Ver el libro ”TRADICION, FAMILIA, PROPIEDAD - Un ideal, un lema, una gesta”, Parte II, Venezuela

 

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EL UNIVERSAL, Caracas, Jueves 4 de Diciembre de 1986

 

Resistencia y TFP Declaradas Inocentes por la Justicia

 

Pedro Morazzani B.

 

La justicia venezolana, en dos procesos penales diferentes, declaró a la Asociación Civil Resistencia y al Escritorio de Representación de las TFPs en Caracas, inocentes de todos los delitos que les fueron incrimanados durante la ofensiva publicitaria que estalló contra dichas entidades hace 2 años.

El 13 de noviembre de 1984, una deci­sión dictada por los ministros de Rela­ciones Interiores y de Justicia suspendió las actividades de ambas entidades, alegando la supuesta realización, por parte de éstas, de actividades contra­rias a la Constitución, en particular a la paz y a la estabilidad instituciona­les; la comisión de actos lesivos al de­sarrollo pacifico y a la convivencia de la familia venezolana, y contrarios a la pluralidad democrática; la violación reiterada del deber de realizar activi­dades en beneficio del bienestar colecti­yo y de integrarse en el proceso educativo orientado hacia el desarrollo de la personalidad, el ejercicio de la demo­cracia, el fomento de la cultura y la solidaridad humana...

Como se ve, un conglomerado de acusaciones vagas y heterogéneas, carentes de todo fundamento, como lo demostró el ulterior pronunciamiento de la Justicia.

 

Una furiosa embestida publicitaria

 

Esa medida de suspensión, tomada a pedido del CEN de AD, se produjo en medio de un feroz estruendo publicita­rio contra Resistencia y el Bureau TFP. Estruendo que —dada la inspira­ción católica y el carácter anticomunista de las entidades atacadas— asumió rápidamente las características de una persecución ideologico-religiosa sin precedentes en la historia del país.

El punto de partida fueron dos acusaciones delirantes: presuntas actividades paramilitares y participación en una fantasiosa confabulación para asesinar Su Santidad Juan Pablo II. A estos infundios se agregaron otros: desde atentar contra la “unidad de las familias”, hasta constituir una “secta satánica”.

Dichos ataques ocuparon en pocas semanas no menos de 700 noticias o artículos de diarios y revistas, además de espacios de radio y televisión. Resistencia y el Bureau TFP se defendieron con valentía, en extensas réplicas que mostraban la inconsistencia de las acusaciones. Pero los agentes del estruendo haciendo caso omiso de esos desmentidos, volvían a la carga con las mismas calumnias.

Episodio característico del clima en que transcurrió el estruendo fue la se­sión de apertura de la investigación que la Comisión de Politica interior de la Cámara de Diputados realizó sobre Resistencia, sesión plagada de graves anomalías que la desvirtuaron comple­tamente.

 

Familias defienden en bloque a Resistencia

 

La acusación de que Resistencia atentaba "contra la institución de la fa­milia" también cayó definitivamente por tierra, al ser descartada por la jus­ticia. Además, en declaraciones, los fa­miliares de los miembros de Resisten­cia asumieron la defensa de la entidad y repudiaban enérgicamente todas las acusaciones lanzadas contra ella.

Este apoyo fue ignorado por los mass media, que sólo daban oídos a un mi­núsculo grupo de padres hostiles a la posición católica tradicional y antico­munista de sus hijos miembros de Re­sistencia. Así se alimentaba el estruen­do.

 

Proceso judicial restablece la verdad

 

Otro hecho capital pasó desapercibido para el gran público: cuando se dictó la medida que suspendía las activida­des de Resistencia y del Bureau TFP, estaban en curso dos procesos penales que investigaban los hechos atribuidos a aquellas. Pero el Ejecutivo se antici­pó, en forma inexplicable, a los vere­dictos judiciales, medida que penalis­tas, politicos y hombres de prensa públicamente calificaron de despótica y gravemente cuestionable desde el punto de vista constitucional.

El primer juicio, iniciado el 3 de agosto de 1984 en base a una denuncia anónima, fue decido por el Juez Pri­mero de Primera Instancia en lo Penal el 14 de septiembre, declarando a Re­sistencia exenta de cualquier delito o falta. La sentencia fue confirmada posteriormente por el Juzgado Superior Duodécimo en lo Penal el 24 de octubre de ese mismo año.

A este fallo la Fiscalía General de la República interpuso recurso de casa­ción. Sin embargo, el 19 de diciembre de 1984 el Fiscal Segundo, representan­te del Ministerio Público ante la Corte Suprema de Justicia, envió a la Sala de Casación Penal de dicha Corte una co­municación absteniéndose de formalizar dicho recurso, por reconocer que la de­cisión favorable a Resistencia se ajus­taba enteramente a derecho. Así, la causa quedaba definitivamente cerrada a favor de Resistencia.

 

Nuevo proceso, nueva victoria

 

El segundo proceso penal fue abierto a pedido de Resistencia el 6 de noviem­bre de 1984, en pleno auge del estruen­do publicitario. La iniciativa mostraba hasta qué punto la Asociación estaba segura de su inocencia.

A pesar de los esfuerzos de los ad­versarios de Resistencia y de la TFP para perturbar el proceso, el 30 de di­ciembre de 1985 el juez decimocuarto de Primera Instancia en lo Penal, Dr. Saúl Ron Braasch, declaró terminada la averiguación por no revestir carác­ter penal los hechos denunciados. Esta sentencia fue confirmada el 15 de mayo de 1986 por el Juzgado Superior Décimo en lo Penal, quedando así como senten­cia definitivamente firme. Dicho Juzga­do cursó sendas notificaciones a los ministros de Relaciones Interiores y de Justicia, así como al Fiscal General de la República, comunicándoles que los hechos incriminados a la Asociación Ci­vil Resistencia y al Bureau TFP "no revisten carácter penal, o sea, no son delictuosos".

Con esto quedaron deshechas todas las calumnias que sirvieron de combus­tible al estruendo publicitario. Hecho que frustró al semanario del PCV [Partido Comunista Venezolano] y lle­nó de alegría y esperanza a todos aquellos venezolanos que sampatizan con los ideales de Tradición, Familia y Propiedad, principios básicos de la Ci­vilización Cristiana.