake. Depending on the course of events, it is not impossible that a third world war will break out in the medium term, if not sooner.</h5>
<h5 style="text-align: center;">* * *</h5>
<h5>What are millions of our contemporaries doing while these events unfold? They behave with precisely the supine indolence of the character in the Kansas cartoon. That is, they devote a little time to a cursory reading of developments that are decisive for the world within the Persian scenario, and then immediately turn their gaze to multiple news reports about disasters, tensions, attacks, and ills that fill contemporary reality, many of which receive prominent headlines usually denied to the Iranian crisis. Then they close the newspaper, concluding, I&#8217;m not sure how, that there is nothing new and that the world can be at peace.</h5>
<h5>However, the same newspapers carry a story that reassures these calm people. Let me explain. The psychological phenomenon is exactly like this. These calm people had forgotten about the Persian case, and upon seeing it change with the establishment of a military dictatorship, they suddenly say they feel reassured.</h5>
<h5>How can they be reassured if they were already calm? It is better not to ask them this question, because no one is more irritable than those obsessed with tranquility when asked a pointed question. If they are now reassured, was their previous lack of concern only superficial? So, why this display of unreal tranquility?</h5>
<h5>Furthermore, why were they reassured? Was it because the military would silence everyone, keep the country under Western influence, keep sea routes unobstructed, and keep oil perfectly available? The answer is different.</h5>
<h5>This minute, &#8220;ahorita, ahorita,&#8221; everything is fine! That&#8217;s enough&#8230;</h5>
<h5 style="text-align: center;">* * *</h5>
<h5>I am writing on the night of Wednesday, November 8. I don&#8217;t know what tomorrow&#8217;s newspapers will say, but today&#8217;s early editions report that the Shah is counting himself alone. Lacking the slightest public support, the Shah is reduced to a figurehead. However, this figure must be necessary to the Persian psyche. Otherwise, no one would leave him comfortably seated on the ancient &#8220;Peacock Throne.&#8221; Therefore, he has some popularity there.</h5>
<h5>What about the military, which has now pushed him aside? How long will they remain in power if it is true that they lack public support, which will continue to be manipulated to a large extent by communists, who can even pull off the supreme pirouette of bringing the most reactionary Mohammedan faction to their side? This question is fraught with uncertainty at a time when revolutionary psychological warfare can, in certain circumstances, be more powerful than machine guns, tanks, and cannons.</h5>
<h5>Persia remains immersed in uncertainty and confusion. The wall has not fallen, but its stones, as it were, have turned to Styrofoam. The iron vault that guards the priceless springs has become tinplate. Uncertainty reigns along the sea routes&#8230;</h5>
<h5>But for millions and millions of our contemporaries, everything is fine, since, at this moment, at this minute, at this passing second – &#8220;ahorita, ahorita&#8221; – everything is in order.</h5>
<h5>So many media outlets, which sometimes reflect the public and sometimes receive its reflection, continue to give more weight to the bitter contemporary nonsense than to the dangerous Persian confusion. That&#8217;s how things are.</h5>
<h5>Before concluding, I realize I need to correct something I said. I described the communists’ juggling act, which managed to enlist reactionary Muslims in the fight against the Shah, as a supreme pirouette. I realize this is nothing compared to another pirouette, this one truly supreme and a thousand times more tragic: having infiltrated the Holy Church of God so widely and so horribly&#8230;</h5>
<h5>Oh, the sadness!</h5>
<h5 style="text-align: center;">*    *    *</h5>
<h5 style="text-align: center;"><strong>Summary</strong></h5>
<h5>In Persia, with the Shah&#8217;s scepter wavering in his hands, the wall against the expansion of communism in Asia wavers, the oil routes waver, and the precious oil coffers are left at the mercy of attack.</h5>
<h5>As a result, world domination is at risk, and a third world war is not impossible in the medium term.</h5>
<h5>What many optimists thought impossible has happened.</h5>
<h5>Despite this, millions remain in supreme idleness.</h5>
<h5>Why? Because at this moment, at this minute, at this passing second, everything is still in order.</h5>
<p>L'articolo <a href="https://www.pliniocorreadeoliveira.info/ahorita-ahorita-the-iranian-powder-keg-folha-de-s-paulo-november-18-1978-2/">&#8220;Ahorita, Ahorita&#8221; (The Iranian powder keg) &#8211; Folha de S. Paulo, November 18, 1978</a> proviene da <a href="https://www.pliniocorreadeoliveira.info">Plinio Correa de Oliveira</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>&#8220;Ahorita, Ahorita&#8221; (The Iranian powder keg) &#8211; Folha de S. Paulo, November 18, 1978</title>
		<link>https://www.pliniocorreadeoliveira.info/ahorita-ahorita-the-iranian-powder-keg-folha-de-s-paulo-november-18-1978/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Nestor Fonseca]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 13 Apr 2026 15:02:59 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Novidades]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://www.pliniocorreadeoliveira.info/?p=32407</guid>

					<description><![CDATA[<p>In Persia, with the Shah's scepter wavering in his hands, the wall against the expansion of communism in Asia wavers, the oil routes waver, and the precious oil coffers are left at the mercy of attack. As a result, world domination is at risk, and a third world war is not impossible in the medium term.</p>
<p>L'articolo <a href="https://www.pliniocorreadeoliveira.info/ahorita-ahorita-the-iranian-powder-keg-folha-de-s-paulo-november-18-1978/">&#8220;Ahorita, Ahorita&#8221; (The Iranian powder keg) &#8211; Folha de S. Paulo, November 18, 1978</a> proviene da <a href="https://www.pliniocorreadeoliveira.info">Plinio Correa de Oliveira</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><img decoding="async" class="size-medium wp-image-13344 aligncenter" src="https://www.pliniocorreadeoliveira.info/wp-content/uploads/2024/01/leao_rampante-233x300.png" sizes="(max-width: 233px) 100vw, 233px" srcset="https://www.pliniocorreadeoliveira.info/wp-content/uploads/2024/01/leao_rampante-233x300.png 233w, https://www.pliniocorreadeoliveira.info/wp-content/uploads/2024/01/leao_rampante.png 247w" width="233" height="300" /></p>
<p>&nbsp;</p>
<h5><em><strong>by Plinio Corrêa de Oliveira</strong></em></h5>
<p>&nbsp;</p>
<h5>A friend from Kansas City sent me a three-panel cartoon (from the October 13 issue of the Lawrence Journal-World). In the first panel, a man who appears somewhat advanced in age and corpulent sits in an armchair, watching a football game on television. His expression shows attention, but his body is comfortably relaxed. In the second panel, the television seems to emit unusual vibrations. Words appear on the screen announcing that World War III has broken out. The man remains in exactly the same position. In the third panel, the television returns to the game, and the man is still in the same position.</h5>
<p style="text-align: center;"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter wp-image-32401 size-full" src="https://www.pliniocorreadeoliveira.info/wp-content/uploads/2026/04/Charge-ahorita-ahorita.jpg" alt="" width="659" height="766" srcset="https://www.pliniocorreadeoliveira.info/wp-content/uploads/2026/04/Charge-ahorita-ahorita.jpg 659w, https://www.pliniocorreadeoliveira.info/wp-content/uploads/2026/04/Charge-ahorita-ahorita-258x300.jpg 258w" sizes="(max-width: 659px) 100vw, 659px" /></p>
<p>&nbsp;</p>
<h5>Thus, on this fictional viewer&#8217;s quiet afternoon, an event erupted that could suddenly engulf him in an atomic tragedy, ruin his country, and change the course of humanity for centuries. Moreover, it could permanently remove or impose the prospect of worldwide communist domination. None of this affects the viewer&#8217;s quiet afternoon, &#8220;ahorita, ahorita&#8221; (“In a minute, in a minute,” as my friends from Ecuador, Colombia, and Venezuela say). And so he doesn&#8217;t even move.</h5>
<h5>Of course, this mentality is not unique to Kansas or the United States. It extends to large segments of the population worldwide. It also encompasses large areas of São Paulo, including the Higienópolis borough, where I live. It does not creep into me, perhaps because of the meticulous care I take to preserve my mentality from the infiltration of such states of mind.</h5>
<h5>A characteristic example of this mentality is the attitude of a large portion of public opinion toward the situation in which the newspapers suddenly presented Persia to us.</h5>
<h5>This country was universally regarded as one of the West&#8217;s great barriers to the expansion of communism in Asia. Not only a firm barrier, but also one in a highly strategic position. The Persian coast holds an influential position in navigation through the Persian Gulf and the Sea of Oman toward Suez or the Cape of Good Hope. In short, oil distribution is largely in Persia&#8217;s hands.</h5>
<h5>And were it only distribution! Persia is not only a land barrier but also a mistress of many essential sea routes. It is also a vault holding the treasure of rich oil wells. Other wells in the oil-producing areas of the Persian Gulf are within its reach.</h5>
<h5>In short, Persia holds the most varied forms of influence in the international game of our oil-dependent world. But the West slept peacefully, believing that all this was well guarded in the strong and skillful hands of Shah Reza Pahlevi.</h5>
<h5>What would happen if those hands were suddenly seized by the dangerous communists entrenched in neighboring Russia? Numerous Westerners from my country and elsewhere, to whom I had been posing this question for some time, were startled by its impertinence. They answered me with calm authority: That cannot happen. But why? I asked. If Russia strikes anyone it wants in this world, why should the Shah alone be free from its aggression? The answer was always the same: no, it cannot happen. My interlocutors&#8217; attitude did not change even after the coup in April of this year that brought the communists to power in neighboring Afghanistan.</h5>
<h5>Suddenly, the Shah&#8217;s hand sustains the dreaded blow and begins to tremble. The ground beneath his feet begins to move. The air around him, which we had imagined to be clear and diaphanous for millennia, grows cloudy with confusion. An unexpected and cunning coalition of ultra-conservative Islamists and communists throws the country into turmoil. The scepter wavers in the sovereign&#8217;s hands. With the scepter, the walls and routes waver, and the precious oil coffers are exposed to all kinds of assaults. In short, world domination is at stake. Depending on the course of events, it is not impossible that a third world war will break out in the medium term, if not sooner.</h5>
<h5 style="text-align: center;">* * *</h5>
<h5>What are millions of our contemporaries doing while these events unfold? They behave with precisely the supine indolence of the character in the Kansas cartoon. That is, they devote a little time to a cursory reading of developments that are decisive for the world within the Persian scenario, and then immediately turn their gaze to multiple news reports about disasters, tensions, attacks, and ills that fill contemporary reality, many of which receive prominent headlines usually denied to the Iranian crisis. Then they close the newspaper, concluding, I&#8217;m not sure how, that there is nothing new and that the world can be at peace.</h5>
<h5>However, the same newspapers carry a story that reassures these calm people. Let me explain. The psychological phenomenon is exactly like this. These calm people had forgotten about the Persian case, and upon seeing it change with the establishment of a military dictatorship, they suddenly say they feel reassured.</h5>
