1981-1984
LA
HISTORIA DE UN DOCUMENTO
QUE
DA LA VUELTA AL MUNDO
Los acontecimientos históricos generados en Francia —la Revolución
de 1789, los sismos revolucionarios de 1848, la comuna de París en 1871, la
explosión ideológica y temperamental de 1968— encontraron y pusieron en
movimiento, en el espíritu de los pueblos de Occidente, aspiraciones,
tendencias e ideologías cuyo desarrollo marcó su evolución psicológica,
cultural, política y socioeconómica en los siglos siguientes.
Lo mismo comienza a ocurrir con la revolución incruenta,
no por ello menos profunda, que desencadena François Mitterrand al ser elegido
para la Presidencia de la República en 1981: el socialismo autogestionario.
Pero este nuevo modelo revolucionario encuentra delante
de sí a las TFPs: a partir de diciembre de ese mismo año divulgan el Mensaje en que
denuncian a la autogestión socialista como cabeza de puente del comunismo
internacional.
Cuando, en mayo de 1981, la coalición socialocomunista gana en Francia las
elecciones presidenciales y, poco después, las legislativas, la propaganda
izquierdista del mundo entero pone a Mitterrand y a su programa en el ápice de
la popularidad. Súbitamente, el socialismo autogestionario se convierte en la
esperanza de todas las izquierdas que, desanimadas por las reiteradas derrotas
electorales, ven encallada la posibilidad de aplicar sus programas clásicos.
El Partido Socialista Francés, que se declara internacional por naturaleza
y por vocación, afirma su determinación de colocar la influencia política y la
irradiación cultural que Francia ejerce en el mundo al servicio del objetivo
socialista autogestionario.
Coherente con esta declaración de intenciones, Mitterrand —beneficiado por
el prestigio que le da su victoria— inaugura una política exterior de
expansionismo ideológico y de intervencionismo político. Iberoamérica está en
la mira. El apoyo dado a los movimientos guerrilleros de Centroamérica —ya
ampliamente favorecidos por la izquierda católica—y, sobre todo, la provocadora
protección diplomática prestada a los sandinistas de Nicaragua, atestiguan que
las pretensiones imperialistas del socialismo francés no son simples figuras de
retórica.
Los partidos y corrientes socialistas de Iberoamérica, tan desprestigiados
hasta entonces, van levantando cabeza; y la autogestión, última moda en
Francia, comienza a despertar simpatías en ciertos sectores de la opinión
pública.
Las TFPs, siempre atentas a las grandes maniobras de la Revolución, se
proponen entonces iniciar una contraofensiva ideológica que neutralice la
operación Mitterrand. Es necesario reaccionar, especialmente teniendo en cuenta
el inexplicable mutismo de quienes por su influencia, cargo o situación
deberían articular el contraataque.
Y la reacción nace por parte de católicos anticomunistas con una
envergadura que sorprende a las izquierdas del mundo entero: el 9 de diciembre
de 1981, es publicado en el "Washington Post" de Estados Unidos y en
el "Frankfurter Allgemeine Zeitung" de Alemania, un estudio que ocupa
seis páginas y que descarga un golpe monumental sobre el socialismo
autogestionario francés.
Las Sociedades de Defensa de la Tradición, Família y Propiedad y entidades
afines de 13 países (Argentina, Bolivia, Brasil, Canadá, Chile, Colombia,
Ecuador, España, Estados Unidos, Francia, Portugal,
Uruguay y Venezuela) dirigen un mensaje conjunto a la opinión pública mundial
titulado El
socialismo autogestionario frente al comunismo, ¿barrera o cabeza de puente?,
cuyo autor es el Profesor Plinio Corrêa de Oliveira. El
documento es publicado inmediatamente después en "The Observer" de
Londres; "Il Tempo" de Roma; "La Vanguardia" de Barcelona;
"Diário de Noticias" de Lisboa; "The New York Times",
"Los Angeles Times" y "The Dallas Morning News" de los
Estados Unidos; "The Globe and Mail" de Toronto; "Folha de S.
