Covadonga Informa, Año
XVII – Núm. 180 – Enero de 1994, pags. 4-5
La revista
Catolicismo
(*) entrevista al profesor
Plinio Corrêa de Oliveira
La
TFP: un obstáculo en la carrera hacia el caos
CATOLICISMO - ¿Cómo se explica que la TFP, defendiendo unas
ideas tan opuestas al mundo moderno, tenga, sin embargo, tanta influencia en
el Brasil de hoy?
Plinio Corrêa de Oliveira - El llamado
mundo moderno es fruto de un proceso histórico multisecular, de decadencia y de
pecado, que analizo en mi libro Revolución
y Contra-Revolución. Como es fácil de ver, el vocablo Revolución
designa, en el título de la obra, precisamente tal decadencia.
Ahora bien, la Revolución viene actuando, a lo largo de su desarrollo, de
un modo doblemente astuto. En primer lugar, llevó hacia el mal a muchos que
eran buenos y, después, creó en todo Occidente y, por tanto, también en Brasil,
un ambiente el en que los malos comenzaron a despreciar a los buenos y éstos
no tuvieron coraje para enfrentar la situación y retribuir ese desprecio con
altivez cristiana y energia.
Los católicos se dejaron arredrar, rebajar, y esto fue lo peor de todo. Que
los buenos fuesen menos numerosos no sería tan perjudicial, en el caso de que
fuesen más ufanos, tuviesen más gallardía, más santa altivez de ser católicos.
De esa gallardía la TFP procura dar ejemplo, a fin de ser aquella más
eficazmente difundida. A pesar de que la entidad no sea una asociación
religiosa en el sentido específico del Derecho Canónico, sus socios, cooperadores
y corresponsales se declaran pública y altaneramente católicos. Sus
estandartes simbolizan esa altanería. Parece que ellos afirman: "Soy
católico, apostólico, romano, gracias a Dios y defiendo los valores básicos de
la Civilización Cristiana: Tradición, Familia y Propiedad. Soy de la TFP.
Denuncio al mundo actual, con base en razones que proclamo con la cabeza
erguida y a pecho descubierto".
Además, esto es lo que todo nuestro modo de ser indica: las becas rojas y
los estandartes, los cánticos, la fanfarria y todo lo demás, hacen repercutir,
en las ciudades contemporáneas ya tan fuertemente paganizadas, la ufanía de ser
católicos y de defender la Civilización Cristiana.
Esto produce en la opinión pública un choque vivificante y saludable que
simboliza la contra-ofensiva del bien. Sin duda, Vd. que me hace esta pregunta,
debe haber conocido en su vida a mucha gente buena, que tenía menos fuerza de
voluntad y menos altivez en ser buena que los malos en ser malos. Esto se debe
a que, por desgracia, en los días de hoy, los buenos frecuentemente están
mustios, acoquinados, sin coraje. Y los malos, por el contrario, suelen ser
audaces.
CATOLICISMO - Sin embargo se habla mal, muchas veces, de
la TFP...
Plinio Corrêa de Oliveira - Es verdad.
A veces un grupo de jóvenes nuestros va a un restaurante a comer o a cenar.
Antes de sentarse, se santiguan, pero no de una manera avergonzada, no. Con
la cabeza erguida y, además, de arriba abajo: "En el nombre del Padre, del
Hijo y del Espíritu Santo". A continuación se sientan. Las personas que
están en el restaurante ven aquello. Algunas admiran el gesto. Otras se
manifiestan indignadas y, o no les dicen nada, o si dicen algo se les da una
respuesta a la altura.
Usted ve, por esta actitud, a qué situación menguada está reducida la
ofensiva de los adversarios de la Fe, cuando atacan ostensivamente a la TFP. Si
nos atacan de frente, respondemos de frente. Basta ver nuestros libros o
publicaciones en los periódicos, etc. Además, nuestras respuestas siempre
están basadas en argumentos sólidos y nuestros adversarios no saben qué
contestar. Es raro que la TFP sea atacada de frente. La Santísima Virgen nos ha
ayudado y siempre hemos podido demostrar cabalmente la afinidad entre nuestras
posiciones y la doctrina católica.
CATOLICISMO - La TFP es muy conocida, pero sale poco en
los periódicos, en la radio o en la televisión.
Plinio Corrêa de Oliveira - La campaña
de silencio contra la TFP es patente. Los medios de comunicación, de un modo
general, poco o nada publican sobre la TFP y, cuando lo hacen, por regla
general, es para hablar mal. Cuando contestamos, los atacantes se callan.
