Cada vez se aclara más el papel desempeñado por Plinio Corrêa de Oliveira en la reacción del movimiento conservador-tradicional durante el Concilio Vaticano II y, concretamente, en el Coetus Internationalis Patrum. Tras los libros de Roberto de Mattei y Benjamin Cowan, llegan ahora los trabajos del profesor Philippe Roy-Lysencourt.

Por Julio Loredo
Con la publicación de nuevos documentos, hasta ahora inéditos, se aclara cada vez más el importante papel desempeñado por Plinio Corrêa de Oliveira y por la TFP (Tradición, Familia, Propiedad) en la reacción del movimiento conservador-tradicional durante el Concilio Vaticano II y, concretamente, en el Coetus Internationalis Patrum, es decir, el grupo de padres conciliares que lideró dicha reacción. Tras el libro del profesor Roberto de Mattei [1] y el del profesor Benjamin Cowan [2], he aquí los trabajos del profesor Philippe Roy-Lysencourt, docente de la Universidad Laval de Quebec y fundador del Institut d’Étude du Christianisme, en Estrasburgo [3].
DEL «PEQUEÑO COMITÉ» AL COETUS
«Desde el mes de octubre [de 1963], el líder brasileño había instalado en Roma un secretariado, compuesto por catorce personas», escribe de Mattei. Y continúa: «Los dos obispos brasileños [Monseñor Sigaud y Monseñor Mayer], con el apoyo organizativo y las sugerencias estratégicas del profesor de Oliveira, mantuvieron una intensa serie de contactos con los círculos conservadores romanos» [4].
De esos contactos surgió el llamado «Pequeño Comité», que más tarde se convertiría en el Coetus, el corazón de la reacción conservadora-tradicional en el Concilio.
SE ROMPE EL SILENCIO
Según Cowan, profesor de historia en la Universidad de California en San Diego, «los estudiosos aún no han dado la importancia debida a la acción decisiva de un grupo cohesionado de brasileños [de la TFP] que trabajó durante y después del Concilio para contener la ola reformista. (…) El papel central de los brasileños suele mantenerse en la sombra» [5].
El silencio sobre Plinio Corrêa de Oliveira y la TFP no tiene explicación académica: «A pesar de que este grupo desempeñó un papel principal, y en cierto sentido pionero, en la política del catolicismo tradicionalista, tanto a nivel nacional como transnacional, durante y después del Concilio, Mayer, Sigaud y la sensacional TFP suelen quedar al margen de la historiografía sobre el origen de la reacción católica ultraconservadora en el mundo. (…) Los investigadores han ignorado en gran medida esta contribución brasileña» [6].
Cowan pretende romper esta especie de omertà con la publicación de documentos hasta ahora inéditos. Cabe destacar que es un liberal, es decir, un hombre de izquierdas. Su interés es académico.
«Los brasileños —afirma Cowan— fueron, en cierto modo, la principal fuerza, y hasta ahora ignorada, detrás de la resistencia conservadora en el Vaticano II» [7]. «Hasta entonces, buena parte de la financiación del Coetus procedía de fuentes brasileñas, por no hablar de los voluntarios que trabajaban allí, casi todos de la TFP. El propio monseñor Marcel Lefebvre definía a la TFP como el “comité directivo” del Coetus» [8].
Los estudios del profesor Philippe Roy-Lysencourt arrojan más luz sobre el papel del líder católico brasileño.
En las casi dos mil páginas que componen la obra, Plinio Corrêa de Oliveira es citado nada menos que 61 veces. Veamos algunos fragmentos.
PERSONAJE CONOCIDO
Roy-Lysencourt comienza mostrando cómo Plinio Corrêa de Oliveira ya era una figura conocida en Italia y en Europa, donde se había desplazado varias veces en la década de 1950. Esto queda demostrado, por ejemplo, por su correspondencia con Mons. Antonio Piolanti, rector de la Universidad Lateranense, representante —en teología— de la escuela romana y figura destacada del ala conservadora-tradicional italiana; con el abate Luc Lefèvre, director de La Pensée Catholique; con Jean Ousset, fundador de La Cité Catholique, y otros. Concluye que Plinio Corrêa de Oliveira mantenía un estrecho contacto «con las redes más importantes del catolicismo intransigente preconciliar», entre las que incluye a la TFP brasileña y a la revista Catolicismo, fundada por el propio Dr. Plinio [9].
Entre los documentos citados por Roy-Lysencourt hay una carta de 1961 de Mons. Piolanti felicitando al Dr. Plinio por la publicación del libro Revolución y Contra-Revolución [10].