<h5>How can they be reassured if they were already calm? It is better not to ask them this question, because no one is more irritable than those obsessed with tranquility when asked a pointed question. If they are now reassured, was their previous lack of concern only superficial? So, why this display of unreal tranquility?</h5>
<h5>Furthermore, why were they reassured? Was it because the military would silence everyone, keep the country under Western influence, keep sea routes unobstructed, and keep oil perfectly available? The answer is different.</h5>
<h5>This minute, &#8220;ahorita, ahorita,&#8221; everything is fine! That&#8217;s enough&#8230;</h5>
<h5 style="text-align: center;">* * *</h5>
<h5>I am writing on the night of Wednesday, November 8. I don&#8217;t know what tomorrow&#8217;s newspapers will say, but today&#8217;s early editions report that the Shah is counting himself alone. Lacking the slightest public support, the Shah is reduced to a figurehead. However, this figure must be necessary to the Persian psyche. Otherwise, no one would leave him comfortably seated on the ancient &#8220;Peacock Throne.&#8221; Therefore, he has some popularity there.</h5>
<h5>What about the military, which has now pushed him aside? How long will they remain in power if it is true that they lack public support, which will continue to be manipulated to a large extent by communists, who can even pull off the supreme pirouette of bringing the most reactionary Mohammedan faction to their side? This question is fraught with uncertainty at a time when revolutionary psychological warfare can, in certain circumstances, be more powerful than machine guns, tanks, and cannons.</h5>
<h5>Persia remains immersed in uncertainty and confusion. The wall has not fallen, but its stones, as it were, have turned to Styrofoam. The iron vault that guards the priceless springs has become tinplate. Uncertainty reigns along the sea routes&#8230;</h5>
<h5>But for millions and millions of our contemporaries, everything is fine, since, at this moment, at this minute, at this passing second – &#8220;ahorita, ahorita&#8221; – everything is in order.</h5>
<h5>So many media outlets, which sometimes reflect the public and sometimes receive its reflection, continue to give more weight to the bitter contemporary nonsense than to the dangerous Persian confusion. That&#8217;s how things are.</h5>
<h5>Before concluding, I realize I need to correct something I said. I described the communists’ juggling act, which managed to enlist reactionary Muslims in the fight against the Shah, as a supreme pirouette. I realize this is nothing compared to another pirouette, this one truly supreme and a thousand times more tragic: having infiltrated the Holy Church of God so widely and so horribly&#8230;</h5>
<h5>Oh, the sadness!</h5>
<h5 style="text-align: center;">*    *    *</h5>
<h5 style="text-align: center;"><strong>Summary</strong></h5>
<h5>In Persia, with the Shah&#8217;s scepter wavering in his hands, the wall against the expansion of communism in Asia wavers, the oil routes waver, and the precious oil coffers are left at the mercy of attack.</h5>
<h5>As a result, world domination is at risk, and a third world war is not impossible in the medium term.</h5>
<h5>What many optimists thought impossible has happened.</h5>
<h5>Despite this, millions remain in supreme idleness.</h5>
<h5>Why? Because at this moment, at this minute, at this passing second, everything is still in order.</h5>
<p>L'articolo <a href="https://www.pliniocorreadeoliveira.info/ahorita-ahorita-the-iranian-powder-keg-folha-de-s-paulo-november-18-1978/">&#8220;Ahorita, Ahorita&#8221; (The Iranian powder keg) &#8211; Folha de S. Paulo, November 18, 1978</a> proviene da <a href="https://www.pliniocorreadeoliveira.info">Plinio Correa de Oliveira</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>La polveriera iraniana</title>
		<link>https://www.pliniocorreadeoliveira.info/la-polveriera-iraniana-2/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Nestor Fonseca]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 13 Apr 2026 14:54:49 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[folha san paulo]]></category>
		<category><![CDATA[Italiano]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://www.pliniocorreadeoliveira.info/?p=32405</guid>

					<description><![CDATA[<p>Nell'Iran, con l’oscillare dello scettro nelle mani dello scià, vacilla il baluardo contro l’espansione del comunismo in Asia, vacillano le rotte petrolifere e il prezioso tesoro del petrolio rimane in balia delle aggressioni.</p>
<p>L'articolo <a href="https://www.pliniocorreadeoliveira.info/la-polveriera-iraniana-2/">La polveriera iraniana</a> proviene da <a href="https://www.pliniocorreadeoliveira.info">Plinio Correa de Oliveira</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h4 style="text-align: center;"><em><strong>&#8220;Ahorita, ahorita&#8221;</strong></em> (*)</h4>
<p>&nbsp;</p>
<h5 style="text-align: right;"><b><i>Folha de S. Paulo, 18 novembre 1978</i></b></h5>
<h5></h5>
<h5><em><strong>di Plinio Corrêa de Oliveira</strong></em></h5>
<p>&nbsp;</p>
<p>Da un amico di Kansas City ho ricevuto una vignetta in tre quadri, comparsa sul <b><i>Lawrence Journal-World</i></b> del 13 ottobre scorso (pag. 4). Nel primo, un uomo, abbastanza corpulento e di una certa età, seduto su di una poltrona, assiste, alla televisione, a una partita di calcio. La sua espressione indica attenzione, ma il suo corpo è confortevolmente disteso. Nel secondo quadro l’apparecchio sembra emettere vibrazioni straordinarie, e ne escono voci che annunciano l’avvenuto scoppio della terza guerra mondiale. L’uomo rimane assolutamente nella stessa posizione. Nel terzo quadro, la emittente televisiva ritorna a presentare il gioco, e l’uomo resta ancora nella stessa posizione.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter wp-image-32401 size-full" src="https://www.pliniocorreadeoliveira.info/wp-content/uploads/2026/04/Charge-ahorita-ahorita.jpg" alt="" width="659" height="766" srcset="https://www.pliniocorreadeoliveira.info/wp-content/uploads/2026/04/Charge-ahorita-ahorita.jpg 659w, https://www.pliniocorreadeoliveira.info/wp-content/uploads/2026/04/Charge-ahorita-ahorita-258x300.jpg 258w" sizes="(max-width: 659px) 100vw, 659px" /></p>
<p>&nbsp;</p>
<h5 style="font-weight: 400;">In questo modo ha fatto irruzione, nella serata tranquilla di questo immaginario telespettatore, un avvenimento tale da coinvolgerlo improvvisamente in una tragedia atomica, da mandare in rovina il suo paese e da cambiare per secoli l’indirizzo della umanità. Di più, tale da allontanare per sempre &#8211; o da imporre per sempre &#8211; la prospettiva della dominazione comunista sul mondo intero. Nulla di tutto questo tocca, “ahorita, ahorita” (adesso, proprio adesso, n.d.t.) come dicono i miei amici dell’Ecuador, della Colombia e del Venezuela, la serata tranquilla dello spettatore; e per questa ragione non si muove.</h5>
<h5 style="font-weight: 400;">Sia ben chiaro che una tale mentalità non è propria soltanto del Kansas e neppure solamente degli Stati Uniti, ma si estende a larghe fasce della popolazione di tutto il mondo. Abbraccia anche ampie zone di San Paolo; e in San Paolo abbraccia non piccoli settori di Higienopolis, il quartiere dove vivo, e forse non scivola in me a causa della cura meticolosa che pongo nel preservare la mia mentalità dalla infiltrazione di stati d’animo di questo tipo.</h5>
<h5 style="font-weight: 400;">Un esempio tipico di questa mentalità è costituito dall’atteggiamento di una grande parte dell’opinione pubblica di fronte alla situazione in cui improvvisamente i giornali ci hanno descritto l’Iran.</h5>
<h5 style="font-weight: 400;">Questo paese era universalmente considerato come una delle grandi barriere sostenute dall’occidente contro la espansione del comunismo in Asia. Non solo barriera solida, ma posta, inoltre, in una posizione altamente strategica. Infatti il litorale iraniano occupa una posizione tale da influire su tutto quanto riguarda la navigazione nel Golfo Persico e nel Mare di Oman, verso Suez o verso il capo di Buona Speranza. Insomma, la distribuzione del petrolio è in buona parte nelle mani dell’Iran.</h5>
<h5 style="font-weight: 400;">E si trattasse soltanto della distribuzione! L’Iran non è solamente una barriera sulla terra, e un importante signore di rotte essenziali sul mare. Esso è anche un forziere che custodisce il tesoro di ricchissimi giacimenti di petrolio. Sono, inoltre, alla sua portata altri giacimenti, quelli delle zone petrolifere del Golfo Persico.</h5>
<h5 style="font-weight: 400;">Insomma, l’Iran possiede i più diversi titoli per essere influente nel gioco internazionale di questo nostro mondo giugulato dal petrolio. Ma l’occidentale dormiva tranquillo, pensando che tutto questo fosse ben conservato nelle forti e abili mani dello scià Reza Pahlevi.</h5>
<h5 style="font-weight: 400;">E che cosa sarebbe successo se, improvvisamente, queste mani avessero ricevuto un colpo dal comunismo, pericolosamente instaurato nella vicina Russia? Numerosi occidentali del mio paese e di altri, ai quali da tempo andavo ponendo la domanda, si spaventavano per il suo carattere importuno. E mi rispondevano con un tranquillo tono magisteriale che questo non poteva accadere. Ma perché? chiedevo. Se in questo mondo la Russia sferra colpi assolutamente contro chi vuole, perché sarà esente da questa aggressione lo scià, e lui solo? La risposta era sempre la stessa, e cioè che no, non poteva accadere. Neppure dopo il golpe che ha portato i comunisti al potere nel vicino Afghanistan, nell’aprile di quest’anno, questo atteggiamento dei miei interlocutori è mutato.</h5>
<h5 style="font-weight: 400;">Improvvisamente, ecco che la mano dello scià riceve il colpo temuto, e si mette a tremare. La terra sotto i suoi piedi comincia a muoversi. E l’atmosfera intorno a lui, che avevamo immaginato millenariamente limpida e diafana, comincia a diventare torbida per la enorme confusione. Una inattesa e capziosa coalizione di musulmani ultraconservatori e di comunisti mette a soqquadro il paese. Nelle mani del sovrano lo scettro vacilla. E con lo scettro vacilla la muraglia, vacillano le rotte, si schiude a ogni specie di assalto il prezioso forziere del petrolio. Insomma, il dominio del mondo è in questione. E a seconda del corso &#8211; a medio termine, se non in un tempo più breve &#8211; esploda una terza guerra mondiale.</h5>
<h5 style="font-weight: 400;">Mentre si svolgono questi fatti, che cosa fanno milioni e milioni di nostri contemporanei? Si comportano, appunto, con la indolenza supina della figura della vignetta del Kansas. Cioè dedicano un poco del loro tempo alla lettura molto sommaria di quanto accade di decisivo per il mondo sulla scena iraniana, e subito passano oltre, fissando lo sguardo sulle molteplici notizie &#8211; diverse con titoli di grande rilievo, che alla crisi iraniana non sono stati generalmente dati &#8211; su ogni tipo di disastri, tensioni, attentati e vergogne di cui è piena la realtà contemporanea. Poi chiudono il giornale, concludendo, non so bene come, che non c’è niente di nuovo, e che il mondo può stare tranquillo.</h5>
<h5 style="font-weight: 400;">Tuttavia, i giornali dello stesso giorno danno una notizia che tranquillizza questi tranquilli. Mi spiego. Il fenomeno psicologico sta esattamente in questi termini. Si tratta di tranquilli che avevano dimenticato il caso iraniano, e che, vedendo che esso cambia volto con la instaurazione di una dittatura militare, dicono immediatamente di essersi tranquillizzati.</h5>
<h5 style="font-weight: 400;">Come è possibile che si siano tranquillizzati, se erano già tranquilli? È meglio non rivolgere loro questa domanda, perché nessun tipo di gente è più irritabile dei maniaci della tranquillità, quando si appioppa loro una domanda assolutamente puntuale. Se ora si sono tranquillizzati, la loro precedente mancanza di preoccupazione era soltanto apparente? E per quale ragione esibire una apparenza non reale?</h5>
<h5 style="font-weight: 400;">Inoltre, perché si sono tranquillizzati? Perché i militari ridurranno al silenzio tutti, e manterranno sotto la influenza dell’occidente, rigida la barriera, serene e aperte le rotte, e perfettamente a portata il petrolio? La risposta è un‘altra.</h5>
