Plinio Corrêa de Oliveira

 

«TODA LA VERDAD SOBRE

LAS ELECCIONES EN CHILE»

 

"Cristiandad" N.º 475, Septiembre de 1970 [1]

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A D V E R T E N C I A

Si el profesor Plinio Corrêa de Oliveira estuviera entre nosotros sin duda pediría que fuera colocada una explícita mención a su filial disposición de rectificar cualquier eventual discrepancia en relación al Magisterio inmutable de la Iglesia. Es lo que hacemos constar, con sus propias palabras, como homenaje a tan escrupuloso estado de espíritu:

“Católico apostólico romano, el autor de este texto se somete con filial ardor a las enseñanzas tradicionales de la Santa Iglesia. No obstante, si por lapso, algo en él hubiera en desacuerdo con dichas enseñanzas, desde ya y categóricamente lo rechaza”.

Las palabras “Revolución” y “Contra-Revolución”, son aquí empleadas en el sentido que se les da en el libro “Revolución y Contra-Revolución”, cuya primera edición apareció publicada en el número 100 de la revista “Catolicismo”, en abril de 1959.

La posición de la TFP ante la vitória marxista en Chile

 

«TODA LA VERDAD SOBRE LAS ELECCIONES EN CHILE»

 

El profundo impacto causado en la opinión pública de Brasil y de toda América del Sur por el resultado de la reciente elección presidencial chilena, hace indispensable un análisis sereno y objetivo de lo que en el país hermano acaba de acontecer.

Tal análisis, lo esperan de la TFP los incontables brasileños que se vienen habituando a recibir de ella —en las horas de incertidumbre y de dolor— la palabra que esclarece, estimula y sugiere una solución. Así, expreso aquí el pensamiento de nuestra invicta entidad.

¿Avanzo o retroceso del comunismo?

El primer punto por tratar es el alcance de las elecciones en Chile como indicio de los rumbos ideológicos de la opinión en aquel país, así como en toda América del Sur.

En efecto, gana terreno entre nosotros la impresión de que el comunismo registró un gran avance en Chile, avance éste que indicaría una profunda transformación en la actitud hasta aquí anticomunista, de las masas latinoamericanas. En otros términos, la victoria del comunismo en Chile presagiaría análoga victoria para él en nuestro país y en las demás naciones hermanas.

Tal conclusión es tendiente a desalentar toda acción anticomunista. Y con esto sólo gana el comunismo. Pues —según enseñaba Clausewitz— vencer a un adversario no significa necesariamente aplastarlo: a veces basta quitarle la voluntad de luchar.

Después de la Misa celebrada por D. Antonio de Castro Mayer, en la iglesia de San Antonio, en São Paulo, el Prof. Plinio Corrêa de Oliveira lanza la campaña para clarificar la opinión brasileña sobre la victoria del candidato marxista en Chile. A su lado, Fabio Vidigal Xavier da Silveira, autor del bestseller "Frei, el Kerensky chileno "

Así, lo más urgente, para el esclarecimiento de la opinión latinoamericana, consiste en aclarar que el resultado del reciente pleito chileno revela no un progreso, sino por el contrario un retroceso del marxismo en el país amigo. Por más que esa afirmación pueda sorprender a primera vista, ella se funda en cifras y hechos incontestables. Estas últimas, las tornamos en la fuente más genuinamente “allendista”, esto es, el diario comunista chileno “El Siglo” del 5 del corriente:

a) En 1964, concurrieron a la disputa por la suprema magistratura dos candidatos, Eduardo Frei y Salvador Allende. El primero alcanzó los 1.409.012 votos, que constituían el 55,7 % del electorado. El segundo obtuvo 977.902 votos, lo que significaba el 38,7 % del electorado.

Los votos dados a Frei provenían de la coalición del PDC (Partido Demócrata cristiano) con dos partidos más, el Conservador y el Liberal.