Paulo" Brasil; "La Nación" de Buenos Aires; "El
Mercurio" de Santiago de Chile; "El Diario" de La Paz, Bolivia;
"El Tiempo" de Bogotá, Colombia; "El Comercio" de Quito,
Ecuador; "El Comercio" de Lima, Perú; "El País" de
Montevideo, Uruguay; "El Universal" de Caracas, Venezuela; y en otros
27 grandes diarios de la prensa occidental.
La izquierda internacional se desconcierta, pero la mayoria silenciosa —ese
magma impreciso y numeroso que opone una resistencia muda a las
transformaciones de índole comunista— comprueba con satisfacción que hay
todavía una voz conservadora que proclama las verdades que ella, aunque
atrincherada en su silencio, desea oír.
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El socialismo
autogestionario levanta graves perspectivas no solo para Francia sino para todo
el mundo
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El estudio del Profesor Plinio Corrêa de Oliveira impresiona por su
contenido, por el meticuloso examen que hace de los documentos del PS francés,
por la lógica con que analiza las proposiciones socialistas y por la claridad
con que muestra —desenmascarando lo que está detrás de esa doctrina— sus
últimas consecuencias. Consecuencias disimuladas bajo un gradualismo puramente
táctico, pero que en realidad son de una radicalidad sin precedentes. El
público en general ignora, pues, en qué consiste exactamente ese socialismo y
cuál es su meta.
Todas las afirmaciones del Mensaje de las TFPs están basadas en abundantes
citas de textos del Partido Socialista, a las que contrapone la enseñanza tradicional de la Iglesia.
Bajo el subtítulo El doble juego del socialismo francés: gradual en
la estrategia, radical en la meta, las TFPs ponen en evidencia que el
programa autogestionario tiene como objetivo la disgregación de la sociedad
actual en corpúsculos autónomos dotados de una casi soberanía. Esto redundaría
en la implantación de la utopia anarquista en Francia.
El socialismo autogestionario, sin embargo, no reconoce esa utopia como
desordenada y caótica. Verdadera escuela filosófica —sustancialmente marxista
y, por lo tanto, también evolucionista— el socialismo francés espera promover,
con la gradual aplicación de la reforma autogestionaria, una fundamental
transformación no sólo de la empresa industrial, comercial y rural, sino
también de la familia, de la escuela y de toda la sociedad. Más aún, pretende
influir a fondo en la propia vida individual, modelando los entretenimientos y
hasta la decoración interior de las casas.
Por otra parte, esencialmente laico, espera implantar la escuela
autogestionaria laica, a la cual los padres deben entregar sus hijos apenas
cumplan los dos años de edad.
Pretende abolir la escuela privada religiosa tanto por ser propiedad individual
como por ser religiosa.
El documento muestra que el programa del PS equipara el matrimonio a la
unión libre entre los sexos y reivindica la equivalencia entre la unión
heterosexual y la unión homosexual.
La empresa, al final de la evolución autogestionaria, no tendrá patrón. Su
dirección cabrá, en última instancia, a la asamblea general de los
trabajadores. Esta tendrá derecho a ser informada periódicamente de todas las
actividades empresariales. Ni siquiera el secreto industrial le podrá ser
ocultado. Los dirigentes de la empresa serán elegidos por la asamblea de los
trabajadores, la cual será soberana en lo que respecta a las actividades
empresariales.
Como es fácil ver —y los documentos del PS lo afirman claramente— una
reforma tan completa de la sociedad supone una reforma igualmente completa del
propio hombre. Y es en función de la naturaleza humana así reformada que el
socialismo autogestionario pretende no ser calificado de utópico.
El PS no espera realizar esta reforma total de la sociedad y del hombre en
una sola etapa, sino por transformaciones graduales. Uno de los medios
esenciales para poner en movimiento y llevar a término ese proceso es la lucha
de clases. Al negar no sólo el principio de autoridad, sino toda jerarquía, el
PS abre camino para esa lucha. En la empresa, levantando a los obreros contra
los patrones y a los dirigidos contra los dirigentes. En la familia, suscitando
la lucha de los hijos contra los padres. En la escuela, entre los alumnos y los
profesores. Y así sucesivamente.
El programa del PS francés no niega la libertad de funcionamiento a la
Iglesia. Pero la Iglesia —comenta el Mensaje— quedará reducida a vivir en una
sociedad totalmente laicizada que no tomará en consideración las obligaciones
del hombre para con Dios, ni los principios del orden natural delineados en el
Decálogo.