<h5 style="font-weight: 400;">“Ahorita, ahorita”, tutto va bene. E questo basta&#8230;</h5>
<h5 style="font-weight: 400;">Scrivo di sera. Non so che cosa riporteranno i giornali di domani. Ma quelli di questa mattina presto dicono che lo scià può contare su sé stesso e solo su sé stesso. Senza il sia pure minimo appoggio nella opinione pubblica, lo scià è ridotto a essere una figura decorativa. Ma, in ultima analisi, questa figura deve essere in qualche modo necessaria per la psicologia iraniana, diversamente nessuno lo lascerebbe comodamente seduto sul millenario Trono del Pavone. Pertanto, in questo consiste la sua popolarità.</h5>
<h5 style="font-weight: 400;">E i militari che ora lo hanno spinto da parte? Se è vero che non hanno nessun appoggio nella opinione pubblica, e che questa continuerà a essere manipolata in larga misura dal comunismo, capace perfino di questa mossa straordinaria, consistente nel fare schierare al proprio fianco la fazione maomettana più reazionaria, quanto tempo dureranno al potere? Domanda piena di incertezze in questa epoca, nella quale, in certe occasioni, la guerra rivoluzionaria psicologica può più di mitragliatrici, carri armati e cannoni.</h5>
<h5 style="font-weight: 400;">L’Iran rimane, così, immerso nella incertezza e nella confusione. La muraglia non è crollata. Ma, mentre prima era di pietra, è diventata di plastica. Il forziere che custodisce i giacimenti inestimabili, mentre prima era di ferro, è diventato di latta. Lungo le rotte marittime domina la incertezza&#8230;</h5>
<h5 style="font-weight: 400;">Ma per milioni e milioni di nostri contemporanei tutto procede bene, dal momento che in questo istante, in questo minuto, nel secondo che passa – “ahorita, ahorita” &#8211; tutto è a posto.</h5>
<h5 style="font-weight: 400;">E tanti mezzi di comunicazione sociale, che ora si riflettono sul pubblico, ora ne ricevono il riflesso, continuano a dare alla molto irritante stupidità contemporanea più importanza che alla pericolosa confusione iraniana. Le cose vanno così.</h5>
<h5 style="font-weight: 400;">Prima di concludere, rifletto. Devo rettificare qualcosa che ho detto. Ho qualificato <em>mossa straordinaria</em> il fatto che l’abilità manovriera comunista sia riuscita a farsi alleati musulmani reazionari, nella lotta contro lo scià. Mi rendo conto che questo è niente di fronte all’altra mossa, questa veramente straordinaria, e mille volte più tragica. Quella di essere riuscita a infiltrare tanto ampiamente, tanto spaventosamente, la santa Chiesa di Dio&#8230;</h5>
<h5 style="font-weight: 400;">Che tristezza!</h5>
<p>(*) Titolo originale. L&#8217;articolo è stato tradotto e diffuso da <strong><a href="https://alleanzacattolica.org/store/cristianita-n-44-dicembre-1978/">Cristianità n. 44 (1978)</a></strong></p>
<p>L'articolo <a href="https://www.pliniocorreadeoliveira.info/la-polveriera-iraniana-2/">La polveriera iraniana</a> proviene da <a href="https://www.pliniocorreadeoliveira.info">Plinio Correa de Oliveira</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>La polveriera iraniana</title>
		<link>https://www.pliniocorreadeoliveira.info/la-polveriera-iraniana/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Nestor Fonseca]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 13 Apr 2026 14:48:32 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Novidades]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://www.pliniocorreadeoliveira.info/?p=32400</guid>

					<description><![CDATA[<p>Nell'Iran, con l’oscillare dello scettro nelle mani dello scià, vacilla il baluardo contro l’espansione del comunismo in Asia, vacillano le rotte petrolifere e il prezioso tesoro del petrolio rimane in balia delle aggressioni.</p>
<p>L'articolo <a href="https://www.pliniocorreadeoliveira.info/la-polveriera-iraniana/">La polveriera iraniana</a> proviene da <a href="https://www.pliniocorreadeoliveira.info">Plinio Correa de Oliveira</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h4 style="text-align: center;"><em><strong>&#8220;Ahorita, ahorita&#8221;</strong></em> (*)</h4>
<p>&nbsp;</p>
<h5 style="text-align: right;"><b><i>Folha de S. Paulo, 18 novembre 1978</i></b></h5>
<h5></h5>
<h5><em><strong>di Plinio Corrêa de Oliveira</strong></em></h5>
<p>&nbsp;</p>
<p>Da un amico di Kansas City ho ricevuto una vignetta in tre quadri, comparsa sul <b><i>Lawrence Journal-World</i></b> del 13 ottobre scorso (pag. 4). Nel primo, un uomo, abbastanza corpulento e di una certa età, seduto su di una poltrona, assiste, alla televisione, a una partita di calcio. La sua espressione indica attenzione, ma il suo corpo è confortevolmente disteso. Nel secondo quadro l’apparecchio sembra emettere vibrazioni straordinarie, e ne escono voci che annunciano l’avvenuto scoppio della terza guerra mondiale. L’uomo rimane assolutamente nella stessa posizione. Nel terzo quadro, la emittente televisiva ritorna a presentare il gioco, e l’uomo resta ancora nella stessa posizione.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter wp-image-32401 size-full" src="https://www.pliniocorreadeoliveira.info/wp-content/uploads/2026/04/Charge-ahorita-ahorita.jpg" alt="" width="659" height="766" srcset="https://www.pliniocorreadeoliveira.info/wp-content/uploads/2026/04/Charge-ahorita-ahorita.jpg 659w, https://www.pliniocorreadeoliveira.info/wp-content/uploads/2026/04/Charge-ahorita-ahorita-258x300.jpg 258w" sizes="(max-width: 659px) 100vw, 659px" /></p>
<p>&nbsp;</p>
<h5 style="font-weight: 400;">In questo modo ha fatto irruzione, nella serata tranquilla di questo immaginario telespettatore, un avvenimento tale da coinvolgerlo improvvisamente in una tragedia atomica, da mandare in rovina il suo paese e da cambiare per secoli l’indirizzo della umanità. Di più, tale da allontanare per sempre &#8211; o da imporre per sempre &#8211; la prospettiva della dominazione comunista sul mondo intero. Nulla di tutto questo tocca, “ahorita, ahorita” (adesso, proprio adesso, n.d.t.) come dicono i miei amici dell’Ecuador, della Colombia e del Venezuela, la serata tranquilla dello spettatore; e per questa ragione non si muove.</h5>
<h5 style="font-weight: 400;">Sia ben chiaro che una tale mentalità non è propria soltanto del Kansas e neppure solamente degli Stati Uniti, ma si estende a larghe fasce della popolazione di tutto il mondo. Abbraccia anche ampie zone di San Paolo; e in San Paolo abbraccia non piccoli settori di Higienopolis, il quartiere dove vivo, e forse non scivola in me a causa della cura meticolosa che pongo nel preservare la mia mentalità dalla infiltrazione di stati d’animo di questo tipo.</h5>
<h5 style="font-weight: 400;">Un esempio tipico di questa mentalità è costituito dall’atteggiamento di una grande parte dell’opinione pubblica di fronte alla situazione in cui improvvisamente i giornali ci hanno descritto l’Iran.</h5>
<h5 style="font-weight: 400;">Questo paese era universalmente considerato come una delle grandi barriere sostenute dall’occidente contro la espansione del comunismo in Asia. Non solo barriera solida, ma posta, inoltre, in una posizione altamente strategica. Infatti il litorale iraniano occupa una posizione tale da influire su tutto quanto riguarda la navigazione nel Golfo Persico e nel Mare di Oman, verso Suez o verso il capo di Buona Speranza. Insomma, la distribuzione del petrolio è in buona parte nelle mani dell’Iran.</h5>
<h5 style="font-weight: 400;">E si trattasse soltanto della distribuzione! L’Iran non è solamente una barriera sulla terra, e un importante signore di rotte essenziali sul mare. Esso è anche un forziere che custodisce il tesoro di ricchissimi giacimenti di petrolio. Sono, inoltre, alla sua portata altri giacimenti, quelli delle zone petrolifere del Golfo Persico.</h5>
<h5 style="font-weight: 400;">Insomma, l’Iran possiede i più diversi titoli per essere influente nel gioco internazionale di questo nostro mondo giugulato dal petrolio. Ma l’occidentale dormiva tranquillo, pensando che tutto questo fosse ben conservato nelle forti e abili mani dello scià Reza Pahlevi.</h5>
<h5 style="font-weight: 400;">E che cosa sarebbe successo se, improvvisamente, queste mani avessero ricevuto un colpo dal comunismo, pericolosamente instaurato nella vicina Russia? Numerosi occidentali del mio paese e di altri, ai quali da tempo andavo ponendo la domanda, si spaventavano per il suo carattere importuno. E mi rispondevano con un tranquillo tono magisteriale che questo non poteva accadere. Ma perché? chiedevo. Se in questo mondo la Russia sferra colpi assolutamente contro chi vuole, perché sarà esente da questa aggressione lo scià, e lui solo? La risposta era sempre la stessa, e cioè che no, non poteva accadere. Neppure dopo il golpe che ha portato i comunisti al potere nel vicino Afghanistan, nell’aprile di quest’anno, questo atteggiamento dei miei interlocutori è mutato.</h5>
<h5 style="font-weight: 400;">Improvvisamente, ecco che la mano dello scià riceve il colpo temuto, e si mette a tremare. La terra sotto i suoi piedi comincia a muoversi. E l’atmosfera intorno a lui, che avevamo immaginato millenariamente limpida e diafana, comincia a diventare torbida per la enorme confusione. Una inattesa e capziosa coalizione di musulmani ultraconservatori e di comunisti mette a soqquadro il paese. Nelle mani del sovrano lo scettro vacilla. E con lo scettro vacilla la muraglia, vacillano le rotte, si schiude a ogni specie di assalto il prezioso forziere del petrolio. Insomma, il dominio del mondo è in questione. E a seconda del corso &#8211; a medio termine, se non in un tempo più breve &#8211; esploda una terza guerra mondiale.</h5>
<h5 style="font-weight: 400;">Mentre si svolgono questi fatti, che cosa fanno milioni e milioni di nostri contemporanei? Si comportano, appunto, con la indolenza supina della figura della vignetta del Kansas. Cioè dedicano un poco del loro tempo alla lettura molto sommaria di quanto accade di decisivo per il mondo sulla scena iraniana, e subito passano oltre, fissando lo sguardo sulle molteplici notizie &#8211; diverse con titoli di grande rilievo, che alla crisi iraniana non sono stati generalmente dati &#8211; su ogni tipo di disastri, tensioni, attentati e vergogne di cui è piena la realtà contemporanea. Poi chiudono il giornale, concludendo, non so bene come, che non c’è niente di nuovo, e che il mondo può stare tranquillo.</h5>
<h5 style="font-weight: 400;">Tuttavia, i giornali dello stesso giorno danno una notizia che tranquillizza questi tranquilli. Mi spiego. Il fenomeno psicologico sta esattamente in questi termini. Si tratta di tranquilli che avevano dimenticato il caso iraniano, e che, vedendo che esso cambia volto con la instaurazione di una dittatura militare, dicono immediatamente di essersi tranquillizzati.</h5>
<h5 style="font-weight: 400;">Come è possibile che si siano tranquillizzati, se erano già tranquilli? È meglio non rivolgere loro questa domanda, perché nessun tipo di gente è più irritabile dei maniaci della tranquillità, quando si appioppa loro una domanda assolutamente puntuale. Se ora si sono tranquillizzati, la loro precedente mancanza di preoccupazione era soltanto apparente? E per quale ragione esibire una apparenza non reale?</h5>
<h5 style="font-weight: 400;">Inoltre, perché si sono tranquillizzati? Perché i militari ridurranno al silenzio tutti, e manterranno sotto la influenza dell’occidente, rigida la barriera, serene e aperte le rotte, e perfettamente a portata il petrolio? La risposta è un‘altra.</h5>
<h5 style="font-weight: 400;">“Ahorita, ahorita”, tutto va bene. E questo basta&#8230;</h5>
<h5 style="font-weight: 400;">Scrivo di sera. Non so che cosa riporteranno i giornali di domani. Ma quelli di questa mattina presto dicono che lo scià può contare su sé stesso e solo su sé stesso. Senza il sia pure minimo appoggio nella opinione pubblica, lo scià è ridotto a essere una figura decorativa. Ma, in ultima analisi, questa figura deve essere in qualche modo necessaria per la psicologia iraniana, diversamente nessuno lo lascerebbe comodamente seduto sul millenario Trono del Pavone. Pertanto, in questo consiste la sua popolarità.</h5>
