Plinio Corrêa de Oliveira

 

 

Brasil: la inercia de las elites le dio la victoria a la izquierda

 

 

 

Transcripto de “Ultima Hora”, Rio de Janeiro, 3-2-1983 (extractos)

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P. ¿A qué atribuir el hecho de que la TFP no haya levantado sus estandartes en las elecciones?

R. Hasta ahora la TFP jamás intervino en luchas político-partidarias. Estas asumen en nuestro País aspectos personales, de los cuales debe mantenerse distante una entidad principalmente doctrinaria como la nuestra. Y sólo circunstancias muy especiales la determinarían a adoptar otro modo de proceder.

(Refiriéndose a la influencia de la TFP en el movimiento que derrocó al gobierno izquierdista de Goulart, continuó) Habitualmente se reconoce que la TFP desempeñó un papel destacado en la preparación de la Revolución de 1964. Sin embargo, ella no participó en ningún conciliabulo ni reunión preparatoria. No integró ninguna de las comisiones que promovieron las célebres "marchas".

P. ¿Cómo fue, pues, su actuación?

R. Simplemente editando y difundiendo el best-seller “Reforma Agraria, Cuestión de Conciencia”, que definió ante incontables hacendados, la conciencia religiosa de sus propios derechos y contribuyó de norte a sur del País a que rechazaran los rumbos socialistas que estaban siendo recorridos por la Nación.

Algo análogo hizo la TFP en 1981, cuando publicó el libro “Soy católico: ¿puedo estar en contra de la Refonna Agraria?”, del cual soy autor junto con el distinguido economista Carlos del Campo. Excelente tirada: cuatro ediciones, 29 mil ejemplares, en quince meses. Acogida generalmente amable. Pero, mientras que en 1964 la clase agrícola tenía voluntad para defenderse, en 1981, muchos y aún muchísimos de entre sus elementos estaban profundamente desanimados, desarticulados y hasta obstinadamente distraídos del peligro reformista.

Sobre todo notamos que muchas cúpulas de asociaciones rurales estaban a leguas del problema, lo cual tenía como efecto orientar implícitamente en el mismo sentido a gran parte de sus asociados.

Dos meses antes de las últimas elecciones publiqué (...) el libro “Las Comunidades Eclesiales de Base... de las que mucho se habla y poco se conoce”. A las puertas de la votación, un grito de alerta para el empresariado urbano. Tirada igualmente óptima: tres ediciones, 22 mil ejemplares, en cuatro meses. Pero las disposiciones que nos resultó alarmante notar en tantos hombres de campo se mostraron aún más acentuadas en amplios sectores del empresariado urbano medio-alto y alto.

En esas condiciones psicológicas, no serviría de nada luchar contra las reformas en el terreno electoral. La TFP, gracias a Dios, ha podido hacer mucho por el Brasil. Ni ella, ni nadie, logra llevar a la victoria a clases poderosas, numerosas. Organizadas, pero en cuyas filas penetró, en gran medida, la displicencia en lo que hace al propio derrocamiento.

P. ¿Cómo encara la TFP la ascensión de Brizola (candidato izquierdista) al gobiemo de Río de Jane¡ro?

R. Como una consecuencia natural de ese estado de espíritu que acabo de mencionar. En nuestro País, la “aile marchante” de la izquierda consiste en gran parte del empresariado alto y medio-alto urbano y rural, en la “café society” (...), en gran parte del Clero y en parte aún mayor de los medios de comunicación social. Es decir, en todos los ambientes que constituían otrora las ciudadelas de la centro-derecha y de la derecha. Lo mejor del conservadorismo está, hoy en día, en parte, en la clase media y en la clase laboral.

Pero, frente a la inercia (para no decir más) de parte tan grande de las élites, la victoria de Brizola era inevitable.

Ahora ocurre que muchos de los que votaron a Brizola no quieren que desarrolle por entero el programa del cual, sin embargo, constituye el símbolo.

¿Brizola modelo-83 será más sagaz que Brizola modelo-64 y sabrá evitar las intemperancias ideológicas y políticas que tan nocivas le fueron en la época de su cuñado Jango (Goulart)?

¿Hay, realmente, dos modelos de Brizola? Lo veremos...

P. En relación a la política económica que acaba de llevar el Brasil al Fondo Monetario Internacional y a un estado de premoratoria.

R. Como la inmensa mayoría de los brasileños medios (y, por lo tanto, no especializados en esas cuestiones) me siento profundamente preocupado, pero también absolutamente carente de datos accesibles y suficientes para opinar. Indiferencia de mi parte, ninguna. Pues nada de lo que interesa a la causa pública deja indiferente a la TFP.

P. Sobre la opinión de la TFP del proceso electoral brasileño y del actual cuadro partidario.

R. Una elección sólo puede tener valor como expresión auténtica de la opinión pública. En tanto y en cuanto el electorado no tuviere la libertad de no concurrir a las urnas, no creo en elecciones auténticamente expresivas. El elector obligado a votar es como alguien que es obligado a comer platos que no le atraen. El no almuerza ni come sin libertad.

Y sólo cuando los partidos políticos se volvieren hacia ideas y hombres que le den al elector deseos de votar, el voto expresará el pensamiento del elector.

P. Acerca de los cambios de posición del Clero brasileño en política, y si la TFP mejoró sus relaciones con la Conferencia Episcopal Brasileña (CNBB).