El profesor francocanadiense constata: «Los vínculos entre La Cité Catholique y el movimiento brasileño Catolicismo, más tarde Tradición, Familia, Propiedad, son bastante evidentes. Esos vínculos existían también a título personal con Plinio Corrêa de Oliveira». El líder brasileño fue incluso invitado a participar en el Congreso de la Cité Catholique en Issy-les-Moulineaux en 1960. Al no poder viajar, envió una comunicación escrita [11].
Según Roy-Lysencourt, el Coetus surgió precisamente de la articulación de estas redes (réseaux), a las que él denomina «centros de intransigencia en el mundo» [12].
EL EMBRION DE COETUS EN BRASIL: EL LEGIONARIO, CATOLICISMO Y LA TFP
En busca de las raíces de Coetus, Roy-Lysencourt se remonta a los años 1930.
«La primera estructura brasileña que puede explicar los orígenes del Coetus en este país es el semanario O Legionário», escribe el profesor canadiense [13]. Se trata del semanario católico que, partiendo de un boletín parroquial, Plinio Corrêa de Oliveira convirtió en el órgano católico más importante de Brasil, con proyección también internacional. Precisamente en torno a este semanario, en la década de 1930, formó el «Grupo do Legionário», el embrión de la futura TFP brasileña [14].
Roy-Lysencourt pasa entonces a narrar la historia de O Legionário, su importancia nacional e internacional, el nombramiento de Plínio Corrêa de Oliveira como presidente de Acción Católica de São Paulo, la publicación del libro-denuncia En defensa de la Acción Católica y la feroz campaña difamatoria que siguió. Dos sacerdotes destacaron por el apoyo prestado a Plinio Corrêa de Oliveira en esta cuestión: el P. Geraldo de Proença Sigaud y el P. Antônio de Castro Mayer. Inicialmente sancionados junto con el autor, recibieron posteriormente de Pío XII el nombramiento como obispos, lo que lleva a creer que fue una recompensa por el apoyo al libro-denuncia.
Roy-Lysencourt destaca la estrecha amistad de los dos prelados y su colaboración con Plinio Corrêa de Oliveira. Ambos se convertirían en figuras centrales del Coetus. En 1947, el propio Plinio Corrêa de Oliveira recibió una carta de elogio de Pío XII, firmada por Mons. G. Montini [15], futuro Pablo VI.
Continuando con el estudio de las raíces del Coetus, Roy-Lysencourt dedica una sección a la revista Catolicismo, fundada en 1951 por Plinio Corrêa de Oliveira bajo los auspicios de Monseñor Antonio de Castro Mayer. En torno a ella surgió un poderoso movimiento que, en 1960, se convirtió en la TFP brasileña.
Escribe el autor: «Catolicismo poseía una característica fundamental del catolicismo intransigente preconciliar: el deseo de luchar por la realeza social de Cristo, al igual que las otras revistas y movimientos presentados anteriormente». Fue precisamente en el número 100 de esta revista donde se publicó el ensayo «Revolución y Contra-Revolución», «traducido a varios idiomas, entre ellos el francés en 1960» [16].
Otra sección está dedicada a la historia de la TFP, desde la primera, la brasileña, hasta convertirse en una familia internacional con presencia en todos los continentes: «A raíz de las revistas O Legionário y Catolicismo, y del grupo de amigos que se formó en torno a ellas, Plinio Corrêa de Oliveira fundó en São Paulo, el 26 de julio de 1960, la Sociedad Brasileña de Defensa de la Tradición, la Familia y la Propiedad (TFP). Esa fue la base de una organización que pronto se convertiría en mundial tras el Concilio, con numerosas secciones surgiendo por todo el planeta a partir de 1967. A finales del siglo XX, la TFP estaba presente en veinticinco países» [17].
Al relatar la acción de la TFP, tras enumerar las diversas campañas, por ejemplo, contra la reforma agraria socialista, el autor se centra en las iniciativas relativas a la penetración progresista en la Iglesia: «La más espectacular de estas manifestaciones fue la de 1968-1969, durante la cual la TFP lanzó una petición que reunió 1.600.368 firmas», solicitando al papa Pablo VI medidas contra la infiltración comunista en la Iglesia [18].
Así se llega al Concilio: «Durante el Concilio, se estableció en Roma una oficina de la TFP para acompañar los trabajos» [19].