El socialismo autogestionario francés se proclama coherente con la trilogia
de la revolución de 1789: Libertad, Igualdad, Fraternidad. Para él, la
abolición del patrón en la empresa es la consecuencia lógica de la instauración
de la república. El socialismo señala
en el patrón a un pequeño rey en el
interior de la empresa, y en el rey al gran patrón que la república democrática
eliminó.
El Mensaje termina con las magníficas palabras del Papa San Pío X que
afirman su esperanza de que la nación francesa llegue a relucir en el mundo con
todo el brillo cristiano que le compete como hija primogénita y bienamada de la
Iglesia.
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La autogestión conduce a una verdadera esclavitud
Los hombres, reunidos en grupos llamados
autogestionarios, necesitarán herramientas, tecnologia. semilias, abono,
materia prima, etc. En consecuencia, esos núcleos deberán formar cooperativas, a
su vez dependientes, de uno u otro modo, del poder estatal. Por otra parte, en
el interior de los pequeños grupos autogestionarios —donde los movimientos de todos serán facilmente
controlables— imperará la dictadura de los comités mucho más feroz y dominante
que la de la actual máquina estatal comunista. El obrero soviético de hoy,
amparado por el anonimato de las grandes ciudades y de las empresas estatales
gigantescas, es más libre que el pobre trabajador que sea sometido al régimen
de autogestión.
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Publicado en seis lenguas (español,
portugués, francés, inglés, alemán e italiano), el Mensaje es difundido
inicialmente en 17 países: Alemania, Argentina, Bolivia, Brasil, Canada, Chile,
Colombia, Ecuador, España,
Estados Unidos, Inglaterra, Italia, Perú, Portugal, Suiza, Uruguay y Venezuela.
Varios canales de televisión, como la CBS norteamericana, la CBC canadiense,
TF1 y Antena 2 francesas, le dan mucho destaque, aunque no siempre bajo un
prisma favorable. Diarios como el "Washington Post", agencias de
noticias como la "Associated Press", revistas como
"L'Europeo", solicitan entrevistas al Profesor Plinio Corrêa de
Oliveira.
Desde el primer momento comienzan a afluir a las diversas TFPs miles de
cartas, provenientes de lectores de las más variadas razas y condiciones
sociales. Diversas asociaciones solicitan ejemplares del Mensaje para
difundirlo en el círculo de sus relaciones. Se sabe de instituciones
universitarias que toman el documento de las 13 TFPs como materia de estudio en
sus cursos. Muchos desean información sobre el Profesor Plinio Corrêa de
Oliveira y su obra. Contribuciones, generalmente modestas, llegan
espontáneamente para ayudar a este enorme esfuerzo publicitario.
Pero la irradiación del Mensaje no se limita a los países en que es
publicado. Llegan también cartas de Oceanía (Australia, Nueva Zelandia, Nueva
Caledonia), del Extremo Oriente (Bangladesh, Hong-Kong, Malasia, Nepal,
Singapur), del Oriente Medio (Arabia Saudita, Turquía, Chipre), de América
(Costa Rica, El Salvador y Méjico), de Europa (Andorra, Austria, Bélgica,
Dinamarca, Finlandia, Grecia, Holanda, Irlanda, Islandia, Lichtenstein, Malta,
Mónaco, Noruega, San Marino, Suecia y también Yugoslavia) y de Africa (Argelia,
Bophuthaswana, Botswana, Camerún, Ghana, Isla Mauricio, Lesotho, Malawi,
Marruecos, Namibia, Swazilandia, Transkei, Túnez, Venda y Zimbabwe).
Para satisfacer ese notable interés, a partir de mayo de 1982 las TFPs
comienzan a publicar un resumen del Mensaje con el título Socialismo
Autogestionario: hoy Francia — ¿mañana
el mundo? En Europa, es publicado en diarios de Austria,
Inglaterra e Irlanda y de importantes ciudades de Alemania, España y
Suiza; en Iberoamérica en Argentina, Brasil, Paraguay, Costa Rica y Venezuela;
en Asia, en Filipinas y Nepal; en Oceanía, en Australia y Nueva Zelandia; en
Africa del Sur, en Capetown y Johannesburg.
