Una denuncia que conmueve

 

al país y transpone los Andes
 
LA IGLESIA DEL SILENCIO EN CHILE

 

 

 

 

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TRADICION FAMILIA PROPIEDAD

UN IDEAL, UN LEMA, UNA GESTA:


La Cruzada del siglo XX

 

Se designa en este libro con el nombre genérico de TFPs al conjunto de Sociedades de Defensa de la Tradición, Familia y Propiedad constituidas bajo esa denominación, así como a las entidades que, aunque con otros nombres, se dedican a la defensa de la trilogía Tradición, Familia y Propiedad, y a los Bureaux TFP existentes en varias capitales.

Autónomas y cohermanas, las TFPs son el mayor movimiento cívico-cultural anticomunista de inspiración católica del mundo.

Cuando en la reseña de cada país usamos la sigla TFP, estamos aludiendo a la respectiva entidad local.

Comisión de Estudios de las TFPs orientada por
CARLOS FEDERICO IBARGUREN
MARTIN JORGE VIANO

Proyecto gráfico y arte final
Luis GUILLERMO ARROYAVE
JOSE RICARDO B. LUZITANO
FELIPE BARANDIARAN PORTA

Impresión
ARTPRESS — INDUSTRIA GRAFICA E EDITORA
Rua Javaés 681 São Paulo Brasil

Este volumen se terminó de imprimir el día 2 de febrero de 1990, día de la festividad de la Purificación de la Santísima Virgen y Nuestra Señora del Buen Suceso, en la ciudad de São Paulo, Brasil

1976

La mayoría de los católicos chilenos, espiritual y psicológicamente silenciados, contempla estupefacta un hecho sorprendente: gran parte del Episcopado y un sector decisivo del clero de ese país se han transformado en la fuerza más dinamica y eficaz de la embestida izquierdista.

De las regiones ensombrecidas de esa Iglesia del silencio emerge un libro que equivale a una proclamación: la TFP chilena revela la verdad entera.

 

 

Entre el Presidente marxista Salvador Allende y el Arzobispo de Santiago, Cardenal Raúl Silva Henriquez, las relaciones no se limitan a una mera cordialidad diplomática. El Purpurado y un sector ponderable del clero favorecen la ascensión de Allende al poder y, durante el naufragio de la experiencia socialocomunista, hacen todo lo posible para mantenerlo en el cargo

 

La publicación de La Iglesia del Silencio en Chile — La TFP proclama la verdad entera quedará registrada con caracteres indelebles en la Historia de Chile de este fin del siglo XX (81).

 La obra abarca dos décadas de historia civil y eclesiástica de esa nación. Respaldado por 220 documentos, el estudio relata la actuación del Cardenal Silva Henríquez, de casi todos los obispos chilenos y de un sector ponderable del clero, que apoyaron decididamente las reformas socialistas realizadas durante el Gobierno de Frei y favorecieron la ascensión de Allende a la Suprema Magistratura. Estos eclesiásticos hicieron después todo lo posible para mantener en el cargo al Presidente marxista, inclusive durante los días anteriores al naufragio completo de la experiencia socialocomunista y cuando las fuerzas vivas de la nación se disponían a derribarlo.

El libro tamhién demuestra que, caído el régimen allendista, la mayoría del Episcopado y la parte del clero que lo seguía se transformaron en la punta de lanza de la izquierda derrotada que quería volver al poder.

Ante hechos tan notorios y sorprendentes, se fue formando una mayoría desconcertada y silenciosa de fieles, casi tan numerosa como el propio pueblo chileno, a quien la TFP denomina Iglesia del Silencio por las analogías existentes con los católicos que viven detrás de la Cortina de Hierro. Con una diferencia: en el caso de Chile son los propios pastores quienes imponen al rebaño esta dolorosa situación, por la confusión que siembran y por las amenazas de sanciones canónicas que esgrimen. 

La conclusión demuestra que, a la luz de la Sagrada Teología y de la legislación canónica, los católicos no están obligados a seguir la orientación errónea de tales obispos y sacerdotes; y se hace una exhortación a aquellos eclesiásticos y teólogos chilenos que no aplauden ese proceso demoledor, pero que mantienen frente a él un relativo silencio, para que se pronuncien públicamente sobre los aspectos morales y canónicos del complejo asunto que los autores de la obra exponen.