<h5 style="font-weight: 400;">E i militari che ora lo hanno spinto da parte? Se è vero che non hanno nessun appoggio nella opinione pubblica, e che questa continuerà a essere manipolata in larga misura dal comunismo, capace perfino di questa mossa straordinaria, consistente nel fare schierare al proprio fianco la fazione maomettana più reazionaria, quanto tempo dureranno al potere? Domanda piena di incertezze in questa epoca, nella quale, in certe occasioni, la guerra rivoluzionaria psicologica può più di mitragliatrici, carri armati e cannoni.</h5>
<h5 style="font-weight: 400;">L’Iran rimane, così, immerso nella incertezza e nella confusione. La muraglia non è crollata. Ma, mentre prima era di pietra, è diventata di plastica. Il forziere che custodisce i giacimenti inestimabili, mentre prima era di ferro, è diventato di latta. Lungo le rotte marittime domina la incertezza&#8230;</h5>
<h5 style="font-weight: 400;">Ma per milioni e milioni di nostri contemporanei tutto procede bene, dal momento che in questo istante, in questo minuto, nel secondo che passa – “ahorita, ahorita” &#8211; tutto è a posto.</h5>
<h5 style="font-weight: 400;">E tanti mezzi di comunicazione sociale, che ora si riflettono sul pubblico, ora ne ricevono il riflesso, continuano a dare alla molto irritante stupidità contemporanea più importanza che alla pericolosa confusione iraniana. Le cose vanno così.</h5>
<h5 style="font-weight: 400;">Prima di concludere, rifletto. Devo rettificare qualcosa che ho detto. Ho qualificato <em>mossa straordinaria</em> il fatto che l’abilità manovriera comunista sia riuscita a farsi alleati musulmani reazionari, nella lotta contro lo scià. Mi rendo conto che questo è niente di fronte all’altra mossa, questa veramente straordinaria, e mille volte più tragica. Quella di essere riuscita a infiltrare tanto ampiamente, tanto spaventosamente, la santa Chiesa di Dio&#8230;</h5>
<h5 style="font-weight: 400;">Che tristezza!</h5>
<p>(*) Titolo originale. L&#8217;articolo è stato tradotto e diffuso da <strong><a href="https://alleanzacattolica.org/store/cristianita-n-44-dicembre-1978/">Cristianità n. 44 (1978)</a></strong></p>
<p>L'articolo <a href="https://www.pliniocorreadeoliveira.info/la-polveriera-iraniana/">La polveriera iraniana</a> proviene da <a href="https://www.pliniocorreadeoliveira.info">Plinio Correa de Oliveira</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>&#8220;Ahorita, ahorita&#8221; (situação no Irã e prognósticos) &#8211; Folha de S. Paulo, 18 de novembro de 1978</title>
		<link>https://www.pliniocorreadeoliveira.info/ahorita-ahorita-situacao-no-ira-e-prognosticos-folha-de-s-paulo-18-de-novembro-de-1978/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Nestor Fonseca]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 13 Apr 2026 14:22:19 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Novidades]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://www.pliniocorreadeoliveira.info/?p=32394</guid>

					<description><![CDATA[<p>Na Pérsia (Irã), com a vacilação do cetro nas mãos do xá, vacila a muralha contra a expansão do comunismo na Ásia, vacilam as rotas petrolíferas e o precioso cofre do petróleo fica à mercê de assaltos. Com isso, o domínio do mundo está afetado, e não é impossível uma terceira guerra mundial, a médio prazo.</p>
<p>L'articolo <a href="https://www.pliniocorreadeoliveira.info/ahorita-ahorita-situacao-no-ira-e-prognosticos-folha-de-s-paulo-18-de-novembro-de-1978/">&#8220;Ahorita, ahorita&#8221; (situação no Irã e prognósticos) &#8211; Folha de S. Paulo, 18 de novembro de 1978</a> proviene da <a href="https://www.pliniocorreadeoliveira.info">Plinio Correa de Oliveira</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h5><em><strong>Plinio Corrêa de Oliveira</strong></em></h5>
<p>&nbsp;</p>
<h5></h5>
<h5 style="font-weight: 400;">De um amigo de Kansas City recebi uma &#8220;charge&#8221; em três quadrinhos (do &#8220;Lawrence Journal-Word&#8221; de 13 de outubro p.p.). No primeiro, um homem, parecendo já algum tanto avançado em corpulência e idade, sentado numa poltrona, assiste na televisão a uma partida de futebol. Sua fisionomia indica atenção, mas seu corpo está confortavelmente distendido. No segundo quadrinho, o aparelho como que emite vibrações invulgares. E dele partem dizeres anunciando que arrebentou a terceira guerra mundial. O homem continua absolutamente na mesma posição. No terceiro quadrinho, a telemissora retorna à apresentação do jogo, e o homem ainda continua na mesma posição.</h5>
<p style="text-align: center;"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter wp-image-32395 size-full" src="https://www.pliniocorreadeoliveira.info/wp-content/uploads/2026/04/Ahorita-ahorita-charge.jpg" alt="" width="550" height="665" srcset="https://www.pliniocorreadeoliveira.info/wp-content/uploads/2026/04/Ahorita-ahorita-charge.jpg 550w, https://www.pliniocorreadeoliveira.info/wp-content/uploads/2026/04/Ahorita-ahorita-charge-248x300.jpg 248w" sizes="(max-width: 550px) 100vw, 550px" /></p>
<h5 style="font-weight: 400;">Assim irrompeu, na tarde tranqüila desse fictício telespectador, um acontecimento capaz de envolvê-lo subitamente em uma tragédia atômica, de arruinar o seu país e de mudar durante séculos a direção da humanidade. Mais ainda, capaz de afastar para sempre – ou de impor para sempre – a perspectiva da dominação comunista no mundo inteiro. Nada disso afeta, &#8220;ahorita, ahorita&#8221; (como dizem amigos meus do Equador, Colômbia e Venezuela), a tarde tranqüila do espectador. E por isso ele nem se move.</h5>
<h5 style="font-weight: 400;">Bem entendido, tal mentalidade não é peculiar só ao Kansas, nem só aos Estados Unidos. Mas se estende a largas faixas populacionais do mundo inteiro. Abrange também amplos setores de São Paulo; em São Paulo abrange não menos setores de Higienópolis, onde moro, e não se esgueira em mim talvez pelo meticuloso cuidado que tenho em preservar minha mentalidade da infiltração de estados de espírito desse gênero.</h5>
<h5 style="font-weight: 400;">Exemplo característico de tal mentalidade é a atitude de forte porção da opinião pública à vista da situação em que subitamente os jornais nos apresentaram a Pérsia.</h5>
<h5 style="font-weight: 400;">Esse país era tido universalmente como uma das grandes barreiras sustentadas pelo Ocidente contra a expansão do comunismo na Ásia. Não só barreira firme, mas colocada ademais em posição altamente estratégica. Pois o litoral persa ocupa posição influente em tudo quanto diga respeito a navegação pelo Golfo Pérsico e pelo Mar de Oman, rumo a Suez ou ao Cabo da Boa Esperança. Em suma, a distribuição do petróleo está em boa parte nas mãos da Pérsia.</h5>
<h5 style="font-weight: 400;">E se fosse só a distribuição! A Pérsia não é apenas uma barreira em terra, e no mar uma importante senhora de rotas essenciais. Ela é também um cofre que guarda o tesouro de riquíssimos mananciais de petróleo. Bem ao alcance dela estão, ademais, outros mananciais, os das zonas petrolíferas do Golfo Pérsico.</h5>
<h5 style="font-weight: 400;">Em suma, a Pérsia detém as mais variadas espécies de títulos de influência no jogo internacional desse nosso mundo jugulado pelo petróleo. – Mas o ocidental dormia tranqüilo, considerando que tudo isso estava bem guardado nas fortes e hábeis mãos do xá Reza Pahlevi.</h5>
<h5 style="font-weight: 400;">E o que aconteceria se, de repente, essas mãos levassem uma pancada do comunismo perigosamente aboletado na Rússia vizinha? Numerosos ocidentais de meu País e de outros, a quem de há tempo eu vinha pondo a pergunta, sobressaltavam-se com a importunidade dela. E me respondiam com tranqüila magisterialidade: isso não pode acontecer. Mas, por quê? – perguntava eu. Se neste mundo, a Rússia desfere pancadas absolutamente em quem quer, por que estará livre dessa agressão o xá, e só ele? A resposta era sempre a mesma: não, não pode acontecer. Nem mesmo depois do golpe que levou os comunistas ao poder no Afeganistão vizinho, em abril deste ano, essa atitude de meus interlocutores mudou.</h5>
<h5 style="font-weight: 400;">De repente, eis que a mão do xá leva a receada pancada, e se põe a tremer. Sob seus pés o solo começa a mover-se. E o ar que imaginávamos milenarmente límpido e diáfano em torno dele começa a tornar-se turvo de tanta confusão. Inesperada e cavilosa coligação de islamitas ultraconservadores e comunistas põe o país em polvorosa. Nas mãos do soberano, vacila o cetro. E com o cetro, vacila a muralha, vacilam as rotas, entreabre-se a toda espécie de assaltos o precioso cofre do petróleo. Em suma, o domínio do mundo está afetado. E conforme o curso que tomem os acontecimentos, não é impossível que a médio prazo – se não a menos do que isto – uma terceira guerra mundial estoure.</h5>
<h5 style="font-weight: 400; text-align: center;">* * *</h5>
<h5 style="font-weight: 400;">Enquanto esses fatos se processam, o que fazem milhões e milhões de contemporâneos nossos? Portam-se precisamente com a indolência supina da figurinha da charge de Kansas. Isto é, destinam um pouco de seu tempo à leitura muito sumária do que se passa de decisivo para o mundo, dentro do cenário persa, e logo em seguida passeiam entretidos os olhos nos múltiplos noticiários – vários destes com títulos de grande destaque, que à crise iraniana em geral não foram dados sobre toda espécie de desastres, tensões, atentados e mazelas de que está cheia a realidade contemporânea. Depois fecham o jornal, concluindo, não sei bem como que nada há de novo, e o mundo pode estar em paz.</h5>
<h5 style="font-weight: 400;">Contudo, os jornais do mesmo dia dão uma notícia que tranqüiliza esses tranqüilos. Explico-me. O fenômeno psicológico é exatamente assim. Trata-se de tranqüilos que se haviam esquecido do caso persa, e que vendo-o mudar de aspecto com a implantação de uma ditadura militar, subitamente se dizem tranquilizados.</h5>
<h5 style="font-weight: 400;">Como tranqüilizados, se já estavam tranqüilos? É melhor não lhes pôr essa questão, pois nenhuma espécie de gente há mais irritadiça do que os maníacos de tranqüilidade, quando se lhes espeta uma pergunta bem pontuda. Se agora estão tranqüilizados, sua anterior despreocupação era só aparente? E por que essa exibição de uma aparência irreal?</h5>
<h5 style="font-weight: 400;">Além disso, por que ficaram tranqüilizados? Por que os militares vão reduzir a silêncio todo mundo, e manter sob a influência do Ocidente, rija a barreira, limpas e desimpedidas as rotas e perfeitamente ao alcance o petróleo? A resposta é outra.</h5>
<h5 style="font-weight: 400;">&#8220;Ahorita, ahorita&#8221;, tudo corre bem! Isto basta&#8230;</h5>
<h5 style="font-weight: 400; text-align: center;">* * *</h5>
<h5 style="font-weight: 400;">Escrevo na noite de quarta-feira, 8 de novembro. Não sei o que me contarão os jornais de amanhã. Mas os de hoje cedo dizem que o xá conta consigo mesmo e só consigo. Sem o menor apoio na opinião pública, o xá está reduzido a uma figura decorativa. Mas, enfim, essa figura deve ser de alguma necessidade para a psicologia persa, do contrário ninguém o deixaria comodamente sentado no milenar &#8220;Trono do Pavão&#8221;. Portanto, ele tem lá sua popularidade.</h5>
<h5 style="font-weight: 400;">E os militares que agora o empurraram de lado? Se é verdade que eles não têm nenhum apoio na opinião pública, e que esta continuará a ser manipulada em larga medida pelo comunismo, capaz até dessa suprema pirueta de colocar a seu lado a facção maometana mais reacionária, quanto tempo durarão eles no poder? Pergunta cheia de incertezas nesta época na qual, em certas circunstâncias, a guerra psicológica revolucionária pode mais do que metralhadoras, tanques e canhões.</h5>
<h5 style="font-weight: 400;">A Pérsia continua assim imersa na incerteza e na confusão. A muralha não ruiu. Mas, feita de pedra que era, passou a ser de isopor. O cofre que guarda os mananciais inestimáveis, de ferro que era, passou a ser de folha de flandres. Ao longo das rotas marítimas campeia a incerteza&#8230;</h5>
<h5 style="font-weight: 400;">Mas para milhões e milhões de nossos coetâneos, continua tudo bem, já que, neste instante, neste minuto, no segundo que passa – &#8220;ahorita, ahorita&#8221; – tudo está em ordem.</h5>
<h5 style="font-weight: 400;">E tantos meios de comunicação social, os quais ora se refletem no público, ora recebem o reflexo deste, continuam a dar à muita amarga baboseira contemporânea mais importância do que à perigosa confusão persa. Assim vão as coisas.</h5>