"Excelsior", el principal diario de Méjico, y "The Weekend
Australian" de Sydney reproducen íntegramente las seis páginas del
Mensaje, mientras el resumen es publicado por "The Wall Street
Journal" de Nueva York y "Speakup" de Toronto.
Sin embargo, el documento del Profesor Plinio Corrêa de Oliveira tendrá una
difusión todavía mayor. En efecto, "Selecciones del Reader's Digest",
—con sus 10.000.000 de ejemplares, la revista más leída del mundo— publica a
partir de agosto de 1982 el resumen del Mensaje de las TFPs.
La edición de esta revista en lengua inglesa, destinada al Extremo Oriente,
llega a Corea del Sur, Japón, Formosa, Tailandia, Singapur, Filipinas, Malasia,
Indonesia, Paquistán, Bangladesh, Sri-Lanka y a la ciudad de Hong-Kong. A la
India se destina una edición especial, también en inglés; a Oceania una para
Australia y otra para Nueva Zelandia; al Africa una edición sudafricana.
A Europa llega una edición portuguesa, otra española,
dos belgas (una en francés y otra en flamenco), una para Gran Bretaña e Irlanda, otra para Alemania y
Austria, dos para Suiza (una en alemán y otra en francés), una para Dinamarca,
una para Noruega y otra para Suecia.
En América, dos para Canada (una en francés y otra en inglés); dos para
Estados Unidos (una en inglés y otra en español);
una edición para Méjico, otra para Guatemala, Nicaragua, Panamá, El Salvador,
Costa Rica y Honduras; otra destinada a Puerto Rico y Republica Dominicana. Una
edición para cada uno de los siguientes países: Argentina, Brasil, Chile,
Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela; y otra para Bolivia, Paraguay y Uruguay.
Es superfluo decir cuánto este gran esfuerzo ha representado de esperanza y
aliento para tantas personas dispersas por el mundo que veían, con preocupación
y alarma, la formación de embriones semejantes al socialismo autogestionario
francés en sus respectivos países.
La publicación en "Selecciones" ocasiona un torrente de cartas.
Varias contienen insistentes pedidos de aunar esfuerzos en pro de la tradición,
familia y propiedad en diversos países.
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El Mensaje de las TFPs sobre el socialismo autogestionario francés fue
publicado en 52 países, repercutió
en 116 naciones y tuvo unatirada de 33.500.000 ejemplares.
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¿Y en Francia?
Inmediatamente después de la publicación del Mensaje en Alemania y Estados
Unidos, la prensa izquierdista se indigna contra "las seis páginas de
divagaciones anti-Mitterrand" (148), a las que califica de "ladrillo
indigesto" escrito por un "profesor brasileño"
(149), propio de una "publicidad de dictadores" (sic) (150) y
otras cosas por el estilo.
El órgano del Partido Comunista francés, sin disimular su irritación,
pregunta "¿quién permite a no se sabe qué sociedad, más o menos brasileña, difundir
golpes de millones idioteces destinadas a dar una imagen repelente del gobierno
de la república francesa?... Es necesario no dramatizar esta ruidosa campaña
internacional" (151).
Por parte del Gobierno y del Partido Socialista las reacciones iniciales
son igualmente intensas; pero rápidamente adoptan la misma línea de conducta de
la mayor parte de la prensa: evitar sistemáticamente el análisis de la doctrina
contenida en el Mensaje. Un portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores
llega a declarar que "en este género de situaciones... siempre es más
conveniente no decir nada" (152).
El "International Herald Tribune", prestigioso diario editado en
París por "The New York Times" y "Washington Post", así
describe, el 1l de diciembre, la reacción del Gobierno socialista en relación
al Mensaje: "En París, fuentes gubernamentales autorizadas dijeron que
no estaban preparadas para responder a esa publicación, pero que estaban
estudiándola. 'Absolutamente no hay pánico y estamos más interesados en saber
qué hay por detrás de esa publicación', declaró el jueves un porta voz del
Eliseo, agregando que `más tarde' podría haber alguna reacción."