 

 Cuando el poder eclesiástico se coloca al lado de la subversión,

ésta encuentra su mejor medio de acción;

entre otras razones porque

se transforma en una fuerza más o menos impune

 

El estudio causa gran impacto nacional. La prensa da amplia información sobre el libro, que se constituye en "tema obligatorio de comentario" y en "el asunto del año", según la revista "Qué Pasa" (82). Una "super bomba" lo considera el crítico literario Alone, que le dedica un comentario elogioso en su columna dominical en "El Mercurio" de Santiago (83).

En menos de un mes se publican 3 ediciones con un total de 10.000 ejemplares, constituyendo, sin duda, uno de los mayores best-seller de la historia editorial chilena en su género. La obra es vendida solamente en las librerías, pues, por una decisión gubernamental que agrada mucho al Episcopado, la TFP es coartada en su legítimo derecho de difundirla en la vía pública.

En la sección Escriben los Lectores de varios diarios aparecen durante meses cartas llegadas a la redacción, unas a favor y otras en contra (84). Las agencias de noticias envían despachos al exterior, que son publicados por diarios de Iberoamérica, Estados Unidos y Europa, transponiendo inclusive la Cortina de Hierro (85).Por su parte, las demás TFPs publican el texto completo o grandes resúmenes, en los que se incluyen prólogos que señalan analogías entre la situación de sus respectivos países y lo que sucede en Chile. En Argentina, una edición completa y un resumen, difundidos también en Uruguay y Paraguay; en Colombia una edición, difundida también en Venezuela y Ecuador; en Estados Unidos, España y Francia, tres ediciones, una en ca­da país; en Bolivia un resumen. En Brasil se publica una síntesis que aparece en el libro del Profesor Plinio Corrêa de Oliveira La Iglesia ante la escalada de la amenaza comunista — Llamamiento a los obispos silenciosos. En mayo de 1983 saldrá la cuarta edición chilena. En total, son difundidos por las TFPs y entidades afines 88.500 ejemplares, entre ediciones completas y resumidas.

En el mes de junio, la Conferencia Episcopal difunde una carta que le había sido enviada por el Cardenal Villot, Prefecto del Consejo para Asun­tos Públicos de la Santa Sede, en la que este declara que el libro La lglesia del Silencio en Chile había causado profundo dolor a Pablo VI, quien habría visto en él "graves e inadmisi­bles acusaciones" (94).

En un comunicado de prensa, la TFP reconoce que, de hecho, las acu­saciones son "graves". Pero que sean "inadmisibles" es algo que debe pro­barse. Pese a todo, frente a los he­chos perfectamente documentados, la única cosa que la nación oye bajar desde las sagradas alturas del Vatica­no es el "quia nominor leo" (porque me llamo león), que caracteriza tam­bién a las respuestas del Episcopado chileno (95). Ni el Cardenal ni el Epis­copado chileno se volvieron a mani­festar sobre el tema.

En esos mismos días, en el comu­nicado titulado 32 Sacerdotes decla­ran: la TFP tiene razón, se informa a la opinión pública, que se ha reci­bido el apoyo por escrito de valoro­sos sacerdotes para quienes "todos los hechos narrados están sólidamen­te documentados y la doctrina de la Santa Iglesia Católica se encuentra perfectamente expuesta" (96).

Mientras tanto, en España, la So­ciedad Cultural Covadonga recibe de 1.000 sacerdotes una declaración de aprobación al libro y al Análisis introductorio de la edición española sobre las analogías del caso chile­no con la situación de aquel país. Tras alabar la sólida documentación, los firmantes felicitan a Covadonga "por su meritoria contribución pa­ra evitar que una tragedia análoga a la chilena pueda producirse en España". "Mientras que, en los años 36 a 39 —continúan— los rojos se enfrentaron con un clero que, en su inmensa mayoría, cerró filas en favor de la Iglesia y de las más que­ridas tradiciones de nuestra Patria, hoy encuentran dividida a la ciudade­la católica, lo que es un hecho graví­simo".

Covadonga da a la publicidad es­ta carta en el "ABC" y posteriormen­te en los principales periódicos de provincias. En un manifiesto adjun­to, la entidad alerta a los españoles sobre las graves omisiones y las acti­tudes de positiva consonancia con actividades izquierdistas que hay en el campo católico (97).

A través de la prensa, la TFP chile­na lleva al conocimiento del públi­co este importante documento con el título Chile, paradigma de los de­bates sobre los problemas y las solu­ciones contemporáneas (98).