<h5 style="font-weight: 400;">Antes de concluir, caio em mim. Preciso retificar algo do que disse. Qualifiquei de suprema pirueta o haver o malabarismo comunista conseguido anexar a si muçulmanos reacionários, na luta contra o xá. Dou-me conta de que isso é nada perto de outra pirueta, esta sim suprema, e mil vezes mais trágica. A de ter ele conseguido infiltrar tão largamente, tão horrivelmente, a Santa Igreja de Deus&#8230;</h5>
<h5 style="font-weight: 400;">Oh tristeza!</h5>
<h5 style="font-weight: 400; text-align: center;">*    *    *</h5>
<h5 style="font-weight: 400; text-align: center;"><strong>Sumário</strong></h5>
<h5 style="font-weight: 400;">Na Pérsia, com a vacilação do cetro nas mãos do xá, vacila a muralha contra a expansão do comunismo na Ásia, vacilam as rotas petrolíferas e o precioso cofre do petróleo fica à mercê de assaltos.</h5>
<h5 style="font-weight: 400;">Com isso, o domínio do mundo está afetado, e não é impossível uma terceira guerra mundial, a médio prazo.</h5>
<h5 style="font-weight: 400;">O que não podia acontecer, na concepção otimista de muitos, aconteceu&#8230;</h5>
<h5 style="font-weight: 400;">Apesar disso, milhões e milhões permanecem numa indolência suprema.</h5>
<h5 style="font-weight: 400;">Por quê? Porque neste instante, neste minuto, neste segundo que passa, tudo está ainda em ordem&#8230;</h5>
<p>L'articolo <a href="https://www.pliniocorreadeoliveira.info/ahorita-ahorita-situacao-no-ira-e-prognosticos-folha-de-s-paulo-18-de-novembro-de-1978/">&#8220;Ahorita, ahorita&#8221; (situação no Irã e prognósticos) &#8211; Folha de S. Paulo, 18 de novembro de 1978</a> proviene da <a href="https://www.pliniocorreadeoliveira.info">Plinio Correa de Oliveira</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Há algo de mais santo e vantajoso do que se consagrar como escravo de amor a Nossa Senhora, ó filhos da era do lucro?</title>
		<link>https://www.pliniocorreadeoliveira.info/ha-algo-de-mais-santo-e-vantajoso-do-que-se-consagrar-como-escravo-de-amor-a-nossa-senhora-o-filhos-da-era-do-lucro/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Nestor Fonseca]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 12 Apr 2026 20:51:07 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Multimédia]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://www.pliniocorreadeoliveira.info/?p=32391</guid>

					<description><![CDATA[<p>Auditório São Miguel, 25 de fevereiro de 1984, sábado &#8211; Santo do Dia &#160; A D V E R T Ê N C I A Gravação de conferência do Prof. Plinio com sócios e cooperadores da TFP, não tendo sido revista pelo autor. Se Plinio Corrêa de Oliveira estivesse entre nós, certamente pediria que se [&#8230;]</p>
<p>L'articolo <a href="https://www.pliniocorreadeoliveira.info/ha-algo-de-mais-santo-e-vantajoso-do-que-se-consagrar-como-escravo-de-amor-a-nossa-senhora-o-filhos-da-era-do-lucro/">Há algo de mais santo e vantajoso do que se consagrar como escravo de amor a Nossa Senhora, ó filhos da era do lucro?</a> proviene da <a href="https://www.pliniocorreadeoliveira.info">Plinio Correa de Oliveira</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: right;"><em><strong>Auditório São Miguel, 25 de fevereiro de 1984, sábado &#8211; Santo do Dia</strong></em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: center;"><strong>A D V E R T Ê N C I A</strong></p>
<p style="text-align: center;">Gravação de conferência do Prof. Plinio com sócios e cooperadores da TFP, não tendo sido revista pelo autor.</p>
<p style="text-align: center;">Se Plinio Corrêa de Oliveira estivesse entre nós, certamente pediria que se colocasse explícita menção a sua filial disposição de retificar qualquer discrepância em relação ao Magistério da Igreja. É o que fazemos aqui constar, com suas próprias palavras, como homenagem a tão belo e constante estado de espírito:</p>
<p style="text-align: center;"><strong>“Católico apostólico romano, o autor deste texto  se submete com filial ardor ao ensinamento tradicional da Santa Igreja. Se, no entanto,  por lapso, algo nele ocorra que não esteja conforme àquele ensinamento, desde já e categoricamente o rejeita”.</strong></p>
<p style="text-align: center;">As palavras “Revolução” e “Contra-Revolução”, são aqui empregadas no sentido que lhes dá Dr. Plinio em seu livro “<strong><a href="https://www.pliniocorreadeoliveira.info/RCR_0000_indice.htm">Revolução e Contra-Revolução</a></strong>“, cuja primeira edição foi publicada no Nº 100 de <strong><a href="https://catolicismo.com.br/index.html">“Catolicismo”</a></strong>, em abril de 1959.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><iframe title="Há algo de mais vantajoso q se consagrar como escravo de amor a N Senhora, ó filhos da era do lucro?" width="800" height="450" src="https://www.youtube.com/embed/ULQtKenI8Ac?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe></p>
<p>&nbsp;</p>
<h5>O tema sobre o qual pediram que eu falasse; o que é uma consagração, o que é a escravidão a Nossa Senhora, é certamente um altíssimo tema, um belíssimo tema. Muito bem ilustrado pelo episódio meio lendário, meio histórico, do monge Teófilo e de tudo quanto lhe aconteceu. Tão magnificamente representado aqui; em que até o miserável papel do demônio ainda estava magnificamente representado!</h5>
<h5>A palavra “escravo” tem para nossos ouvidos uma dura ressonância. Ela faz lembrar os escravos do tempo do Império do Brasil. Não sei bem se houve alguma instituição similar nos países hispano-americanos, mas no Brasil era isso: eram os negros importados da África que eram comprados dos seus pequenos reis locais, e trazidos a peso de ouro, contra a própria vontade, em navios chamados “Navios negreiros”, para o Brasil.</h5>
<h5>Navios em que as condições de hospedagem eram tão péssimas, e tão pouco compreensíveis para os pobres negros, que alguns se jogavam dentro do mar e se suicidavam. Afinal, vinham parar aqui no Brasil, e aqui passavam a trabalhar e a viver para aquele que os comprasse. Havia o miserável mercado de escravos. Os negros desciam e iam para o mercado. Ali havia os vendedores de negros, que mediante uma corretagem vendiam os negros, pagavam o dinheiro a quem tinha feito o transporte e eles mesmos ficavam com uma corretagem, e o negro era amarrado em longas fileiras, as vezes com corrente de metal, correntes de ferro, e ia a pé para a fazenda. E ali começava a trabalhar.</h5>
<h5>Numa vida, a qual, evidentemente, nestas condições, não faltava muito de melancólico. Eu me lembro que quando eu li uma vez uma pitoresca história do Convento da Luz – nunca me esquecerei isso; esse Convento da Luz onde está sepultado o Frei Galvão; a fundadora do Convento que não me lembro mais como chama, mas morta também em odor de santidade; e outras pessoas – nesse Convento da Luz trabalhavam escravos negros que serravam toras enormes de madeira, utilizadas na construção.</h5>
<h5>E a história conta que os negros serravam madeira cantando; e o que cantavam era “Cada vez pior, cada vez pior&#8230;” Era o canto que eles faziam. Naturalmente o triste, o terrível dessa situação era visto não sem uma certa unilateralidade. Em primeiro lugar, esses negros na África não eram livres como se imagina. Não eram, por exemplo, como talvez se possa dizer – também não sem exagero – dos índios nas nossas florestas, que vagueiam livremente de um lado para outro. Digamos. Não era isso. Mas eles eram sujeitos a seus pequenos reis locais, e eles eram escravos desses reis.</h5>
<h5>Nesses pequenos reinos negros, na maior parte das vezes ambulantes, de nômades, o rei tinha toda a autoridade sobre cada um, de maneira que podia mandar matar qualquer um a qualquer momento. Se fosse como se imagina um negro vigoroso, atlético, de lábios rubros, dentes brancos, correndo pelo mato, comendo frutas, matando onças, etc&#8230; matando tigres! Não havia propriamente a onça. Matando tigres; pescando junto às lindas orlas de praias do litoral africano&#8230; Bem, a coisa não era sem certa poesia.</h5>
<h5>Mas, a verdade não é essa. Eles não viviam sós; eles eram gregários, como é todo homem; formavam grupos, sujeitos cada grupo a um rei. E cada um escravo do rei. Eles deixavam de ser escravos do rei, para passarem a ser escravos de gente branca. As condições de travessia no navio negreiro não tem perdão. Eram péssimas, não tem perdão.</h5>
<h5>Chegados ao Brasil, a situação deles era melhor do que na África. Por que? Porque eles estavam sujeitos a senhores que, segundo a lei brasileira, não tinham o direito de matá-los. Podiam chicoteá-los, matar não podiam. Eles tinham a vantagem inapreciável de que eram batizados! Instruídos na doutrina católica, aprendendo a língua, depois eram instruídos na doutrina católica, e eram batizados. Batizados se tornavam membros da Santa Igreja Católica Apostólica Romana, membros do Corpo Místico de Nosso Senhor Jesus Cristo.</h5>
<h5>Adquiriram o direito de se casar no casamento sacramental; com o batizado, as portas do Céu se abriam para eles; eles podiam ir às missas, comungar, rezar, tinham todos os consolos espirituais na religião católica. E muitas vezes se tornavam muito amigos de seus senhores, de tal maneira que, quando veio a liberdade dos escravos, muitos escravos não quiseram ficar livres, e quiseram continuar nas fazendas dos senhores que os tinham.</h5>
<h5>Assim, a situação deles, sem ser a situação normal que se deveria desejar para uma criatura humana, representava uma grande melhoria em relação à situação deles na África. Não deixa de ser verdade que o Papa Leão XIII escreveu à Princesa Isabel, nesse tempo Regente do Império do Brasil, uma carta recomendando a libertação dos escravos. E ela tendo decretado a libertação dos escravos a 13 de Maio de 1888, o Papa Leão XIII mandou a ela a mais alta insígnia que um papa pode mandar a uma dama católica, que era a Rosa de Ouro.</h5>
<h5>De fato não era uma rosa de Ouro, era uma roseira que ouro. Um lindo jarro de ouro, mais ou menos dessa altura, da qual se desprendia um roseiral, com muitas rosas de ouro, várias delas cravejadas de brilhantes!</h5>
<h5>Esta foi a jóia que o pai comum do todos os fiéis, o Pai dos negros escravos, portanto, agradecido e regozijando-se, mandou à Princesa imperial, para significar a alegria que ele tinha de ver esses escravos que acediam afinal, à liberdade. Assim, não tem dúvida de que, mesmo em país cristão, mesmo em país católico, com a instituição da escravidão suavizada pelo odor de Nosso Senhor Jesus Cristo, mesmo nesses países, representava um grande passo, um grande progresso, alguém se ver livre da escravidão.</h5>
<h5>Com as idéias cheias disso, os senhores bem podem imaginar a surpresa que eu tive, quando lendo o Tratado da Verdadeira Devoção a Nossa Senhora, de São Luís Maria Grignion de Montfort; que segundo eu já contei, repetidamente nos fatinhos! Literalmente me embeveceu, me entusiasmou e me encantou de todos os modos possíveis; eu em certo momento percebi que o que se tratava era da gente se tornar escravo de Nossa Senhora!</h5>
<h5>Bom, desde logo sim! Porque sendo para Nossa Senhora, estou de acordo; mas que eu não compreendo, não compreendo. Eu precisava fazer todo um raciocínio para compreender o que é que isso significava, como é que isso se entendia, o que era isto, para eu poder entrar no espírito da instituição; compreender a coisa como era, e fazer a minha consagração como eu deveria fazer.</h5>
<h5>Esse raciocínio é velho de uns 50 e tantos anos. Eu posso dizer que não caiu sobre ele muita poeira, porque ele não empoeirou. Pelo favor de Nossa Senhora eu não me esqueci dele um só dia de minha vida, e depois da primeira consagração que eu fiz, não se passou um dia em que, por culpa minha, eu deixasse de rezar essa Consagração. Em termos diferentes, eu só deixei rezá-la quando eu sofri esse desastre de automóvel, e passei alguns dias fora de mim. Aí, naturalmente, não tinha culpa, mas eu tenho certeza que Nossa Senhora tomou a minha intenção de consagrar-me, com a misericórdia com que Ela toma a consagração diária, ou que outros de vez em quando lhe fazem. Que Ela tomou com misericórdia.</h5>
<h5>Nesse sentido, eu poderia dizer que em todos os dias de minha vida post-São Luiz Grignion eu repeti essa consagração.</h5>