Como la repercusión internacional del documento hacía imposible
subestimarlo, representantes de la Presidencia de la República, del Ministerio
de Relaciones Exteriores y del PS escogen la vía del ultraje y de la
impertinencia para rechazar un dialogo doctrinal propuesto con altura y
cortesía. Así, las críticas contenidas en el texto sereno, objetivo y
ampliamente documentado de las TFPs son consideradas por los portavoces del
Gobierno "abusivas", "excesivas", "profundamente
deshonestas". Los responsables de la publicación "son unos
locos delirantes", es la tesis de Phillipe Parrenier, portavoz del PS
(153).
Otros artilugios son empleados. Un secretario para asuntos iberoamericanos
del Primer Ministro Pierre Mauroy afirma: "Una organización con esa
sigla (TFP) evoca algo que provoca en los franceses una enorme repulsa, porque
recuerda `Trabajo, Familia y Patria, slogan de Petain" (154).
¡Como si bastase una simple y fortuita coincidencia de siglas entre
organizaciones tan diversas para inspirar al pueblo francés una "¡enorme
repulsa!", comenta el Profesor Plinio Corrêa de Oliveira. Tras mostrar
la improcedencia de la comparación, concluye: "Tenemos la alegría de
defender contra ese mezquino juego de palabras, o de siglas, al pueblo francés,
demasiado inteligente para actitudes tan primarias" (155).
El propio Primer Ministro echa mano a recursos similares en un debate en la
Asamblea Nacional: "Cuando la derecha quiere parecer nueva desentierra
el arsenal de las doctrinas anti-igualitarias y anticristianas, [sic] que
produjeron en la primera mitad de este siglo los resultados que todos
conocemos. Sería muy grave que, por simple hostilidad al Gobierno, hubiese
demócratas que se dejasen engañar
por falsas ideas nuevas" (156).
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Mucho más inhábiles son las declaraciones de la Embajada francesa en Buenos
Aires, a raíz de la publicación del Mensaje en esa capital. En una nota oficial
acusa a la TFP argentina de criticar "violentamente el programa del
Gobierno francés" y de hacer una insinuación "insultante para
la divisa Libertad, Igualdad y Fraternidad que está inscripta en la bandera
nacional" (157).
En un comunicado de prensa, la TFP argentina responde que el Mensaje contra
el socialismo autogestionario francés está escrito en términos doctrinales
elevados, y desafía a la Embajada a exhibir las pruebas de todo lo que hahía
afirmado "¿O es que debemos admitir —continúa la nota— que [la
Embajada] identifica desacuerdo con insultos y tiende a replicar a cada
crítica como si fuera intrínsecamente una ofensa, casi diríamos, un delito?
(...) En este caso nos limitamos a recordar que es exactamente así que se
procede detrás de la Cortina de Hierro" (158).
Después del comunicado de la entidad, la Embajada se mantiene en silencio.
Cinco días después, una declaración de la TFP pone de relieve lo expresivo del
mutismo, y agrega que la desacertada nota de la Embajada "en nada
perjudica el concepto en el cual es tenida entre nosotros la ilustre Nación
francesa" (159).
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Estas reacciones revelan el embarazo del gobierno Mitterrand por la
publicación del Mensaje y permiten comprender por qué resulta ventajosa para él
la inexplicable negativa de la prensa francesa a publicar el documento.
Efectivamente, a pesar de todos los esfuerzos hechos por la TFP de aquel
país para dar a la publicidad el estudio y de haber llegado a cerrar contrato
con dos grandes diarios —que ya habían anunciado la publicación en sus propias
páginas—los periódicos franceses con tirada superior a 100.000 ejemplares se
niegan a reproducirlo.
Ante esa situación, las TFPs y entidades congéneres divulgan el comunicado
titulado En
Francia: el puño estrangulando la rosa —alusión
al símbolo del PS francés— en el que levantan una hipótesis para explicar la
actitud de los mass media. Las compañías propietarias
de los medios de comunicación corren el riesgo de ser nacionalizadas o
autogestionadas por deliberación legislativa de la entonces mayoría
parlamentaria socialocomunista. En este caso, sus dueños quedarían
transformados en meros gerentes o incluso podrían perder toda función dentro de
la empresa. No es, pues, tan sorprendente que esos periódicos nieguen a las
TFPs una libertad de expresión que ellos mismos no tienen.