 

 

 

Sintomáticamente, la reacción comunista es inmediata. A partir del 23 de febrero, Radio Moscú —en cuatro transmisiones de su programa Escucha Chile— emite ataques furiosos contra La Iglesia del Silencio en Chile y, sorprendentemente, defiende al clero izquierdista. La TFP publica en Santiago el comunicado de prensa Verdugos de los católicos rusos se levantan en favor de la Jerarquia eclesiástica chilena. El lobo aúlla en defensa de los pastores... (86).

El día 26 de febrero, el Departamento de Opinión Pública del Arzobispado de Santiago difunde por los diarios una confusa declaración en la que deplora que el país tenga que ocuparse del tema de La Iglesia del Silencio en Chile (87) .

En un sereno comunicado —Res­puesta de la TFP al Arzobispo de San­tiago— la Sociedad replica con dignidad y firmeza, y afirma que aquella declaración parece ignorar el profun­do conflitto interior que aflige a la nación por causa de esa actitud del clero. Añade que el documento del Arzobispado no presenta ninguna refutación de la obra, ni prueba que sean falsas las imputaciones que en ella se hacen (88).

Días más tarde, el Comité Permanente del Episcopado acusa públicamente a los autores de La Iglesia del Silencio en Chile y a los que colaboran en su difusión de haberse alejado, por su propia actuación, de la Iglesia Católica (89). La respuesta de la TFP es el comunicado A falta de argumentos, sanciones y amenazas, en el que se pregunta a los obispos si los hechos expuestos son o no verídicos, si están o no bien documentados y si el análisis correspondiente es o no objetivo. Y hace notar que los prelados, siempre tan celosos de mostrarse aggiornati, responden solamente con un argumento de autoridad (90).

La opinión pública está todavía traumatizada por el asilo dado en la Nunciatura Apostólica a dirigentes del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), cuando el Nuncio, Monseñor Sotero Sanz Villalba, difunde una declaración que, según el órgano del Par­tido Comunista italiano, había hecho "después de haber consultado a la San­ta Sede" (91). El Nuncio "rechaza con energía" las acusaciones del libro y afir­ma que la versión de los documentos citados es parcial (92).

En respuesta, la entidad da a cono­cer el comunicado La TFP ante la Nunciatura Apostólica — Respeto, fir­meza, pedido de esclarecimiento, en el que afirma su completa y amo­rosa obediencia al Soberano Pontífi­ce y el profundo acatamiento a quien ejerce su representación. Enfatizan­do que el respeto a la autoridad es un deber, como también lo es la fran­queza, la TFP manifiesta el dolor que siente por el hecho de que, sin haber sido oída ni amonestada previa­mente, el Nuncio haga una asevera­ción publica tan categórica y que "las puertas dela Nunciatura Apostó­lica, que recientemente se abrieron con tanto desvelo y cordialidad pa­ra asilar a elementos miristas [del Movimiento de Izquierda Revolucio­naria, terrorista], estuviesen cerradas para nosotros". Comenta además que el representante papal omitió decir en qué son parciales los docu­mentos citados y sostiene que aun­que la autoridad moral y jurídica de un Nuncio es muy grande no llega —según las doctrinas y leyes de la Iglesia— al punto de imponer a los fieles algo contrario a la evidencia de los hechos (93). Monseñor Sanz Villalba declara que no desea conti­nuar la polémica.

El Cardenal recibe con alegría al tirano Castro... Pero omite toda alusión a las torturas, crímenes y violaciones a la ley natural y divina del régimen cubano

 

[Objeción:] Las campañas de las TFPs despier­tan odio!

[Respuesta:] Nuestras campañas despiertan muchas simpatías aunque, claro está, también antipatías. Quien no despier­ta ni amor ni odio solo siembra la indi­ferencia y, por lo tanto, no es eficaz.

 

 

Las TFPs, ejemplo característico de movimiento anticomunista

y, al mismo tiempo, con un programa constructivo 

Fieles a la doctrina tradicio­nal de los Papas, quienes, desde Pío IX, han procla­mado ininterrumpidamente la incompatibilidad entre la doctrina católica, por un lado, y los sistemas ideológicos, así como los regímenes comunista y socialista, del otro, las TFPs quieren que el comunismo y el socialismo sean rechazados por todos los hombres.

