Interpelando
a la izquierda y a la extrema-izquierda
Plinio
Corrêa de Oliveira (*)
En razón de la falta de espacio, transcribo solamente trechos de un
discurso del dictador cubano, aparecido en el periódico “O Estado de São Paulo”
(31-10-89), bajo el título Fidel se dice el último comunista.
En él, el Stalin cubano, objeto de tantos encomios por parte de fray Betto
y fray L. Boff (principales promotores de la “Teología de la Liberación” en
Brasil), criticó ásperamente Gorbachov y la obra de éste, contra la cual se
declaró dispuesto a continuar defendiendo la ortodoxia comunista, incluso
cuando “nadie ya lo haga en el mundo”. Y añadió: “Jamás vamos a renegar del
honroso título de comunista”. Más adelante agregó: “Viva la rigidez en la
defensa de los princípios revolucionarios, nada de flexibilidad.” No contento
con eso, afirmó todavia: “Ahora están diciendo que hay dos tipos de comunistas:
los buenos y los malos. Quiero decir que nosotros estamos entre los malos.
Malos porque somos incorregibles, (...) jamás vamos a retroceder a la
prehistoria”. Citemos aún estas últimas palabras: “Tenemos que permanecer
(...) firmes y atrincherados en las ideas del marxismo-leninismo, en las ideas
del comunismo, del socialismo.”
En otros términos, el dictador que desde hace treinta años gobierna la islaprisión,
puesto ahora ante la “apertura” (por cierto tan dudosa) de Gorbachov, se sitúa
en la punta más extrema del radicalismo comunista. Y es difícil ver si hay algo
que le separe de la linea dura china, responsable por los recientes masacres
en la plaza llamada, por cruel ironía de los hechos, de la “Paz Celestial”, en
Pekín.
Ahora bien, por parte del centroizquierda ideológico del continente
ibero-americano, las TFPs siempre fueron atacadas, de modo incesante, por
personas habitualmente indignadas con nuestra infatigable posición anticomunista.
Bien sentían ellas cuánto se exponían a ser desenmascaradas como comunistas si
afirmasen públicamente el motivo real de su ojeriza contra nosotros. Y por eso
encubrían con un tenue velo su pensamiento profundo. Nos atacaban, por tanto,
no propiamente por nuestra posición anticomunista, sino por nuestro
“radicalismo”. Eramos “radicales de derecha”, tan odiables y tan nocivos
—siempre según ellos—cuanto los “radicales de izquierda”.
Solamente que, a esos radicales de izquierda, no les atacaban jamás.En
cuanto a las TFPs...
A esos radicales del anti-“radicalismo”, les hago ahora una pregunta: si
el mal está única y exclusivamente en la radicalidad, la coherencia les obliga
a desatar contra Castro los mismos vendavales publicitarios que pusieron en
movimiento contra nosotros. Pues no hay, en las declaraciones del dictador
cubano, ningún grado de radicalidad menor del que ellos nos atribuyen a
nosotros. Les pido, pues, una actitud clara delante de la actual posición del
dictador.
Así, a propósito de la reciente ostentación escandalosa de Fidel Castro,
la cual afecta tanto a personas, corrientes ideológicas y situaciones internas
de Brasil, podemos ampliar los horizontes más allá de nuestras fronteras.
Y lo que más inmediatamente encuentra nuestra mirada, en este primer “tour
d'horizon”, son los países hermanos del continente de los cuales somos
vecinos. A ellos añado naturalmente Chile y Ecuador.
En todos esos países, burbujean corrientes comunistas, en general poco
numerosas, pero importantes por el apoyo que reciben (¡oh dolor!) de altos escalones
de la Jerarquía eclesiástica, así como del macrocapitalismo in genere y
del macrocapitalismo publicitario in specie. Por fin, también, de
ponderable parte de la “intelligentsia” y de la “jet-set”.
En cuanto a Colombia, los guerrilleros comunistas y los del narcotráfico
—en lucha unos contra otros— vienen dilacerando así las entrañas de la nación.
Y, a su vez, el “Sendero Luminoso” viene sometiendo Perú, desde hace muchos
años, a una cruel devastación.
Es obvio que, en gran parte, todos esos movimientos se mantienen con la
ayuda que les viene de Cuba, la cual, a su vez, la recibe de Rusia.
Es cierto, aún, que Fidel Castro ejerce gran influencia sobre todos esos
extremismos de izquierda, sin hablar de la guerrilla nicaragüense (que ahora
se extendió a El Salvador). Y no sólo sobre ellos. Pues, durante la toma de
posesión del Sr. Carlos Andrés Pérez como presidente de Venezuela, en febrero
del año pasado, el dictador cubano fue cortejado por muchos jefes de Estado
“moderados”, que se encontraban alli participando del acto. Lo mismo ocurrió
poco antes, con ocasión de la toma de posesión de los presidentes Rodrigo Borja,
en Ecuador, y Salinas de Gotari, en Méjico.
Así, el reciente vocerío antigorbachoviano de Fidel Castro tiene evidente
repercusión sobre todo el continente.
En estos términos, es inevitable que la curiosidad pública, en toda América
del Sur, se vuelva hacia la extrema izquierda y los “moderados”, indagando de
ellos qué actitud toman ante la ruptura de Fidel Castro con Gorbachov. Es
ésta, de modo eminente, la curiosidad de la TFP brasileña. Y tengo todos los
motivos para suponer que lo mismo sientan las TFPs de nuestros países vecinos,
o de cualquier forma cohermanos.
No hablo aqui en nombre de ellas, pero personalmente, como partícipe de la
gran familia de almas de las TFPs registro lo siguiente:
La referida noticia de “O Estado de São Paulo” es del 31 de octubre del 89.
Noviembre ya transcurrió sin que ni en la extrema-izquierda ni en el centroizquierda,
se haya dicho algo sobre ese nuevo y vistoso asomo de radicalidad castrista. Y
a la vista del silencio, ya es tiempo de interpelar a los componentes de una y
otra corriente.
En lo que dice respecto al comunismo declarado, los términos de esta interpelación
son simples: ¿Por qué os calláis? ¿Qué os embaraza? ¿Hasta cuándo
permaneceréis quietos?
Pero la interpelación más matizada y más incisiva, la dirijo a los complicados
componentes del centro-izquierda. Aquí está.
Señores de la tercera-fuerza, de la tercera-posición, etc. etc., “sapos”
crónicos o “inocentes-útiles” incorregibles, fanáticos del anti-”fanatismo”:
decid con la frente en alto lo que pensais del radicalismo aparatoso de Fidel.
Espero de algún expresivo líder vuestro una palabra sobre este convite que os
hacemos.
A este convite, añado otro: decid con toda la franqueza lo que pensais de
los detentores del poder en la China actual, presumibles sustentáculos del
felpudo dictador cubano.
Os cedo la palabra.
(*) “Folha de São Paulo”, 3
de enero de 1990