<h5>Mas, o que significava essa escravidão, o que é que significava essa consagração? O que é uma escravidão, o que é uma consagração? O fundo desse ato, qual é, afinal? Para nós fazermos, para nós pôr-mos um ato conscientemente, nós temos que entender o que ele é; e nós temos que ver as coisas como se põem.</h5>
<h5>São Luís Grignion coloca como fundo de quadro um pensamento que tem raiz nos princípios mais elementares da justiça, e nos fatos históricos mais antigos. Quando alguém cometia contra outrem determinado mal, a título de reparação, poderia ser reduzido à condição de escravo desse outro.</h5>
<h5>Eu vou lhes dar um exemplo. Havia leis de povos antigos, que puniam de morte qualquer atentado de alguém contra outrem. Podia uma pessoa A, contra quem B tentou o assassinato, podia sair ileso ou recuperar-se da ferida que teve, e ficar vivo. E podia dizer à autoridade do país em que o crime se passou, o seguinte. Eu não quero que ele seja morto; mas eu adquiri sobre ele, que deve morrer pela injustiça que ele praticou contra mim, eu adquiri sobre ele um direito.</h5>
<h5>Pois se ele ia morrer por causa do mal que ele me fez, eu tenho um direito sobre ele; eu tenho o direito de pedir ao meu rei que não o mate. O meu rei tem o direito de o dispensar da morte por causa disso. Mas o meu rei pode dizer também: “Eu não o mato; mas que para que um crime tão horrendo não fique sem alguma punição, você só será morto, se ficar escravo dele.” É uma coisa razoável.</h5>
<h5>Pois se ele devia ser morto porque atentou contra mim; se ele dá a vida dele para mim, de algum modo ele repara o mal que ele me fez. Vai me servir a vida inteira, vai ser meu escravo. “Ah, não! Para ela é uma coisa horrorosa!” Está bom, então opte pela forca! Quer? Vá morrer! Está na sua mão, você quer?</h5>
<h5>Os senhores imaginem hein? Alguém condenado à morte. Daí a três dias vai morrer. Lhe dizem: “Você tem 3 dias para aceitar ou não aceitar essa situação.” No primeiro dia o indivíduo está firme: Escravo nunca! No 2º dia, ele diz com menos ênfase: Não, escravo é forte&#8230;; raia o 3º dia, e ele deve ser morto às 5 da tarde. Quando amanhece, ele diz: Não, mas realmente é difícil engolir&#8230; Quer dizer que já é possível, não é? É difícil engolir&#8230; Enfim, eu ainda vou pensar.</h5>
<h5>Às 5 da tarde o carrasco entra com os aparelhos da morte dentro da cela. “Como é?” Ele se levanta e diz amável: Escravo, sim senhor!&#8230;</h5>
<h5>Aceitou! Ele fez um contrato. Esse contrato é ilícito? Esse contrato é imoral? Não. Eu posso pedir ao rei ou não, como vítima, que ele seja perdoado. Eu posso pedir também essa condição. Depois, se ele me é grato por essa bondade que eu vou ter, pedindo a vida dele, apesar de ele ter querido tomar a minha, não é natural que ele me sirva a vida inteira? Gratidão não é isso? O que é que ele vai fazer? Comprar outra arma para pular em cima de mim? Então, forca!</h5>
<h5>Os senhores compreendem que há uma regra de justiça dentro disso. Uma coisa que se pode conceber, se pode entender. E em instituições de vários povos antigos havia coisas assim.</h5>
<h5>Ora, acontece que todos nós, por um misterioso princípio da justiça divina, nascemos criminosos. Cada criança que nasce, todo mundo olha para o berço e diz: &#8221; Coitadinho, tão inocentesinho!” Pelo contrário, a gente deve olhar e dizer: “Coitadinho, tão criminosinho!”</h5>
<h5>Eu me lembro nos hinos que os antigos congregados marianos cantavam em louvor a Nossa Senhora, havia uma estrofe que dizia: “Misteriosa justiça nos prende, só por filhos à culpa de Adão; mas a lei quebrantada anulou-a, a tua santa e feliz Conceição”.</h5>
<h5>Quer dizer, um princípio misterioso de justiça nos prende, só por sermos filhos, à culpa de Adão. É o pecado original. Adão pecou, e Adão continha em si o gênero humano. Na ordem geral do universo, Adão não era o homem, ele era a humanidade. Adão e Eva eram a humanidade. Naquele tempo era a humanidade inteira um casal, e o gênero humano pecou neles. De maneira que todos os homens que nasceram, nasceram no pecado.</h5>
<h5>Daí o salmo dizer: “Ecce enim in peccato concepit me mater mea” – Eis, Senhor, que no pecado me concebeu a minha mãe. Todos os homens foram concebidos no pecado. E, portanto, nascem réus da culpa de Adão. E para nós estaria fechado o Céu, se não fosse o fato de que Nosso Senhor Jesus Cristo se tivesse encarnado e tivesse derramado o Seu Sangue por nós.</h5>
<h5>Quer dizer, Nosso Senhor Jesus Cristo encarnando-se e derramado o seu sangue por nós, Ele nos libertou do inferno. Ele tornou possível a nossa felicidade eterna. Ele conquistou as graças por meio das quais nós temos fé, nós damos crédito aos Mandamentos, e temos força para praticar os Mandamentos. Os senhores viram ontem à noite um Crucifixo lindíssimo, e comentamos todos juntos o mal-estar que irradiava desse Crucifixo.</h5>
<h5>Eu não comentei, porque não era o momento de fazer o comentário, mas eu poderia ter comentado: Que coisa terrível! Aquilo que eu estava vendo, os senhores sabem o que foi? Foi o preço da minha alma! Foi o preço da alma de cada um dos senhores, foi o preço de cada alma, de cada homem!</h5>
<h5>É verdade que Ele sofreu aquilo por todos; mas o amor dele é tão grande, que por um só, Ele sofreria aquilo. Ele sofreu por mim. Sofreu por cada um dos senhores, como se fosse só o senhor. E Ele nos teve a todos nós presentes na sua mente divina. Ele nos teve presente no momento em que Ele sofria.</h5>
<h5>E ele pensou: “Por este, por aquele, por aquele&#8230; Eu quero salvá-lo, ai   que dor! Ai que mal estar! Ai, que terrível ver Maria Santíssima sofrer por causa de mim de tal maneira, mas eu quero salvá-lo! Aquele, aquele e aquele outro, e mais toda a multidão dos homens, Eu quero salvá-los! Eu quero salvar a cada um como se fosse um só! De onde todo o Seu sangue correr por ele, porque eu quero!</h5>
<h5>E isso chegou a tal ponto, que tendo Ele derramado todo o seu sangue, estando ferido em toda a superfície visível de seu corpo, Ele ainda quis consentir num último derramamento atroz, que viesse a cavalo! O centurião Longinus, que viesse com a lança e perfurasse o seu próprio coração. De maneira tal que se Ele não estivesse morto, naquele golpe ele morresse. Era o supremo golpe do ódio. Nesse supremo golpe do ódio, nasceu o último extremo da manifestação da misericórdia dele. Ainda havia algo a derramar pelos homens! Do seu lado chegado escorreu um líquido, mistura de líquido orgânico, de água comum, mais de sangue. Correu e jorrou, e ainda caiu depois de Ele ter morrido por nós. Quer dizer, depois de ter morrido, não contente de dar tudo, Ele ainda quis dar isto.</h5>
<h5>E, segundo geralmente se crê, o centurião Longinus ficou curado nessa ocasião. Quer dizer, aquela água, aquela linfa – ele era quase cego – caiu sobre os olhos dele, ele olhou e viu perfeitamente. Converteu-se, ficou santo e foi para o Céu! A segunda grande conversão daqueles dias! A primeira, São Dimas, o bom ladrão. O primeiro homem canonizado, a quem Nosso Senhor disse, no meio dos gemidos: “Hodie mecum eris in paradiso” – Hoje tu estarás Comigo no Paraíso!” Me impressiona enormemente esse fato! Eu acho lindíssimo!</h5>
<h5>Mas, o outro é de Longinus, a quem Nosso Senhor na hora curou, mas curou da cegueira moral, mais ainda do que da cegueira física. Longinus ficou vendo que Ele era o Homem-Deus. Sua cegueira moral sarou e ele se curvou e disse: “Meu Senhor e meu Deus!”</h5>
<h5>E assim, nós recebemos esse benefício incontável; a quase totalidade dos que estão aqui, pouco depois de nascidos, fomos batizados. E no momento de sermos batizados, se aplicaram sobre nós os méritos infinitos da Paixão dele e da Morte dele. E por causa disso, nós nos tornamos membros da Santa Igreja Católica Apostólica Romana, sem esforço nem mérito nenhum de nossa parte.</h5>
<h5>A gente estuda a história de tantas conversões à religião católica. Quanto sofrimento, quanta dor, quanta tragédia em muitas dessas conversões. Nós, não. No meio das sedas, do fofo, do róseo, do azulado dos nossos berços, debaixo de sorrisos maternos, com os afagos de toda família, com a proteção do pai, nos alimentando do melhor leite, o leite materno, desde os primeiros instantes em que nós tenhamos começado a nos alimentar; com tudo operando a nosso favor, nós recebemos esse dom de uma vantagem inestimável! Nós nos tornamos filhos e membros da Santa Igreja; e nesse momento as portas áureas do Céu se abriram para nós!</h5>
<h5>Quem não é batizado não vai para o Céu. As almas das crianças que morrem sem batismo não vão para o inferno, mas vão para o limbo. E nunca, nunca, nunca poderão ir para o Céu, porque não foram batizadas. Nós não tínhamos mérito nenhum, nós fomos batizados.</h5>
<h5>É verdade que depois, para sermos fiéis teríamos luta; é verdade que passaremos pelas extremas aflições da morte, nós também. Isso é bem verdade. Mas, quanta consolação em fazer todo esse caminho, alimentados diariamente pelo Corpo e Sangue de Nosso Senhor Jesus Cristo, na Sagrada Eucaristia.</h5>
<h5>Confortados diariamente a todo momento, a todo instante, pela intercessão de Nossa Senhora de tal maneira que Ela a todo momento nos obtém alívio para nossas dores, ajuda em nossas dificuldades, esclarecimentos em nossas dúvidas; Ela nos acompanha como uma mãe leva consigo uma criança de peito, assim Ela nos leva. Que coisa admirável! Tudo isso nós recebemos absolutamente sem mérito de nossa parte. Que admirável!</h5>
<h5>Mas então, não se aplica o princípio? Nós éramos pequenos facínoras, nós pecamos em Adão e com Adão no paraíso, e depois aqui na Terra. Aquele contra quem nós pecamos, Deus se faz Homem e habita entre nós; e sofre por nós e morre por nós, para nos evitar as consequências catastróficas desse pecado, e nós não somos escravos dEle? Ohhh&#8230; que disparate!</h5>
<h5>Os senhores compreendem a analogia das situações; e compreendem como nós devemos nos dar a Ele, devemos nos dar inteiramente!</h5>
<h5>A Ele só? Ele estava só pregado na Cruz? Ou aos pés dele, alguém estava de pé, e chorava, e sofria, como, excetuado Ele, nunca ninguém mais sofreu nem sofrerá? É verdade que esteve presente diante dele, cada homem que nasceria. É verdade que Ele pensou individualmente em cada um de nós, que Ele nos teve em vista. Mas aos pés da Cruz não estava Ela? E como é normal imaginar que Ela tenha conhecido por revelação profética – Regina Prophetarum &#8211; todos os homens que haveriam de nascer, e que tenha pedido por todos, e que tenha conseguido por todos que foram batizados, que batizados fossem. Que tenha conseguido paras todos que não recebessem o batismo sacramental, ao menos o batismo de desejo, de maneira que salvos fossem, e que tenham dito o que Ela disse:</h5>
<h5>O Padre Eterno pediu consentimento dela para o Filho dela morrer. E a condição para que esses homens todos se salvassem, era que Ele morresse. Se Ela dissesse “não”, Ele não morreria. Ela via aquela angústia que os senhores viram ontem; aquele mal estar que os senhores viram ontem, e Ela disse: “Eu quero esse mal estar, e quero essa morte, para que os homens se salvem.”</h5>
<h5>Mas é possível, ou é de Fé não sei bem, que Ela tenha tido em mente cada homem, de tal maneira que ainda que fosse um só homem, Ela diria: “Por aquele a quem eu quero, e que também é meu filho; eu sacrifico Meu Filho perfeito, para salvar meu filho pecador. Pecador, meu caro pecador, levanta-te, Eu te perdoo.”</h5>
<h5>O que é a tão bela história do monge Teófilo, o que é em comparação com isso? Não é nada! Uma Mãe que tem um Filho como Ela teve, e que diz: “Eu quero que Ele morra&#8230;.” Os senhores imaginem uma mãe terrena, e uma mãe terrena que dissesse: “Eu quero que meu filho morra para salvar fulano. Esse fulano, o resto da vida não saberia o que dizer para agradar aquela senhora, para servir aquela senhora; o mínimo ato de vontade dela era para ele uma lei. Obter dela um sorriso, seria para ele a felicidade de um ano! Ele estaria tão cheio de reconhecimento, tão cheio de admiração por ela, que ele não queria mais olhar para outra coisa senão para ela. E cada vez que ela se dignasse significar a ele uma vontade: quero tal coisa, quero tal outra”, ele tomaria como uma esmola! “Obrigado, por me dardes uma ocasião de vos servir!” E quando ela lhe pedisse coisas difíceis, a sua alegria era maior, porque ele diria:</h5>