Las TFPs alertan además sobre lo contradictorio e impracticable de la
promesa autogestionaria del socialismo en libertad, pues, al demostrar que esta
última no se respeta, lo único que queda del régimen autogestionario es su
afinidad con el comunismo. El comunicado es transcrito en 26 periódicos de 12
países, a partir de febrero de 1982.
Esta publicación ocasiona un nuevo flujo de cartas de adhesión y de
manifestaciones de simpatía hacia las TFPs. Revistas especializadas de la
Industria, del Comercio, del Cuerpo Diplomático, de Universidades, de
Bibliotecas solicitan ejemplares para difundirlos en sus respectivos medios.
A la TFP francesa así amordazada sólo le queda el recurso de enviar 300.000
ejemplares del Mensaje por mass-mailing. Un año después de su aparición, sólo
un periódico francés de gran tirada, el semanario "Minute" del
4/10-12-1982, osa publicar un resumen del Mensaje y del Comunicado de las TFPs.
En diciembre de 1983, la TFP francesa editará el libro Autogestión Socialista: las
cabezas caen en la empresa, en el hogar, en la escuela. Además del texto
integral del Mensaje, la obra narra la amplia acogida dada a su vasta difusión
y las vivas polémicas que suscitó a través del mundo.
Dos episodios que a continuación consignamos revelan lo vulnerable de la
posición en que quedó el socialismo francés y hacen comprender los manejos
realizados para evitar la divulgación del Mensaje en Francia.
En Bogotá, Colombia, una Comisión de Senadores franceses se ve en
dificultades cuando, en una conferencia de prensa realizada en febrero de 1982,
un cooperador de la TFP local les pide explicaciones sobre la actitud
arbitraria del Gobierno socialista, que coartó la libre divulgación del
Mensaje. Y en diciembre de 1983, el entonces Primer Ministro francés, Pierre
Mauroy, queda en situación incómoda cuando, en una conferencia de prensa en
Buenos Aires, representantes de la TFP argentina le preguntan por qué en su
país no puede publicarse libremente el Mensaje. Para Mauroy "la mejor
respuesta" (sic) es su presencia "en esta jornada histórica
(...) del comienzo de la democracia y de la libertad" en Argentina...
Se refiere a la toma de posesión del Presidente Alfonsín (160).
A lo largo de 1982, las TFPs y entidades afines se empeñan en sus respectivos países en campañas
públicas para difundir un número especial de sus revistas, que contiene el
texto integral del Mensaje. Entre todas totalizan 94.000 ejemplares (161).
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A través de la revista "Heraldos del Porvenir",
de la asociación Jóvenes Paraguayos Pro Civilización Cristiana, han sido
difundidos en ese país los ideales de la tradición, familia y propiedad, los
cuales han tenido gran resonancia en la opinión pública.
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Hasta aquí, lector, una breve historia "de uno de los supremos
esfuerzos emprendidos `in signo Crucis', a fin de evitar a la civilización
occidental agonizante el naufragio final hacia el cual se está dejando
conducir" (162).
¿Qué influencia tuvo la batalla publicitaria de las TFPs en la marcha del
socialismo autogestionario después de la publicación del Mensaje?
El Profesor Plinio Corrêa de Oliveira comenta el asunto en dos artículos
para la "Folha de S. Paulo", aunque de paso, pues éstos versan sobre
la derrota socialocomunista en las elecciones cantonales francesas de 1982
(163). He aquí un resumen de los mismos.
Antes del Mensaje de las TFPs
el gobierno Mitterrand caminaba despreocupado. Alentado
por los éxitos electorales de 1981, marcha resueltamente, en el campo interno, al
asalto de la propiedad privada individual y, en el campo externo, a la
expansión ideológica y al intervencionismo político, sobre todo en el llamado
Tercer Mundo. La autogestión es conducida al cenit de su prestigio por la
publicidad.
Es verdad que contra Mitterrand se levantan dentro de Francia voces de
descontento. Pero son voces francesas que hablan para franceses, sobre aspectos
fundamentalmente locales de la gestión gubernamental. Voces, por eso, con poca
capacidad de advertir contra la autogestión —en el plano doctrinal— a la
opinión pública mundial.