En Reforma Agraria — Cuestión de Conciencia, p.p. 38-45, 67-70, 74-79, pueden ser encontrados nume­rosos textos pontificios, desde Pío IX (1846-1878) hasta Pío XII (1939-1958), condenando categóricamente no solo al comunismo, sino también al socialismo. Como sería demasiado largo reproducir aquí to­das esas condenaciones, baste recor­dar la célebre afirmación de Pío XI, en la Encíclica Quadragesimo Anno, del 15-5-1931, de que "Socialismo religioso, socialismo cristiano son tér­minos contradictorios; nadie puede al mismo tiempo ser buen católico y socialista verdadero" (Pío XI, Encícli­ca Quadragesimo Anno, 15-5-1931. A.A.S., Vol XXIII, p. 216) y el Decre­to del 1-7-1949, de la Sagrada Con­gregación del Santo Oficio, que prohi­bió terminantemente a los católicos inscribirse en partidos comunistas o prestarles cualquier forma de colabo­ración.

Más recientemente, la Instrucción de la Congregación para la Doctrina de la Fe sobre algunos aspectos de la Teologia de la Liberación, reprobó con estas palabras la esclavitud en que yacen naciones enteras subyuga­das por el comunismo: "Millones de contemporáneos nuestros aspiran le­gítimamente a reencontrar las libertades fundamentales de que están priva­dos por regímenes totalitarios y ateos, que tomaron el poder por caminos re­volucionarios y violentos, precisamen­te en nombre de la liberación del pue­blo. No se puede desconocer esta vergüenza de nuestro tiempo: preten­diendo concederles libertad, se man­tienen naciones enteras en condicio­nes de esclavitud indignas del hom­bre. Aquellos que, tal vez por incons­ciencia, se hacen cómplices de semejantes esclavitudes, traicionan a los pobres que quieren servir" (Instruccio­nes sobre algunos aspectos de la "Teo­logia de la Liberación", 6-8-1984, XI, 10 — Colección Documentos Pon­tificios, Ed. Vozes, Petrópolis, Brasil, 1984, 2ª. ed., Vol. 203. p. 39).

¿Son entonces las TFPs entidades meramentes negativas? ¿No presen­tan un programa positivo, como com­plemento de su acción saludablemen­te polémica?

Antes de nada, es necesario pon­derar que calificar de exclusivamen­te destructor a todo grupo u organi­zación que quiera polemizar, contes­tar y refutar al adversario doctrinal o político no deja de ser una simpli­ficación inadmisible. Destruir por ejemplo microbios, serpientes vene­nosas o insectos transmisores de enfermedades que infestan cierta zona, no es destruir, sino construir. En matemáticas, menos por menos da más.

Además, las TFPs tienen un progra­ma eminentemente constructivo. Tra­bajan con todas sus fuerzas —siem­pre por medio de la acción doctrinal y persuasiva y respetando eximiamen­te la Ley de Dios y las leyes humanas—para que se realice en sus respecti­vos países el ideal católico de convivencia fraterna y armómica de las cla­ses desiguales.

Un programa así no es, obviamen­te, compatible con el comunismo, que busca establecer una sociedad sin clases. Tampoco es conciliable con el nazismo y el fascismo, cuyos fundamentos doctrinales, métodos de acción y concepción dirigista, so­cialista y totalitaria del Estado, se opo­nen frontalmente a la doctrina católi­ca profesada por las TFPs. Como se sabe, el fascismo y el nazismo fueron condenados por el Papa Pío XI en las Encíclicas Non abbiamo bisogno del 29-6-1931 y Mit brennender Sorge del 14-3-1937. 


Notas: 

(81) Cfr. "El Cronista", 17-2-1976 y "La Terce­ra", 18 y 22-2-1976, ambos de Santiago.

(82) Del 26-2-1976.

(83) Del 29-2-1976.

(84) Merece destaque la carta de apoyo de los Comités Femeninos Nacionales en "La Se­gunda", Santiago, 20-3-1976.