Ahora bien, a pesar de ese silencio, no hay una asociación anticomunista
en Brasil tan conocida como la TFP. Tenga en cuenta que ningún político
aceptaría esa lucha para alcanzar notoriedad, en las condiciones en que
nuestra entidad la traba. Pero con la ayuda de Nuestra Señora, sin la cual nada
se hace, a cuya protección todo se debe, vamos avanzando. La mayor parte de
los órganos de comunicación social nos hacen el silencio. Por eso realizamos,
con energía, campañas públicas para difundir nuestros ideales. Recorremos toda
la nación mediante caravanas contínuas para que Brasil entero tome conocimiento
de la lucha emprendida por la asociación. Vamos con capas, estandartes y banda
de música. El resultado es que todo el mundo nos conoce. He ahí la prueba de la
eficacia de la TFP al conseguir neutralizar esa táctica de silenciar usada por
el adversario. La Fe practicada con altanería puede hacer —y, en algunos casos
ya ha hecho— que alteremos el curso de la Historia. Por ejemplo, varios de los
catastróficos "progresos" inflingidos por las izquierdas a nuestro
desdichado país fueron evitados durante decenas de años, en su curso funesto:
el divorcio, la Reforma Agraria socialista y confiscatoria y, principalmente
la victoria del comunismo.
CATOLICISMO - ¿Cuál es la técnica de respuesta adoptada
por Vd. mediante la cual el adversario siempre se calla?
Plinio Corrêa de Oliveira - Posiblemente
Ud. habrá visto que la TFP cuando enfrenta a los adversarios de la civilización
cristiana nunca lo hace a base de ataques personales. Son siempre doctrinales.
Algunas veces podríamos haber dicho cosas contra el procedimiento y las
costumbres privadas de uno u otro. No lo hicimos.
Nuestras críticas se sitúan en el campo de la doctrina mientras que, las
embestidas de nuestros adversarios contra la TFP tienen siempre una pesada nota
de ataque personal. No consiguiendo presentar respuesta doctrinal a la altura,
ellos lanzan ataques individuales: "quien no tiene perro caza con
gato", dice el refrán.
Además, los ataques contra la TFP suelen ser furiosos. Nuestras réplicas
son serenas.
CATOLICISMO - ¿Ha sido la TFP eficaz en la lucha contra
ese proceso revolucionario del cual hablaba hace poco?
Plinio Corrêa de Oliveira - Sí,
nuestra simple presencia en el panorama nacional molesta y enfurece a los que
desean llevar adelante tal proceso que va degenerando en caos. El simple hecho
de que exista la TFP y esté de pie representa un obstáculo para ellos.
Por ejemplo, hace 20 años se consideraba prohibida, ilegítima, inmoral,
una serie de acciones que hoy se practican abiertamente. Doctrinas entonces
calificadas como heréticas, hoy circulan sin problema. Así, Brasil va
desmoronándose.
Ahora bien, la TFP se levanta, hace sus denuncias y dice las cosas como son
y la marcha hacia el caos queda obstaculizada. La andadura de la Revolución a
la cual me referí al inicio, habría sido mucho más rápida en Brasil si no se
hubiese topado con la TFP en su camino.
CATOLICISMO - Bien, Dr. Plinio, la Revolución anda
despacio, es verdad, pero al final llega al mismo término.
Plinio Corrêa de Oliveira - No es verdad.
Disminuyendo su velocidad, la Revolución pierde el ímpetu y la capacidad de
afirmarse. La prueba de esto es que hoy en día, a pesar de los extremos
revolucionarios a que hemos llegado, la mayor parte de los políticos, de los
escritores, que defienden posiciones contrarias a la tradición católica,
procuran ocultarlas. No se sienten a gusto mostrandose abiertamente.
Un ejemplo característico fue lo ocurrido en las elecciones a la Asamblea
Constituyente, en que varios comunistas se hicieron elegir camuflados, o sea,
bajo candidaturas que no se decían comunistas. Pues el rótulo comunista se hizo
tan odioso en Brasil que el Partido Comunista Brasileño ha creído conveniente
cambiar de nombre. Y el mismo disfraz se ha venido repitiendo en elecciones más
recientes.
Así, los comunistas, al avanzar, tienen que hacerlo despacio y en ese
cambiar paso a paso pierden su “élan”. A ellos les gustarla que fuese viable la
existencia de un Partido Comunista con su doctrina marxista claramente
expuesta, la cual fuese ganando la adhesión de todos para, al final, imponerse
al país. Eso ya no lo pueden conseguir. Entonces recurren al caos, en cuyas
nieblas nadie expone una doctrina clara y coherente, nadie piensa nada. Y es a
la sombra de ese caos que intentan imponer un comunismo velado.
Esa actitud prueba que los revolucionarios llegan al final del camino con
mucho menos énfasis de lo que se podría pensar. A este propósito, conviene
acentuar un punto importante: nuestro pueblo está claramente alertado de todo
esto. La TFP ha denunciado ampliamente ese embuste a través de campañas
públicas, entre las cuales conviene destacar la actuación de sus caravanas que,
desde hace 22 años, recorren el territorio brasileño de arriba abajo. Estas
caravanas han alcanzado ya la escalofriante cifra de cuatro con ocho millones
de kilómetros recorridos. ¡Equivale a diez veces el camino de ida y vuelta a la
luna!
En vista de todo esto, se comprende por qué la TFP se transformó en una
seria traba al proceso revolucionario.
(*)
"Catolicismo", enero 1994, n° 517 (www.catolicismo.com.br)