Allende —y este hecho es capital— no era apoyado sino por los comunistas, o sea, por el Partido Socialista (marxista), por el Partido Comunista y por ciertos corpúsculos comunistas disidentes. Así, toda la votación de Allende era comunista y toda la votación comunista era de Allende.

b) En el pleito de 1970, por el contrario, Allende se presentó como candidato de una coalición. O sea, además de los votos comunistas arriba citados, Allende recibió el apoyo del Partido Radical y de una disidencia del PDC (MAPU) Era, pues, de esperar que el electorado de Allende hubiese crecido mucho más.

Sin embargo, sucedió precisamente lo contrario. O sea, en el último pleito el candidato socialista tuvo apenas 36,3 % de los votos (contra 38,7 % en la elección anterior).

De ahí se deduce que el contingente marxista disminuyó. Pues ahora —aún sumado a otras fuerzas— sacó menor porcentaje de votos que en 1964.

Pedecistas y otros izquierdistas, responsables por la victoria de Allende

Mas, se objetará, que si es verdad que el porcentaje electoral de los contingentes marxistas decayó, se puede por lo menos decir que el número de los marxistas creció en el interior de otras corrientes políticas. Pues de lo contrario no habrían apoyado a Allende.

Infelizmente, los latinoamericanos tenemos buenas razones para saber que esto no es la verdad. Abundan aquí clérigos de “manifestación”, políticos con “p” minúscula, intelectuales e intelectualoides deseosos de publicidad, los cuales no se cansan de repetir que los no comunistas, aunque conservándose escrupulosamente ajenos al marxismo, deben hacer frente único con los adeptos a éste, para derribar a lo que llaman la oligarquía ahora dominante. Hace 20 o 30 años que esto se dice y se repite en América Latina.

Ahora bien, según observaba Napoleón, la repetición es la mejor forma de retórica. A fuerza de predicar la coexistencia pacífica, la “mano extendida”, la colaboración con el marxismo, los cripto-comunistas han arrastrado en más de un país a votar por candidatos comunistas contingentes mayores o menores de “idiotas útiles”, los cuales no son comunistas.

“Hay algo peor que el comunismo: es el anticomunismo”, dijo Frei. Su lección fructificó. De las propias filas del PDC, al que Frei pertenece, una apreciable fuerza electoral se pasó para Allende. Quien siembra vientos recoge tempestades...

El Clero izquierdista, factor importante de la vitoria marxista

Una circunstancia especial refuerza esa argumentación en pro de la tesis de que buena parte de la votación dada a Allende en el último pleito no era constituida por comunistas.

"Por Chile, país hermano: luto, lucha y oración"

La TFP comenzó la campaña para alertar sobre la victoria del marxismo en Chile con un desfile en el "Viaduto do Chá", de São Paulo.

En 1964, la infiltración comunista en el clero chileno era bastante menor. El clero todo trabajó por Frei, contra Allende.

En 1970, esa infiltración asumió proporciones alarmantes. Agravando aún más la situación, el propio Cardenal Silva Henríquez, Arzobispo de Santiago, declaró a la prensa que era enteramente lícito para un católico —que, por definición, no es comunista— votar por candidatos marxistas (conf. diarios “Última Hora” y “Clarín” de San-tiago, del 24-XII-69).

Suponiendo que se tratase de un error de la prensa, la TFP chilena escribió al purpurado, pidiéndole un esclarecimiento o una rectificación. La respuesta fue el silencio.

Quien conoce el fondo de nuestros clérigos rojos bien puede imaginar cuántos votos de “idiotas útiles” esos clérigos rojos de Chile —prestigiados y estimulados por el hecho tan propicio a sus intentos— habrán encaminado para Allende.

“Idiotas útiles”, el peso decisivo

Insistimos, no creció en Chile el número de los marxistas. Creció, esto sí, el número de “idiotas útiles” que se dejan ilusionar por el sueño de aprovechar el apoyo marxista para la realización de ciertas reformas... sin llegar al marxismo.

La TFP lo predijo — La vitoria de un gran libro

Aclarado esto, conviene pasar a otra consideración.