LOS VOTA DE LOS PRELADOS BRASILEÑOS
En preparación para el Concilio Vaticano II, el cardenal Domenico Tardini, secretario de Estado y presidente de la Comisión Preparatoria, pidió a los obispos de todo el mundo que presentaran propuestas, llamadas vota. El profesor Roy-Lysencourt escribió un libro en el que analizaba los vota de los principales miembros del Coetus. Tras examinar el votum de Mons. Marcel Lefebvre, el de Mons. Luigi Maria Carli, obispo de Segni, y el de Dom Jean Prou, abad de Solesmes, Roy-Lysencourt aborda los de Dom Geraldo de Proença Sigaud y Dom Mayer:
«La perspectiva de los dos prelados brasileños era diferente. Sus textos estaban dominados por la denuncia de una vasta conspiración anticristiana y de sus instrumentos (la Masonería, el Comunismo, el Judaísmo Internacional, la Revolución) contra los cuales el Concilio debía dotarse de medios para combatir. Sus textos son tan similares que es probable que se hayan consultado mutuamente. Naturalmente, se necesitarían fuentes adicionales para demostrarlo, pero su historia común y las animadversiones scriptae que redactaron juntos sobre los borradores enviados a todos los Padres conciliares en julio de 1962 podrían confirmar esta hipótesis. En cualquier caso, está claro que existe un vínculo innegable entre sus luchas brasileñas dentro de las redes antes identificadas y sus votos. Es incluso totalmente plausible que se hayan inspirado en el libro del profesor Plinio Corrêa de Oliveira, «Revolución y Contra-Revolución», a la hora de redactar sus textos. En cualquier caso, las similitudes son innegables» [20].
Al referirse al votum de Mons. Sigaud, el profesor de Mattei escribe también: «El texto de Mons. Sigaud revela claramente la inspiración, y tal vez la propia mano, de Plinio Corrêa de Oliveira, cuyo texto princeps «Revolución y Contra-Revolución» acababa de publicarse» [21].
Una primera diferencia entre los votos de los dos prelados brasileños y los de los demás tradicionalistas era que, mientras que estos últimos denunciaban —con razón— algunos errores aislados, los primeros presentaban un vasto panorama histórico-estratégico dominado por el fenómeno de la Revolución. En ese panorama, todos los errores están interrelacionados, postulándose y agravándose mutuamente. De poco serviría abordar tal o cual error si no se atacara la raíz, es decir, la Revolución en su conjunto.
Otra diferencia es la importancia atribuida a los fenómenos culturales y sociales, el terreno fértil de donde nacen los errores. Las opiniones de los dos prelados brasileños no se limitaban al terreno teológico y litúrgico. Roy-Lysencourt comenta, por ejemplo, la denuncia de monseñor Sigaud contra los bailes modernos, las modas, los concursos de belleza, el cine, los libros inmorales y así sucesivamente [22]. Mientras que monseñor Mayer proponía enseñar el concepto de civilización cristiana. Escribe Roy-Lysencourt: «Considerando que las estructuras de la sociedad civil pueden contribuir a la salvación de las almas, o impedirla, monseñor Mayer proponía que se incluyera en la enseñanza cristiana la descripción de una sociedad católica contemporánea» [23].
Otra gran diferencia con respecto a los votos de otros representantes influyentes de la línea conservadora-tradicional es que los de monseñor Sigaud y monseñor Mayer «no solo presentaban los errores que había que evitar, sino que también proponían formas concretas de restaurar la ciudad cristiana». En resumen, hacían un gran llamamiento a una Contra-Revolución [24].
«El hilo conductor de sus propuestas —escribe el profesor canadiense— es un llamamiento general a la lucha contrarrevolucionaria, sobre la cual proponían que el Vaticano presentara un plan de acción concreto» [25].
A continuación, el autor menciona diversas iniciativas durante el Concilio que deben atribuirse a la inspiración de Plinio Corrêa de Oliveira. Por ejemplo, la petición de consagrar el mundo al Inmaculado Corazón de María y la petición de condenar el comunismo: «Los brasileños, como se explicará más adelante, lanzaron una petición que pedía la consagración del mundo al Inmaculado Corazón de María, así como una primera petición que pedía la condena del comunismo» [26].
DOS INICIATIVAS
Plinio Corrêa de Oliveira estuvo en el origen de dos importantes iniciativas durante el Concilio. Escribe Roy-Lysencourt: «Los brasileños fueron los autores de una petición solicitando la consagración del mundo al Inmaculado Corazón de María, presentada durante la segunda sesión, así como de una primera petición solicitando la condena del comunismo, presentada al final de la segunda sesión» [27].
Durante el Concilio, Plinio Corrêa de Oliveira publicó también el libro «La libertad de la Iglesia en el Estado comunista». El autor demostraba en él que los católicos no pueden aceptar ningún modus vivendi con el comunismo que implique la renuncia a la defensa de puntos esenciales de la doctrina católica, como el derecho a la propiedad. Tesis, por cierto, afirmada con vehemencia por varios Padres conciliares.
