Plinio Corrêa de Oliveira

AMBIENTES, COSTUMBRES, CIVILIZACIONES

Coronación de la Reina Isabel II

 

"Catolicismo" N.º 855 - Marzo de 2022

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He visto la película de la coronación de la Reina de Inglaterra Isabel II en 1953. Ascendió al trono en 1952, pero fue coronada al año siguiente. La ceremonia de coronación fue una verdadera maravilla ¡Una hermosa filmación!

En la nave de la Abadía de Westminster, en Londres, el clero anglicano, con paramentos vagamente similares a los de la Iglesia Católica, y los nobles en las tribunas especiales. Todos los monarcas presentes portaban las condecoraciones correspondientes a sus títulos de nobleza. Justo delante del altar estaba el trono en el que se sentaría la nueva reina. A la derecha y a la izquierda, los asientos de los miembros de la casa real inglesa. Presentes también muchos miembros de las casas reales de otros países. ¡Una bellísima escena!

El número de asistentes del pueblo a la ceremonia fue muy elevado. Algunos de ellos dentro de la propia catedral, que es inmensa, y otros fuera, viendo la larga procesión de la Reina desde el Palacio de Buckingham hasta Westminster. Esta multitud también observaba el paso de todas las personalidades en sus tradicionales carruajes dorados, con pinturas, con ventanas de cristal, con plumas, con lacayos con sombreros de tres puntas, etc. Desfiló toda la nobleza, príncipes europeos con sus hermosos uniformes, pero también maharajás, sultanes, la reina de Tonga, potentados del todavía misterioso mundo de Oriente. El Imperio Británico estaba allí representado en su plenitud.

En esta procesión pasaban hombres eminentes —Churchill, por ejemplo— que habían salvado a Inglaterra durante la guerra. También los gremios de los mutilados de guerra. El público manifestaba un enorme entusiasmo.

¿Para qué todo esto? — Para ungir, para recubrir con el aceite de la comprensión y la admiración las relaciones entre la Reina y el pueblo. Pero también para que la Reina viese a su pueblo entusiasmado saludándola y aplaudiéndola. En todo trasparecía que la base principal de las buenas relaciones es el amor recíproco. En este mutuo entendimiento las instituciones se vuelven sólidas, el reinado permanece intacto. No sólo en los grandes días, como los de la coronación, sino en la vida cotidiana. Un reinado debe ser como que una coronación continua.

 

Homenaje de "Catolicismo" por los
70 años de reinado de la primera monarca
británica a celebrar Jubileo de Platino


NOTA: Extractos de conferencia pronunciada por el profesor Plinio Corrêa de Oliveira el 28 de julio de 1993. Esta trascripción no ha sido revisada por el autor.

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