<h5>“Eu estou morrendo de vontade de fazer coisas grandes e difíceis, por aquela que sacrificou por mim o seu próprio filho. Minha senhora, não ouso vos dizer minha mãe – quem teve um Filho como Vós, não quer ser chamada de Mãe, por um homem como eu. Eu não ouso vos dizer “minha mãe”; mas minha senhora, obrigado! Pedi-me algo de mais difícil que eu ficarei ainda mais contente! As dificuldades são a glória do meu caminho; são o que dá sentido e explicação à minha vida!</h5>
<h5>“Ó! minha senhora, ó minha senhora, e quem eu tenho que segurar os lábios para não dizer minha mãe, porque eu não sou digno de vos chamar minha mãe.” É o que nós diríamos a uma senhora nessas condições.</h5>
<h5>Mas isso, é uma senhora comum, que ama de um amor lícito, honesto, bom, seu filho comum. O que dizer de uma Senhora que tem um Filho que é Nosso Senhor Jesus Cristo? A quem se ama de um amor incalculável, como só Ela podia amar proporcionadamente, e que o ama inteiramente! Com todo este amor, Ela diz ao Padre Eterno: “Eu o imolo, aqui está Ele, matai-o!”</h5>
<h5>E vamos imaginar que nesse momento desse consentimento, Ele desse um gemido particularmente doloroso, e Ela não voltasse atrás: Eu vejo que está custando, eu vejo, eu quero que Ele morra! Por quê? Por causa deste, daquele, daquele outro, deste, deste, deste, destes todos, eu quero que Ele morra! Porque causa deste, eu quero que morra!”</h5>
<h5><strong>Se nós pensássemos a esse respeito, como nós teríamos mais gratidão, e como nós teríamos mais vontade de servi-la. </strong>Tanto mais que Ela sendo tanto, e tanto e tanto mais do que a tal mãe terrena que eu imaginei, incalculavelmente mais do que a tal mãe terrena que eu imaginei, Ela entretanto não toleraria que nenhum de nós pecadores dissesse a Ela: “Minha Senhora, eu não sou digno de vos chamar por Mãe.” Ela diria: “Não! Eu dando Meu Filho por sua vida, adotei-o como filho. És meu filho! Meu filho por excelência é o Homem-Deus; mas meu pobre filho, tão feliz porque eu te aceitei, tu és filho da mesma mãe que o Homem Deus. Não filho das minhas entranhas, é bem verdade. Mas, de algo que tem um valor tal, que só os anjos no Céu, cantando todos em coro poderão te dar ideia de qual é esse valor; tu és o filho de minha dor! “</h5>
<h5>O que dizer de uma coisa dessas? Admite-se geralmente que a noite de Natal foi uma noite de alegria. Há uma aberração em pensar o contrário. Foi uma noite de alegria, e que alegria! Quem teve nesta noite uma alegria comparável à dela? Mas admite-se em geral que quando o Menino Jesus foi visto por Ela na primeira vez, Ele estava com os braços abertos e as pernas estendidas. Prefigurando já para Ela a cruz que era a meta, o termo final da vida dele, e era ao mesmo tempo o ápice da vida dela.</h5>
<h5>Os senhores podem imaginar nesse dia de alegria, a tristeza?&#8230; Ai a cruz! Durante 33 anos Ela quis esta Cruz! Não hesitou uma só vez. E quando chegou o momento de ela pagar com o seu sofrimento a morte que se deu, Ela fez, “é isto!”</h5>
<h5>Donde, a Igreja, a teologia dar a Ela um título que é dos mais gloriosos. O redentor dos homens, quer dizer, Aquele que pegou o preço pelos homens, é Nosso Senhor Jesus Cristo. Mas, Ela é a <strong>Virgem Corredentora do gênero humano</strong>.</h5>
<h5>Aí os senhores verão essas reversibilidades admiráveis da obra de Deus, dentro das quais o espírito do homem simplesmente se perde, mas isto é assim. Ele sofreu tudo quanto sofreu na Cruz, e até deu a última linfa, como se diz, do seu corpo para os homens.</h5>
<h5>E é por isso que eu gosto tanto de recitar, quando chego diante de um Crucifixo, aquele jaculatória que está na ladainha do Sagrado coração de Jesus: “Cor Jesu lancea perforatum, miserere nóbis!” Coração de Jesus, traspassado por uma lança, tende pena de mim, tende pena de nós.</h5>
<h5>Bem, é verdade. Mas há uma outra coisa. Como se não bastasse a Ele ter sofrido tudo quanto Ele sofreu, Ele quis ter por nós um sofrimento complementar. Esse sofrimento foi o de ver sofrer a mãe dEle sofrer ao lado dele. Ele quis isto assim. Ele não poderia ter disposto as coisas de tal maneira que Ela não soubesse que Ele estava morrendo? E que Ela só tomasse conhecimento da morte dele no dia da ressurreição?</h5>
<h5>Ela sofreu toda a Paixão. Não que os Evangelhos nos digam que Ela tenha estado presente desde o começo; mas tudo leva a crer que Ela tenha tido conhecimento desde o começo. Depois do encontro ao longo da paixão; uma das cenas, ou a cena mais heroica e mais pungente de toda história do sentimento humano, aquele Filho que se encontra com aquela Mãe naquela situação e que se abraçam&#8230; Depois disso tudo, Ela passou por tudo, até a cena chamada da “Pietà”, da Piedade. Ela ter Nosso Senhor morto, reclinado sobre o colo dela, como sobre um altar. Cheio de feridas, e aqueles homens colocando sobre cada ferida um unguento, em cada ferida um bálsamo, um perfume, como era a tradição daquele tempo.</h5>
<h5>E depois Ela ver enrolarem todo o corpo dele com pano, e depois Ela provavelmente acompanhou até a sepultura o cadáver que entrava, a pedra que o engolia, e a porta que batia!</h5>
<h5>Ele sabia que Ela sofreria tudo isso. E ele sofreu do sofrimento dela, incomparavelmente mais do que nós! Nós julgamos que nós estamos sofrendo por causa disso nesse momento. Isso não é nada, mas não é nada, em comparação com o que Ele sofreu! O amor dele para com Ela, nunca ninguém teve igual, nem nada que se pudesse comparar. Por todas as razões possíveis. Ele sofreu em si, Ele sofreu nela. Ela é a Corredentora do gênero humano. Ela é a medianeira universal. Como corredentora do gênero humano, tudo o que Ela pede, Deus necessariamente dá. Necessariamente porque Ele quer. Quer dizer, Ele se dispôs a isto. E, portanto, faz sempre, porque Ele se dispôs a fazer sempre, e a vontade dele não volta atrás nunca!</h5>
<h5>Tudo quanto nós obtemos é Ela que nos obtém. Tudo quanto Ele dá vem por meio dela. A graça de pedir a Ela que peça por mim, antes de eu pedir a Ela, Ela pediu para mim. Não sei se está claro.</h5>
<h5>Quer dizer, todos os primeiros movimentos bons que a graça teve em mim, antes que eu fizesse nada para tê-los, Ela pediu. Pediu a Nosso Senhor: “Meu divino Filho, olhe aquele. Nós queremos tanto bem a este, aquele, aquele outro, obtende tal graça, obtende tal outra, obtende tal outra. Meu divino Filho, fazei com que um dia, nesse sertão onde habitam bugres e tupiniquins, um dia se funde uma TFP!</h5>
<h5>(&#8230;) não tínhamos nascido, [de nações diferentes], Ela nos chamou, e nós aqui estamos. Eu pergunto. Há uma atitude inteiramente lógica em face a Ela, senão de sermos escravos dela? Compreende-se outra coisa? Não é dar muito pouco? Eu chegar a Ela e dizer: “Minha Mãe, eu quero Vos oferecer uma coisa muito preciosa&#8230;” Ela olha: O que é meu filho? “Eu mesmo!”</h5>
<h5>“Meu filho, o que há de bom em você, fui Eu quem pedi! <strong>O que é isso, meu pobre filho? Me ofereça a sua convicção de que você não é nada! Ainda essa fui eu quem pedi!</strong>”</h5>
<h5>Quem leva tudo que eu acabei de dizer aos senhores, às últimas consequências, esse quer ser escravo dela. E quando eu li uma demonstração, cuja linha geral está nesse gênero, feita por São Luís Grignion de Montfort; ela aqui foi adaptada a um querido auditório, de acordo com os desejos da Providência dela, quando eu li isso, eu disse: “Mas é evidente, não tem outra coisa para fazer. Quero já saber como me preparar para me consagrar”.</h5>
<h5>Os senhores me dirão: “Que meditação completa!” Eu direi: Que meditação incompleta! Porque quanta coisa falta refletir ainda a respeito disso. No caso que eu contei de uma mãe que tivesse sacrificado seu filho para que outro vivesse etc., etc. uma mãe que quisesse, por exemplo, tivesse querido que seu filho sofresse risco para que um outro se salvasse, e o filho morre desse risco – é a configuração mais correta, a outra não era muito correta, essa configuração é mais correta. Então, nesse caso, um homem vive para fazer a vontade daquela senhora. Está muito bem.</h5>
<h5>Ele vive para o interesse dela. Convém alguma coisa a ela, por exemplo, entrou um morcego no quarto dela, ele vai matar o morcego, porque convém a ela, não convém a ele, o morcego não está no quarto dele. Mas a conveniência dela passou a ser a conveniência dele. Com Nossa Senhora há algo de enormemente mais doce e enormemente maior. Não há nada que convenha a Ela, que não seja conveniência nossa também.</h5>
<h5>Não fazemos sacrifícios por Ela, é verdade. Para nós não pode acontecer nada de melhor do que nos sacrificarmos por Ela. Porque nossa vida nos foi dada para conhecer, amar e servir a Deus nessa terra. E se nós fazemos tudo para torná-la conhecida, amada e servida, é um modo excelente de tornar conhecido, amado e servido a Deus. E, portanto, é a finalidade de nossa vida que se realiza. Nós realizamos a nossa finalidade dessa maneira.</h5>
<h5>O homem do morcego não nasceu para tocar morcego do quarto de ninguém; mas nós nascemos para servir a Ela. E em vez de haver uma espécie de quebra da nossa vida em favor da nossa benfeitora, há uma plenitude de nossa vida para aquela que nos fez bem. De maneira que melhor não pode haver do que nós nos sacrificarmos por Ela. Qual é o efeito disso?</h5>
<h5>Qual é o efeito de um ato desses? Está bem dito no ato de consagração. Primeiro, que vantagem para nós: O homem renuncia a Satanás, suas pompas e suas obras. Quer dizer, a satanás e a todas as coisas que ele oferece para levar as nossas almas para o inferno. Mas que vantagem para nós, que maravilha! É mais ou menos a mesma coisa de um prisioneiro que diz: “Eu renuncio à prisão e a todos os seus castigos!” Oh, oh! grande renuncia! Bela renúncia. Você se liberta renunciando!</h5>
<h5>Ou um doente que diz: “Eu renuncio à minha lepra, ou eu renuncio ao meu câncer”&#8230; Ora, bolas! Renunciar à sua saúde, vá lá, mas seu câncer? E à sua doença, à sua cegueira, é a isso que você renuncia? O-la-lá!</h5>
<h5>E me dou a Jesus Cristo, – está na consagração – à Sabedoria Encarnada, para seguir os seus passos em todos os dias de minha vida&#8230; Todo homem, para os efeitos da sabedoria, se não é um cego, é um catacego. É desses que quase não vêem nada, na melhor das hipóteses! Isso é um colosso, é um lince! Imagine agora um cego que diz a um outro indivíduo que tem vista: “Eu renuncio ao estado de abandono em que eu estou, para seguir os vossos passos em todos os dias de minha vida.” Quer dizer, vós vedes, e ides andar por mim. E eu faço a renúncia de ir na vossa mão, para seguir o caminho de bondade e de sabedoria para o qual vós ides me guiar!</h5>
<h5>Ó renúncia, hein? Que renúncia? Que coisa extraordinária! Como é que as pessoas não pensam nisso?</h5>
<h5>Depois diz que dá todas as coisas que tem a Nossa Senhora para que Ela dispor a seu talante. Ela é Rainha de tudo, pode dispor como quiser. Dar significa apenas o seguinte: Podia ser que por algum bom ato meu, Nossa Senhora me desse na vida tal ou tal coisa boa. Porque é certo que os prêmios de nossas boas ações se recebe no céu, mas uma parte se recebe na terra, pela misericórdia de Nossa Senhora, pelos pedidos dela. Eu renuncio a isto.</h5>
<h5>Renuncio ao valor das minhas boas obras, passadas, presentes e futuras. Quer dizer, eu poderia ter nesta terra algumas compensações. Renuncio, quer dizer, Nossa Senhora fica dona desses méritos, que Ela pode aplicar para um outro, e eu nem saberei. Eu estou sofrendo, e não estou sabendo se este sofrimento que eu tenho, eu não teria se eu não tivesse feito a Consagração. É bem verdade. E está se beneficiando um outro.</h5>
<h5>E até pode ser que eu vá para o purgatório, para que um outro não vá para o inferno. E, que, portanto, no purgatório eu queime no fogo para salvar um outro. Foi ela quem quis! Eu dei isso a Ela. O que Ela me dará a mim, por ter dado isso a Ela?</h5>
<h5>Eu imagino uma outra situação. Uma senhora que é muito rica, mas no momento, em casa, não tem dinheiro. Passa perto da casa dela um homem, e esse homem diz: “eu estou morrendo de fome.” Ela se lembra, o vizinho tem algum dinheiro. Ela vai depressa à casa do vizinho e diz: “O senhor quer me dar esse seu dinheiro, para salvar a vida daquele que está por morrer?”</h5>