Cuenta Roy-Lysencourt, citando a De Mattei: «El ensayo, traducido al español, francés e italiano, fue distribuido a los 2.200 Padres conciliares y a los 450 periodistas de todo el mundo presentes en Roma. Su repercusión traspasó el Telón de Acero» [28].
El libro fue presentado por Mons. Mayer a Mons. Pericle Felici, secretario general del Concilio, acompañado de una carta en la que se solicitaba «su valiosa opinión» [29].
Estas dos iniciativas, como documentan De Mattei y Roy-Lysencourt, causaron gran revuelo en el ámbito progresista, pues revelaban una flagrante contradicción en el Concilio: mientras este se presentaba como «pastoral», evitaba cuidadosamente condenar la principal amenaza para la vida espiritual de los fieles, a saber, el comunismo.
En aquella época aún no se conocía el Acuerdo de Metz, un pacto secreto firmado en 1962 por el Vaticano con el Patriarcado de Moscú (URSS), por el cual, a cambio del envío de observadores ortodoxos al Concilio, el Vaticano se comprometía a no condenar el comunismo. La petición, inspirada por Plinio Corrêa de Oliveira y firmada por 213 padres conciliares, corrió el riesgo de romper ese equilibrio.

En conclusión, podemos decir que, con los estudios de Philippe Roy-Lysencourt, que siguen a los de Roberto de Mattei y Benjamin Cowan, queda cada vez más claro el importante papel desempeñado por Plinio Corrêa de Oliveira y por la TFP en la reacción tradicionalista durante el Concilio Vaticano II.
Notas:
[1] Roberto de Mattei, Il Concilio Vaticano II, una storia mai scritta, Lindau, Turín 2010.
[2] Benjamin A. Cowan, Moral Majorities Across the Americas. Brazil, the United States and the Creation of the Religious Right, University of North Carolina Press 2021.
[3] Philippe Roy-Lysencourt, «Le Coetus Internationalis Patrum, un grupo de opositores en el seno del Concilio Vaticano II», Universidad Laval, Quebec, vol. I, 2011, Vol. 2, 2019; Id., Recopilación de documentos del Coetus Internationalis Patrum para la historia del Concilio Vaticano II, Instituto de Estudios del Cristianismo, Estrasburgo 2019.
[4] Roberto de Mattei, Il Concilio Vaticano II, una storia mai scritta, p. 228. Véase también Id., Il crociato del secolo XX. Plinio Corrêa de Oliveira, Piemme, Casale Monferrato 1996, pp. 259 y ss.
[5] Benjamin A. Cowan, Moral Majorities across the Americas, pp. 16-17.
[6] Ibíd., pp. 17-19.
[7] Ibíd., pp. 17-19.
[8] Ibíd., p. 24. Véase Julio Loredo, «El papel de Plinio Corrêa de Oliveira en la creación de la derecha religiosa internacional», Tradición Familia Propiedad, diciembre de 2021.
[9] Philippe Roy-Lysencourt, Le Coetus Internationalis Patrum, p. 179
[10] Ibíd., p. 191.
[11] Ibíd., p. 247.
[12] Ibíd., p. 244.
[13] Ibíd., p. 261.
[14] Cfr. Roberto de Mattei, El cruzado del siglo XX. Plinio Corrêa de Oliveira, pp. 56 y ss.
[15] Philippe Roy-Lysencourt, Le Coetus Internationalis Patrum, p. 264.
[16] Ibíd., p. 265.
[17] Ibíd., p. 267.
[18] Ibíd., p. 268.
[19] Ibíd., p. 269.
[20] Ibíd., p. 311.
[21] Roberto de Mattei, Il Concilio Vaticano II, p. 138.
[22] Philippe Roy-Lysencourt, Les vota préconciliaires des dirigeants du Cœtus Internationalis Patrum, Institut d’étude du Christianisme, Estrasburgo 2015, pp. 63-64.
[23] Ibíd., p. 78.
[24] Philippe Roy-Lysencourt, Le Coetus Internationalis Patrum, p. 305.
[25] Philippe Roy-Lysencourt, Les vota préconciliaires des dirigeants du Cœtus Internationalis Patrum, p. 52.
[26] Philippe Roy-Lysencourt, Le Coetus Internationalis Patrum, p. 312.
[27] Id., Les vota préconciliaires des dirigeants du Cœtus Internationalis Patrum, p. 91.
[28] Philippe Roy-Lysencourt, Recueil de documents, p. 248.
[29] Ibíd., p. 249.
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