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En su abnegada
acción en defensa de la propiedad privada y de la libre iniciativa, las TFPs
han obtenido un resultado de gran expresión moral: el de reunir a su alrededor
a un gran número de jóvenes que no son propietarios. Pero que, sin embargo, dan
desinteresadamcnte tiempo y trabajo en favor de esos principios básicos del
orden social y económico de la civilización cristiana.
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El primer documento publicado internacionalmente que denuncia el peligro
autogestionario es el Mensaje de las TFPs. Sale a luz cuando los tenores y las prima donne de la izquierda todavía
entonan el aria de la autogestión. Después, más sutiles que el Gobierno
Mitterrand, éstos disminuyen el tono de voz pues perciben que algo está
cambiando en la matización político-ideológica de Occidente.
Por otra parte, aquí y allá comienza a cuestionarse el programa autogestionario
socialista, para lo cual se utilizan muchas veces argumentos y análisis del
documento de las TFPs. Es otra forma de penetración del Mensaje: la
"creación de opinión" como dice un gran diario italiano (164).
Mitterrand comienza entonces a enfrentar dificultades en el ámbito interno.
La opinión pública francesa rechaza la autogestión en las elecciones
municipales de 1982, dando una victoria espectacular a la coalición de
centro-derecha. El Gobierno, súbitamente, encuentra a la mayoría de los franceses
cortando el paso a su programa de reformas. El rechazo a la fórmula
autogestionaria, en el propio país que le sirve de foco de irradiación,
fortalece a su vez las prevenciones despertadas por el Mensaje en extensas
áreas de la opinión mundial.
En el ambiente irremediablemente transformado es inútil que las altas
cúpulas socialocomunistas intenten mantener su anterior conducta. La derrota
impone, forzosamente, una disminución en la fuerza de impacto, en el dinamismo
y en la audacia del Partido Socialista. Y, como consecuencia, en la acción del
Gobierno.
Si Mitterrand continuase en el camino de las
confiscaciones, no sólo levantaría en su contra a la mayoría cada vez más
compacta e indignada de los franceses, sino que daría también, implicitamente,
razón a la denuncia de las TFPs.
"La confirmación del Mensaje por los hechos —decía el Profesor Plinio
Corrêa de Oliveira— podría crear a su alrededor la atmósfera que la catástrofe
de Allende creó en torno al libro `Frei, el Kerensky chileno' de mi
inolvidable Fabio Vidigal Xavier da Silveira" (165). Y en otro
artículo afirma: "Si pese a todo, el gobierno y las altas cúpulas
socialocomunistas resolvieran avanzar, quedarían cada vez más aislados de sus
propias bases. O sea, cada vez con menos amigos en la retaguardia y con más
adversarios en el frente. Sería una marcha hacia el abismo. El itinerario de
Allende" (166).
* * *
Pero Mitterrand aprendió la lección.
No sólo no avanza sino que hasta retrocede. En 1984 nombra como Primer
Ministro al discreto Laurent Fabius, en lugar del llamativo Pierre Mauroy.
Nuevamente derrotado en las urnas en 1986, llega a tener que aceptar como Jefe
de Gobierno a un personaje de la oposición. A partir de ahí, continúa
presentándose como socialista, pero adepto de un socialismo tan rosado, tan
moderado y tan a-ideológico que parece haber olvidado su programa
autogestionario radical de 1981. Esto le permite ganar las elecciones
presidenciales de 1988.
Son innumerables las opiniones de los comentaristas políticos en este sentido.
Por ejemplo, el periodista y economista francés Guy Sorman afirma: "El
cambio de los socialistas y de François Mitterrand es todavía más notable. El
Presidente, que al comenzar su mandato nacionalizó todos los bancos y las
grandes empresas industriales, que estableció el impuesto sobre las grandes
fortunas, (...) y que trató de suprimir la enseñanza
católica, es partidario ahora de una economía de mercado" (167).
Este socialismo camuflado hace también su aparición en otros países. En
Italia, el órgano del Partido Socialista reconoce que los “planes que
delineaban una nueva frontera del socialismo —la frontera autogestionaria—
(...) han sido rápidamente puestos de lado, resultando de ahí que los partidos
de la Internacional Socialista hoy se encuentran en la incómoda situación de
tener que gobernar (...) sin poder indicar una gran meta" (168).