<h5>O vizinho diz: “Por ser a senhora, eu dou. Nem é emprestado, eu dou, a senhora leve.” Ela vai e compra o necessário para salvar a vida daquele homem, o homem vai embora. Mais tarde, ela vê o vizinho passar necessidade porque deu dinheiro para ela. Ela pensa: “Coitado, deixa eu ver como ele se conduz. Ele vai tocar a campainha em minha casa e pedir alguma coisa, ou ele vai esperar até que venha uma ajuda para ele?” Ela espera algum tempo, e percebe por algum indício, que ele está sofrendo muito. Ela pega o que ela tem na casa dela de melhor, toca a campainha e diz: “Meu vizinho, isso é seu”. Bolos, vinhos, iguarias&#8230; muito mais, minha presença!</h5>
<h5>Muito mais: a honra de uma função na minha corte; muito mais: isto é eterno! Nunca mais o senhor sofrerá. O senhor participará da minha alegria! É para o que Ela nos convida. Pode algo ser mais santo, mais vantajoso, ó filhos da era do lucro, do que isto?</h5>
<h5>Aí está explicada, em linhas muito gerais, a Consagração.</h5>
<h5>*****</h5>
<h5>Só há uma coisa que nunca deixa de fugir&#8230; [referência ao ditado latino &#8220;fugit irreparibile tempus&#8221;]</h5>
<h5>(Sr. FA: Se o senhor pudesse contar como fez a Consagração, as circunstâncias&#8230;)</h5>
<h5>De um modo desapontante! Seria bonito imaginar que eu, na força dos meus 20 anos, foi a idade de minha Consagração, no dia em que eu terminei minha preparação, aquelas orações, etc., na hora da Comunhão, eu depois de ter comungado, e portanto, com Nosso Senhor Jesus Cristo no meu peito, eu ir para uma imagem de Nossa Senhora, e recitar a fórmula e consagrar-me. Como seria bonito. Não foi o que eu fiz.</h5>
<h5>Não foi o que eu fiz. Por que eu não fiz assim? Se alguém me tivesse proposto, eu certamente faria. Mas eu nunca quis, eu toda a vida tive medo, inclusive nessas coisas, de imaginar coisas grandiosas feitas por mim. Perigo de a gente imaginar: eu vou fazer uma grande consagração, é na hora eu estou achando grande a mim em vez de estar achando grande a consagração.</h5>
<h5>Toda desconfiança que cada um de nós tenha consigo mesmo, ainda é pouco. Eu gostaria de poder dizer, ao morrer, que o homem de quem eu mais desconfiei em minha vida se chamou Plinio Corrêa de Oliveira. Eu gostaria de poder dizer isso ao morrer.</h5>
<h5>E resolvi fazer a coisa com toda a simplicidade. Eu fui, comunguei, voltei para casa, tomei meu café, meu lanche, como todos os dias, li o jornal, depois – naquele tempo era a minha rotina – lido o jornal, que era uma obrigação para me manter ao par da Revolução e da Contra-Revolução, eu fui ao meu quarto, tranquei-me, fiz meia hora contada de meditação, na qual eu meditei sobre a Consagração que faria. Rezei as orações e me consagrei. Depois passei a tratar das coisas de todos os dias, e nunca mais deixei de me consagrar.</h5>
<h5>Foi uma coisa muito singela, não tive nenhuma consolação espiritual, não tive nada, nada, nada. Foi comum como uma oração quotidiana. Assim foi que eu dei esse passo. Até hoje não cesso de agradecer a Nossa Senhora&#8230; Estou falando, estou agradecendo esse passo que por chamado dEla eu dei!</h5>
<h5><strong>Tomei uma resolução</strong>, mas não creio que tenha sido nesse dia, acho que foi ao longo da primeira leitura do livro: é fazer o possível, para que <strong><em>o maior número possível daqueles que me seguissem, fizessem a Consagração.</em></strong></h5>
<h5>Os que não fizeram, estão convidados. O fatinho está contado, a hora chegou.</h5>
<p><strong>Nota:</strong> Para uma <strong>coletânea</strong> (ainda em curso) de outros áudios em YouTube, bem como artigos publicados pela imprensa relativos a este assunto, bem como a <strong>São Luis Maria Grignion de Montfort e seu &#8220;Tratado da Verdadeira Devoção a Nossa Senhora&#8221;</strong>, <a href="https://www.pliniocorreadeoliveira.info/montfort-sao-luis-maria-grignion-de-montfort-coletanea/#gsc.tab=0"><strong>clique aqui</strong></a>.</p>
<p>L'articolo <a href="https://www.pliniocorreadeoliveira.info/ha-algo-de-mais-santo-e-vantajoso-do-que-se-consagrar-como-escravo-de-amor-a-nossa-senhora-o-filhos-da-era-do-lucro/">Há algo de mais santo e vantajoso do que se consagrar como escravo de amor a Nossa Senhora, ó filhos da era do lucro?</a> proviene da <a href="https://www.pliniocorreadeoliveira.info">Plinio Correa de Oliveira</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Santa Gema Galgani (11 de abril): altivez e pureza angélica</title>
		<link>https://www.pliniocorreadeoliveira.info/santa-gema-galgani-11-de-abril-altivez-e-pureza-angelica-2/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Nestor Fonseca]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 11 Apr 2026 10:43:16 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Novidades]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://www.pliniocorreadeoliveira.info/?p=32389</guid>

					<description><![CDATA[<p>Catolicismo, N° 583 &#8211; Agosto de 1999 (*) O retrato que vemos é o de Santa Gema Galgani (1878-1913), que se tornou conhecida pelas excelsas visões e revelações com que foi agraciada por Deus. Ela era  italiana, tendo vivido na cidade de Lucca. Pertencia à Ordem Terceira de uma Congregação Religiosa – a dos Passionistas. [&#8230;]</p>
<p>L'articolo <a href="https://www.pliniocorreadeoliveira.info/santa-gema-galgani-11-de-abril-altivez-e-pureza-angelica-2/">Santa Gema Galgani (11 de abril): altivez e pureza angélica</a> proviene da <a href="https://www.pliniocorreadeoliveira.info">Plinio Correa de Oliveira</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h5 style="text-align: right;"><b><i><span lang="PT-BR">Catolicismo, N° 583 &#8211; Agosto de 1999 (*)</span></i></b></h5>
<h5 style="font-weight: 400;">O retrato que vemos é o de Santa Gema Galgani (1878-1913), que se tornou conhecida pelas excelsas visões e revelações com que foi agraciada por Deus. Ela era  italiana, tendo vivido na cidade de Lucca.</h5>
<h5 style="font-weight: 400;">Pertencia à Ordem Terceira de uma Congregação Religiosa – a dos Passionistas. A Ordem Terceira é uma  associação de leigos, da qual mesmo pessoas casadas podem participar sem adotar propriamente o estado religioso. Não vivem num convento, mas no mundo, no qual procuram levar vida edificante e piedosa.</h5>
<p>&nbsp;</p>
<p><iframe title="Santa Gema (Gemma) Galgani: Altivez e pureza angélica" width="800" height="600" src="https://www.youtube.com/embed/9qMSlFLAHdE?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe></p>
<h5 style="font-weight: 400;">A fisionomia da santa impressiona. Impressiona pela harmonia dos traços, pela profundidade da reflexão que ela expressa. Nota-se que há algo no olhar da Santa que está dirigido muito para o alto, muito para cima. Suas cogitações não são desta Terra. Em sua fisionomia, algo existe de extraterreno.</h5>
<h5 style="font-weight: 400;">A meu ver, chama a atenção a altivez e a pureza angélica de sua figura. Pureza e altivez  que se fazem notar pelo modo como a cabeça está impostada sobre o pescoço: ereta, e de modo inteiramente despretensioso.</h5>
<h5 style="font-weight: 400;">Não há nenhum enfeite que a adorne. O cabelo está apenas arranjado. Sua figura está muito limpa, mas não se nota nada que revele o desejo de enfeitar-se.</h5>
<h5 style="font-weight: 400;">O traje é preto e simples. Entretanto, Santa Gema revela uma dignidade extraordinária, a par de  uma pureza virginal que se faz notar em algo de impalpavelmente resplandecente na cútis. Dir-se-ia que a pele dela tem algo de luminoso como também o olhar.  Este é de uma retidão completa. É o olhar de uma mística embebida daquilo que vê; e em cujo olhar pode-se suspeitar o que ela percebe.</h5>
<h5 style="font-weight: 400;"> Ressalta também  em sua fisionomia a manifestação da  virtude da fortaleza. Ela quer porque a fé manda que ela queira! E seu querer é inabalável. O que ela deseja? Servir a Deus, a Nossa Senhora, à Igreja Católica, e esse rumo ela segue quaisquer que sejam os obstáculos!</h5>
<h5 style="font-weight: 400;">É uma representação física da <em>Mulher Forte</em> descrita na Sagrada Escritura, cujo preço é incomparável. Vale a pena ir até os confins do universo para encontrá-la, como uma pedra rara.</h5>
<p style="font-weight: 400;">(*) Excertos da conferência proferida pelo Prof. Plinio para sócios e cooperadores da TFP, em 17 de janeiro de 1986. Sem revisão do autor.</p>
<p>L'articolo <a href="https://www.pliniocorreadeoliveira.info/santa-gema-galgani-11-de-abril-altivez-e-pureza-angelica-2/">Santa Gema Galgani (11 de abril): altivez e pureza angélica</a> proviene da <a href="https://www.pliniocorreadeoliveira.info">Plinio Correa de Oliveira</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Saint Gemma Galgani: Dignity and Angelic Purity</title>
		<link>https://www.pliniocorreadeoliveira.info/saint-gemma-galgani-dignity-and-angelic-purity-3/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Nestor Fonseca]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 11 Apr 2026 10:24:29 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Novidades]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://www.pliniocorreadeoliveira.info/?p=23768</guid>

					<description><![CDATA[<p>Conference, January 17th 1986 (*) &#160; This photograph is of Saint Gemma Galgani (1878-1903), a famous mystic who lived in the enchanting town of Lucca, Italy. Her countenance is impressive for several reasons. First, we note her profound reflection and the harmony of her traits. Second, the saint’s gaze has something elevated and sublime about [&#8230;]</p>
<p>L'articolo <a href="https://www.pliniocorreadeoliveira.info/saint-gemma-galgani-dignity-and-angelic-purity-3/">Saint Gemma Galgani: Dignity and Angelic Purity</a> proviene da <a href="https://www.pliniocorreadeoliveira.info">Plinio Correa de Oliveira</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: right;"><b><i><span lang="EN-US">Conference, January 17th 1986 (*)</span></i></b></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: center;"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter" src="https://www.pliniocorreadeoliveira.info/IT_SantaGemma_Galgani.jpg" width="603" height="654" border="0" /></p>
<p style="font-weight: 400;">This photograph is of Saint Gemma Galgani (1878-1903), a famous mystic who lived in the enchanting town of Lucca, Italy.</p>
<p style="font-weight: 400;">Her countenance is impressive for several reasons. First, we note her profound reflection and the harmony of her traits. Second, the saint’s gaze has something elevated and sublime about it. Her thoughts are not of this earth: her countenance displays a supernatural aura.</p>
<p style="font-weight: 400;">Her dignity and angelic purity are striking. This is seen by the way her head rests on her shoulders: straight and unpretentious.</p>
<p style="font-weight: 400;">She wears no adornment at all. Her hair is simply combed and arranged. Her face is very clean. Moreover, her gaze reflects total uprightness, and reveals nothing of a desire for embellishment.</p>
<p style="font-weight: 400;">Her dress is black and simple. Yet, Saint Gemma combines an extraordinary dignity with a virginal purity which is impalpably reflected in the luminous splendor of her skin. One could say that her skin is as luminous as her gaze. Moreover, her gaze reflects total uprightness. It is that of a mystic immersed in that which she sees. Even we discern something of what she perceives.</p>
<p style="font-weight: 400;">The virtue of fortitude also shines forth in her countenance. When the Faith commands her to do something, her will is unbending.</p>
<p style="font-weight: 400;">What does she desire? She wants to serve God, Our Lady and the Catholic Church. She forges ahead on this road regardless of the obstacles. She represents the strong woman of incomparable values referred to in Holy Scriptures. Like a rare stone, one readily walks to the ends of the earth to find her.</p>
<h6 style="font-weight: 400;">(*) The preceding article has been translated and adapted for publication without the author&#8217;s revision. –Ed. <strong><em><a href="https://www.tfp.org/tfp-home/plinio-correa-de-oliveira/saint-gemma-galgani.html">American TFP</a></em></strong>.</h6>
<p>L'articolo <a href="https://www.pliniocorreadeoliveira.info/saint-gemma-galgani-dignity-and-angelic-purity-3/">Saint Gemma Galgani: Dignity and Angelic Purity</a> proviene da <a href="https://www.pliniocorreadeoliveira.info">Plinio Correa de Oliveira</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
	</channel>
</rss>