R. Veo, sí, un cambio en la posición política del Clero de hoy en relación al Clero de hace décadas atrás. Es una honda perplejidad que se va difundiendo en amplios sectores católicos.

¿Mejora de relaciones con la CNBB? Depende del ángulo en que se sitúe para responder. Si se trata de una reaproximación de rumbos, lamentablemente no la veo. Si se trata de una mejora de relaciones dentro del hecho de que esos rumbos no se están reaproximando, es necesario hacer una distinción.

En efecto, hay Señores Obispos que en modo alguno concuerdan con nosotros, pero que se mantienen en una posición de  discreto silencio. Otros expresan su desacuerdo en términos impersonales y gentiles. Son dos modos de relación completamente normales, dentro del desacuerdo que todos lamentamos. La TFP se maniesta en relación a ellos de modo correlativo, acrecentado por la nota peculiar de respeto que el el debe a todo prelado.

Por el contrario, no faltó quien diese oídos a difamaciones torpes contra la TFP y hasta les sirviese de eco. La TFP se defendió con brío, sin faltar empero al respeto debido a la dignidad eclesiástica de quien la trataba mal. Aquí también hubo una relación correcta. Sin embargo, tan sólo de parte de la TFP.

P. ¿Cómo se mantiene la TFP?

R. La TFP se mantiene con las contribuciones de sus socios y cooperadores, y con donaciones de sus simpatizantes, numerosos gracias a Dios, en todo el País. El monto de esas donaciones está constituido en mucha mayor medida por cantidades medianas y pequeñas que por cantidades que sobrepasen la mediana. Donaciones verdaderamente grandes, ninguna.

P. Si los cuadros de la TFP aumentan o disminuyen.

R. Su pregunta me sorprende.

Por poco que se observe nuestro movimiento, se advierte que está creciendo mucho. Especialmente en cierto sector de la pequeña burguesía, que apenas comienza a emerger de la condición obrera (...).

P. Sobre los cuadros dirigentes de la TFP.

R. Las las de la TFP se componen de personas de todas las clases sociales, niveles culturales y edades. En ese conjunto doctrinariamente homogéneo, pero heterogéneo en casi todo el resto, el tiempo de servicio, la dedicación y la experiencia fueron definiendo un núcleo de estabilidad y de responsabilidad, del cual provienen habitualmente los dirigentes de los sectores y de los servicios, grandes o medianos. Y ello por elección o por designación, de acuerdo a los Estatutos. Y siempre con el consenso general.

Los dirigentes de sectores y de servicios disponen de una amplitud de libertad que sorprendería a una persona que imaginara a la TFP como la pinta cierta contrapropaganda criptocomunista.

Así se forman los verdaderos líderes, aptos para substituir a cualquier persona que la libre elección estatutaria o el llamado de Dios, por la voz de la muerte, retire de sus funciones.

El cuadro no estaría completo sin decir que todos los grandes asuntos de la TFP son expuestos periódicamente, y de forma meticulosa, a las personas que tienen edad para enterarse de ellos. Esto se hace en reuniones generales, en las que es frecuente el uso del derecho, que a todos les asiste, de preguntar lo que les parezca necesario para la entera ilustración de la materia tratada.

P. ¿Cuál es el hombre, dentro del PDS, que, en su opinión, devería suceder al Presidente Figueiredo?

R. Ese es el tipo de cuestión acerca de la cual, como se dijo en la respuesta a la pregunta No. 1, la TFP sólo en ocasiones sumamente excepcionales se pronunciaría.

P. ¿Qué suerte corren la propiedad, la familia y la tradición en el Brasìl?

R. Una respuesta a esa pregunta requeriría casi tanto espacio como el que fue utilizado hasta aquí en esta entrevista. El Brasil es grandísimo. Esos tres temas son muy complejos, y las realidades contemporáneas son todas llenas de meandros, que varían según las diversas regiones del País.

A la Tradición, la Familia y la Propiedad les irá muy bien siempre que todos los responsables por ellas las defiendan con empeño proporcional. O sea, siempre que las instituciones y familias portadoras de tradiciones se mantengan eles a ellas, y las preserven del torrente devastador de las “modernizaciones” demoledoras de todo lo que nos legó el pasado; siempre que los responsables de las familias y de  la enseñanza se empeñen, con toda el alma, en luchar contra la degradación de la autoridad, el deterioro de la enseñanza, contra el permisivismo moral desenfrenado, contra la pornografía, etc., siempre que todos los propietarios -defensores naturales de la institución de la propiedad individual- no se retraigan de la lucha contra el criptocomunismo, la acción erosiva de los idiotas útiles, el socialismo y el comunismo.

En todos esos sectores hay gente que lo hace. La aplaudimos calurosamente. Pero eso no basta. Es preciso que lo hagan todos, siempre, y por todas partes.

La victoria no depende principalmente de los esfuerzos en contra de la izquierda. Esta es microscópica. La victoria depende de la buena unión entre el centro y la derecha, y de la efectiva militancia doctrinaria-política de uno y de otra.

¿Y la TFP? Existe para cooperar con ellos ardorosamente, en la medida en que quieran salvarse. Nadie gana una batalla cargando sobre sus espaldas a un partidario que duerme.

Y a nuestros contendores, hoy victoriosos, ¿qué les pedimos? Ningún apoyo. Ninguna subvención. Ninguna prebenda.

Tan sólo coherencia absoluta y cristalina en su programa de apertura. Que nos den entera libertad, y nos respeten, como lo prometieron a cada brasileño.


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