América Latina ha visto, en el ejemplo chileno, la suma nocividad de los grupos de presión de la llamada “Tercera Fuerza”, contra cuya actuación la TFP no ha cesado de alertar a la opinión pública, en campañas que ya hoy hacen parte de la historia. Entre esas campañas, merece en este momento una referencia especial la difusión, a todo lo largo de nuestro continente, del libro “Frei, el Kerensky chileno”, cuyo autor es uno de los directores de la entidad en Brasil, el señor Fábio Vidigal Xavier da Silveira.

Este libro tuvo ediciones, además de la original en portugués (Editora Vera Cruz, São Paulo, año 1967), en Argentina y Venezuela y repercutió intensamente en toda la prensa de América Latina. Escrito con una notable lucidez de doctrina y de observación probó — hace 3 años — que el resultado de la actuación de Frei sería la victoria de la minoría comunista.

Este libro no le gustó a los grupitos cripto-comunistas y los “sapos”. Aquí están los resultados...

Si Pablo VI hubiera atendido a nuestro llamado de alerta

Una palabra sin ninguna amargura, pero llena de dolor.

En 1968, 120.000 chilenos se unieron a 1.600.358 brasileños, 280.000 argentinos y 40.000 uruguayos para pedir a Pablo VI providencias contra la infiltración comunista en los medios católicos. El silencio más frío y completo siguió a la súplica entretanto filial, respetuosa, sumisa, angustiada, ardiente.

Nada se hizo en Chile (para sólo hablar de ese país) , que pusiese coto a la ola. La Historia registrará que esa omisión tuvo trágica importancia en el drama que está a punto de comenzar.

Ahora exulta el comunismo internacional

O mejor, en el drama que ya comenzó.

En cuanto, por lo menos hasta el momento, que sepamos, ningún periódico católico oficial u oficioso se irguió para lamentar el escándalo del apoyo de católicos al comunismo en Chile, los periódicos comunistas del mundo entero celebran la victoria de Allende como un triunfo del marxismo. Y Fidel Castro procura deshacer, con loas a Allende, la impresión de la derrota causada por su discurso sobre el fracaso de la cosecha azucarera cubana.

La victoria de Allende: mayoría de opereta

Por su parte, Allende, a quien algunos optimistas incorregibles presentan como moderado, ya comenzó la marcha hacia la ilegalidad y por tanto hacia la violencia.

La voluntad popular sólo se expresa por mayorías palpables, pues como es obvio, pequeñas diferencias electorales pueden tener causas tan irrelevantes y variadas que son inadecuadas para manifestar las aspiraciones auténticas y profundas de un país. La Constitución chilena dispuso sabiamente que, en casos como el presente, cabe al Congreso escoger libremente el presidente de la República, entre los candidatos más votados.

Ahora, el comando de la Unidad Popular —unión electoral pro-Allende— dando un golpe de Estado blanco acaba de negar al Congreso esa atribución legal, declarando pura y simplemente que la victoria de su candidato es irreversible. Lo que quiere decir que él recurrirá al golpe de Estado rojo, si el Congreso no se doblegara ante el golpe de Estado blanco.

Allende intenta empezar la tragedia

Allende obtuvo 36,3 % del electorado. Alessandri 34,9 %. La diferencia es irrisoriamente pequeña. Cuestión entre agentes electorales, cualquier episodio a-ideológico de aldea o suburbio la puede haber ocasionado.

Basado entretanto en esa minoría ínfima, en esa victoria de opereta, Allende ya comenzó —en nombre de la democracia— la demolición del Congreso. Así, anunció el propósito de disolver el Senado y la Cámara de Diputados, instalando una “Asamblea del Pueblo” a ser elegida con Chile bajo el tacón de la bota comunista.

Al mismo tiempo, ya pidió la institución de jueces electivos. O sea, de la barbarie. Pues en un país en que los jueces son nombrados sin prueba de su saber notorio, y trabajan sin las garantías de la vitaliciedad, de la inamovilidad y de la irreductibilidad de las rentas, domina, no el derecho ni la ley, sino la barbarie.

La DC tiene la decisión en sus manos

En el Congreso, los votos de los diputados de la Democracia Cristiana decidirán si el presidente será Allende o Alessandri. O sea, si Chile se sumergirá o no en la barbarie comunista.

¿Llevará la Democracia Cristiana la triste coherencia de su posición de Tercera Fuerza hasta el extremo de optar por la barbarie?