También en España,
los socialistas están conscientes de la necesidad de adaptarse. El propio
Felipe González no tiene reparos en reconocer que el margen de maniobra en
materia económica es por ahora muy limitado y que el ser progresista en estos
momentos significa avanzar en otros terrenos, como las costumbres, la educación
y la familia (169).
El tema de la autogestión sólo volverá a las páginas de la publicidad internacional
años más tarde con el libro Perestroika de Gorbachov, pero
curiosamente revestido de las apariencias de un reformismo liberal.
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Reagan elogia el Mensaje
El 20 de diciembre de 1981, la TFP norteamericana envía
al Presidente Reagan el Mensaje de las TFPs acompañado de una carta. El Jefe
de Estado responde el 5 de abril del año siguiente por medio de su asesora Anne
Higgins:
"El Presidente Reagan me pidió que agradeciera su
carta que acompañaba
el Mensaje de las Sociedades de Defensa de la Tradición, Família y Propiedad.
El comprende bien la contradicción entre los principios que están por detrás de
las distintas formas de socialismo y las que sustentan el sistema
norteamericano de libertades. El Presidente aprecia la iniciativa de esa
publicación, que permite ver algunas de las dificultades inherentes al abandono
de nuestras nociones tradicionales sobre la libertad humana."
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Notas
(148) "Le Canard
Enchaîné", París, 16-12-1981.
(149) "Le Matin", París, 11-12-1981.
(150) "Liberation", París,
19-12-1981.
(151) "L'Humanité" 11-12-1981.
(152) "Jeune Afrique", París, 3-3-1982.
(153)
"Jornal da Tarde", São Paulo, 10-12-1981; "O Estado de S.
Paulo", 11-12-1981; "Folha de S. Paulo", 11-12-1981, artículos
de J. B. Natali.
(154) Respuesta
del Profesor Plinio Corrêa
de Oliveira a la correspondencia
de J.B. Natali, en
"Folha de S. Paulo", 15-12-1981.
(155) Ibídem.
(156) "Le Monde",
París, 18-12-1981.
(157) "La Nación",
Buenos Aires, 20-1-1982.
(158) Ibídem, 24-1-1982.
(159) Ibídem, 28-1-1982;
"Pregón de la TFP", N° 63 2ª. quincena enero 1982.
(160) Cfr. "Pregón de la
TFP", N° 109-110, 1ª. y 2ª. quincena, enero de 1984.
(161) Cfr.
“Covadonga Informa”, España, N°
49-52, septiembre-diciemhre 1981; "Catolicismo" N° 373-374,
enero-febrero 1982; "Tradición, Familia y Propiedad", Chile, marzo de
1982; "Resistencia", Venezuela, marzo de 1982; "Lepanto" de
la TFP uruguaya, número especial, abril de 1982; "Tradición, Familia y
Propiedad" de la TFP colombiana, boletín N° 22, mayo de 1982;
"Tradición, Familia y Propiedad" de Argentina, N° 41. marzo-junio de
1982; "Reconquista" de la TFP ecuatoriana, mayo de 1982 y
"Crusade for a Christian Civilization", Nueva York, Vol. XII, N° 3,
abril-junio de 1982. Un resumen es publicado en "Cristiandad
Informa", de Jóvenes Bolivianos pro Civilización Cristiana, N° II, mayo de
1982.
(162)
Comunicado de las 13 TFPs: El puño estrangulando la Rosa.
(163) En el
itinerario de Allende, 2-4-1982; Jeito, trejeito y estertor, 5-4-1982.
(164) "Il Giorno", Milán, 20-1-1982.
(165) Jeito, trejeito y estertor, op. cit.
(166) En el
itinerario de Allende op. cit.
(167)
"Jornal do Brasil", Rio de Janeiro, 8-4-1988.
(168) "Mondo operaio", Roma,
noviembre de 1987.
(169) Cfr. España
anestesiada sin percibirlo, amordazada sin quererlo, extraviada sin saberlo, la
obra del PSOE. Sociedad Española
de Defensa de la Tradición, Familia y Propiedad - TFP Covadonga, Editorial
Fernando III El Santo, Madrid 1988.