Carta del renombrado canonista

P. Anastasio Gutiérrez C.M.F.

(1911-1998)

 

 

 

 

 

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P. Anastasio Gutiérrez se doctoró en derecho canónico en la Pontificia Universidad Lateranense en Roma. En la facultad de Derecho Canónico de esa misma Universidad fue catedrático durante varias décadas. Fue perito del Concilio Vaticano II y asistente durante numerosos años del Cardenal Larraona en la Congregación para los Religiosos. Es uno de los fundadores del Institutum Iuridicum Claretianum de Roma. Hizo parte de la  Comisión redactora del Código de Derecho Canónico promulgado en 1983.

En el Anuario Pontificio (1992) consta como consultor de las siguientes congregaciones vaticanas: Congregación para las Iglesias Orientales; Congregación para el Clero; Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica y, finalmente, consultor del Pontificio Consejo para la Interpretación de los Textos Legislativos, máximo organismo eclesiástico en materia de derecho canónico.

Fue también Postulador de la Causa de canonización de la Reina Isabel la Católica y el Postulador General de su congregación y, en cuanto tal, de la  causa de su fundador, San Antonio Maria Claret.

Fundó en 1965 la Asociación Laical de derecho pontificio SEGUIMI, de la  cual fue consejero espiritual.

Entregó su bella alma a Dios el 6 enero 1998. 

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He leído con sumo interés, con sumo placer y con sumo provecho la Obra del Prof. Plinio Corrêa de Oliveira [Revolución y Contra-Revolución] en el ejemplar castellano a mi dedicado con expresiones de grande afecto y simpatía, que agradezco cuanto se merecen.

"Revolución y Contra-Revolución" es una obra magistral cuyas enseñanzas deberían difundirse hasta hacerlas penetrar en la conciencia de todos los que se sientan verdaderamente católicos, y diría más, de todos los hombres de buena voluntad. En ella estos últimos aprenderían que la única salvación está en Jesús  Cristo y en su Iglesia, y los primeros se sentirían confirmados y robustecidos en su fe, y prevenidos e inmunizados psicológicamente y espiritualmente contra un proceso súbdolo que se sirvió de muchos de ellos como útiles idiotas compañeros de viaje.

El análisis que hace del proceso revolucionario es impresionante y revelador por su realismo y por el profundo conocimiento de la historia, a partir de la última edad media en decadencia, que prepara el clima al Renacimiento paganizante y a la Pseudo-Reforma, y ésta a la terrible Revolución francesa y poco después al Comunismo ateo.

Ese análisis histórico no es sólo externo, sino que es explicado y declarado en sus acciones y reacciones con los elementos que subministra la psicología  humana, ya la del individuo ya la colectiva de las masas. Pero es necesario reconocer que hay quien guía a la descristianización de fondo y sistemática. Porque es verdad que el hombre tiende al mal -orgullo y sensualidad- pero si no hubiese quien tomase en mano las riendas de esas tendencias desordenadas y las coordinase sagazmente, no nos darían probablemente el resultado de una acción tan constante, hábil y sistemática sostenida tenazmente aprovechando incluso los altibajos provocados por las resistencias y por la natural "reacción" de las fuerzas contrarias.

La Obra prevé también, aunque con cautela en los pronósticos y por vía de hipótesis, la posible evolución próxima de la acción revolucionaria y, en su lugar después, de la Contra-revolucionaria.

Abundan pensamientos y observaciones sagaces de tipo sociológico, político, psicológico, evolutivo... sembrados todo a lo largo y ancho del libro, dignos no pocos de una antología. Muchos de ellos señalan las "tácticas" inteligentes que favorecen a la Revolución y las que pueden o deben emplearse en el ámbito de una "estrategia" general Contra-Revolucionaria.

En suma, me atrevería a decir que es una Obra profética en el mejor sentido de la palabra; aún más, que su contenido debería enseñarse en los centros superiores de la Iglesia para que al menos las clases elitarias tomen conciencia clara de una realidad aplastante, de la que creo que no se tiene clara conciencia. Ello, entre otras cosas, contribuiría a descubrir o desmascarar a los útiles idiotas compañeros de viaje; entre los que se encuentran muchos eclesiásticos que suicidamente hacen el juego al enemigo; ese sector de idiotas aliados de la Revolución desaparecería en buena parte.

En la segunda parte se plantea bien la naturaleza de la Contra-Re­volución y la táctica valiente y “agresiva” que hay que observar, evitando excesos y actitudes impropias o imprudentes.

Ante esas realidades uno duda si en la Iglesia existe una verdadera "estratégia", como la hay en la Revolución; si se encuentran muchos elementos, acciones, instituciones... “tácticas”; pero parece que actúan aisladas y a veces con espíritu campanilista y de contra-altar, sin conciencia del conjunto. El concepto y la conciencia de actuar una Contra-Revolución podría unificar y hasta dar un mayor sentido de colaboración en la Iglesia.

No me queda sino congratularme con la Institución TFP por tener un Fundador de la altura y calidad del Prof. Plinio. Preveo para la Institución y le deseo con toda mi alma un vasto desarrollo y un porvenir lleno de logros contra-revolucionarios.

Concluyo diciendo que impresiona fuertemente el espíritu con que la Obra está escrita: un espíritu profundamente cristiano y amante apasionado de la Iglesia. La Obra es un producto auténtico de la "sapientia cristiana". Emociona también ver en un laico o seglar una devoción tan sentida a la Madre de Jesús y... nuestra: señal clara de predestinación: "Inciertos, como todo el mundo, sobre el día de mañana, elevamos nuestros ojos en actitud de oración hasta el excelso trono de María Reina del Universo... Acepte la Virgen, pues, este homenaje filial tributo de amor y expresión de confianza absoluta en su triunfo" (pp. 137,139). 

Roma, 8 de Septiembre de 1993

Fiesta de la Natividad de N.S.

P. Anastasio Gutiérrez


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