A este respecto, hay un suspense no sólo en Chile y en América, sino en todo el mundo. Todos se preguntan hasta dónde irá, en este episodio, la Democracia Cristiana. Y lo que aún pueden temer de ésta los otros países en los que haya partidos demócrata cristianos fuertes.

Pablo VI aún podrá salvar todo

Volvemos nuevamente ahora nuestra mirada para Roma.

Hay una sola voz en el mundo que puede prevenir este mal. Es la voz augusta de Pablo VI.

Será que aún ahora él se mantendrá silencioso, omitiendo pronunciamiento oficial, claro, previdente, fuerte, paterno, que aunque al borde del abismo, aún podrá salvar todo?

Es con toda alma que imploramos a la Providencia esa palabra salvadora...

Irritación no convence; solamente argumentos

Es de preverse que ciertas afirmaciones aquí contenidas causen desagrado y hasta protestas en algunos círculos, especialmente en los del llamado progresismo cristiano.

A esos recordamos simplemente que los hechos que alegamos son incontestados e incontestables...

Súplica

Nos queda pedir a Nuestra Señora del Carmen, Patrona de Chile, que se conduela de ese país, querido hermano de los nuestros. Y abra los ojos de los latinoamericanos para la tremenda nocividad de las corrientes que se rotulan de a-comunistas, pero extienden la mano al comunismo.

 

PLINIO CORRÊA DE OLIVEIRA

 

Presidente del Consejo Nacional de la

Sociedad Brasileña de Defensa de la

TRADICIÓN, FAMILIA y PROPIEDAD

 

 

 

 


 NOTAS

[1] Artículo originalmente publicado en la Folha de São Paulo” de 10 de septiembre de 1970. Traducción y adaptación al español por "Cristiandad".

[2]  El presente artículo fue publicado en la íntegra em "Catolicismo", n.° 238, outubro de 1970; "Folha de S. Paulo", 10-9-70; "Gazeta do Povo", Curitiba, 13-9-70; "Diário de Notícias", Salvador, 18 e 19-9-70; "Tribuna da Serra", São Bento do Sul (SC), 19-9-70; "Correio do Povo", Porto Alegre, 20-9-70; "A Cruz", Rio de Janeiro, 20-9-70; "Diário dos Campos", Ponta Grossa (PR), 20.9-70; "Diário da Região", São José do Rio Preto (SP), 24-9-70; "Diário Catarinense", Florianópolis, 2-10-70; "Cidade de Blumenau", Blumenau (SC), 2-10-70; "Jornal Pequeno", São Luís, 4-10-70; "Correio do Ceará", Fortaleza, 6-10-70; "Jornal do Commércio", Recife, 6-10-70; "Diário do Norte", Jacarezinho (PR), 25-10-70 e 1.°-11-70. — Resumos foram publicados no "Diário da Noite", São Paulo, 11-9-70; "Diário de Notícias", Rio de Janeiro, 11-9-70; "Diário do Comércio & Indústria", São Paulo, 11-9-70; "Diário de S. Paulo", 13-9-70; "O Estado do Paraná", Curitiba, 13-9-70; "Diário do Paraná", Curitiba, 13-9-70; "Correio Braziliense", Brasília, 15-9-70; "O Fluminense", Niterói, 15-9-70; "A Gazeta", Florianópolis, 15-9-70; "Diário da Tarde", Belo Horizonte, 15-9-70; "Diário da Região", São José do Rio Preto, 15-9-70; "Folha do Comércio", Campos (RJ), 16-9-70; "Correio Lageano", Lages (SC), 18-9-70; "Diário Popular", Curitiba, 19-9-70; "O Popular", Goiânia, 19-9-70; "Cidade de Barretos", Barretos (SP), 20-9-70; "A Cidade", Ribeirão Preto (SP), 22-9-70; "Diário da Manhã", Ribeirão Preto (SP), 26-9-70; "A União", João Pessoa, 30-9-70; "Tribuna de São José", São José dos Pinhais, 3-10-70; "A Cidade", Campos (RJ), 25-11-70.