(85) Cfr. "Tygodnik Powszechny", Cracovia, 28-3-1976; "Slowo Powszechne", 2, 3 y 4-4-1976 y "Kierunki", 2-5-1976, ambos de Varsovia. En la imposibilidad de citar to­dos los diarios que comentaron La Iglesia del Silencio en Chile, mencionamos a títu­lo de ejemplo los siguientes: en Italia, "La Nazione", Bolonia 22-2-1976; "L'Unità", Roma, 21-3-1976; "Osservatore Romano", Roma, 28-4-1976; "Settimana del Clero", Milán, 6-6-1976. En Estados Unidos, "Los Angeles Herald Examiner", Los Angeles, 28-2-1976; "The Hutsville Times", 28-2-1976; "The Tablet", Nueva York, 28-2-1976; "The Advocate", 1-4-1976; "Dia­rio Las Américas", Miami, 12 y 16-3-1976; "The Catholic Virginian", 2-4-1976. En Ar­gentina, "La Nación", 12-3-1976, 8-4-1976, 3-8-1977, 26-8-1976, "La Opinión", 1-4-76, 20-7-1977 y "La Prensa", 8-5-1976, todos de Buenos Aires; "La Capital", Rosario, 13-4-1976; "El Litoral", Santa Fe, 14-4-1976; "El Día", Paraná, 15-4-1976; "Los Andes", Mendoza, 4 y 28-7-1976; "La Nueva Provin­cia", Bahía Blanca, 8-5-1976; "La Voz del Interior", Córdoba, 7-10-1977; "El Liberal", Santiago del Estero, 1-9-1976. En Brasil "O Estado de S. Paulo", 9-4-1976; "Folha da Tar­de", São Paulo, 10-3-1976; "Folha de Londri­na", 28-2-1976; "Correio Popular", Campinas, 23-3-1976; "O Povo", 28-2-1976, "Tribuna do Ceará", 28-2-1976 y "A Fortaleza", 14 y 21-3-1976, todos de Fortaleza; "Folha da Ma­nha", Porto Alegre, 17-3-1976; "Estado de Minas", Belo Horizonte, 13-3-1976; "O Glo­bo", Río de Janeiro, 28-2-1976 y 11-3-1976. En Bolivia, "El Diario", 27-2-1976, "Voz del Pueblo", 4 y 5-7-1977, "Hoy", 10-4-76 y "Pre­sencia", 10 y 11-2-1976 y 3-8-1977, todos de La Paz. En Colombia, "El Tiempo", 22-2-1976 y "El Catolicismo", 28-3-1976, ambos de Bo­gotá; "Vanguardia Liberal", Bucaramanga, 28-2-1976 y "Correo", Medellín, 29-3-1976; En Ecuador, "El Comercio", 13 y 25-3-1976 y "El Tiempo", 28-2-1976, ambos de Quito. En Uruguay, "La Mañana", 11-3-1976 y 3-7-1977 y "El País", 18, 19 y 28-2-1976 y 17-3-1976, ambos de Montevideo. En Paraguay, "Diario ABC", Asunción, 11-3-1976. En Perú, "Expre­so", Lima, 11-3-1976. En Venezuela, "El Uni­versal", 19 y 28-2-1976 y "La República", 5-9-1976, ambos de Caracas. En Méjico, "El Heraldo", Ciudad de Méjico, 13-3-1976. En Francia, "La Croix", 19-3 y 9-4-1976, "Le Mon­de", 11-3 y 22-4-1976, ambos de París. En España, "Ecclesia", 20-3- y 26-5-1976, "Vida Nueva", 24-4-1976 y 22-1-1977, "Iglesia Mundo", julio de 1977, todos de Madrid; "Heral­do de Aragón", Zaragoza, 14-7-1976; en Portu­gal, "Expreso", Lisboa, 20-3-1976. En Inglate­rra, "The Tablet", Londres, 8-5-1976. En Alemania, "Deutsche Tagespost", Hamburgo, 11-5-1976.

(86) "Las Ultimas Noticias", Santiago, 28-2-1976.

(87) "El Mercurio", "La Tercera de la Hora", "Las Ultimas Noticias", Santiago; "El Sur de Con­cepción" y "El Diario Austral", Temuco, to­dos del 27-2-1976.

(88) "El Mercurio", 4-3-1976 y "Las Ultimas Noti­cias", 5-3-1976, ambos de Santiago.

(89) "El Mercurio", Santiago, 11-3-1976.

(90) Ibídem, 12-3-1976.

(91) "L'Unità", 21-3-1976.

(92) Ibidem, 21-3-1976.

(93) "La Tercera de la Hora", Santiago, 14-3-1976.

(94) "La Tercera de la Hora" y "Las Ultimas Noti­cias", ambos de Santiago y del 3-6-1976; "El Mercurio", Santiago, 4 y 6-6-1976.

(95) "La Tercera de la Hora", Santiago, 8-6-1976.

(96) "La Tercera de la Hora", Santiago, 9-6-1976; "El Mercurio", Valparaíso y "El Sur", Concep­ción, ambos del 9-6-1976; "El Diario Austral", Temuco, 11-6-1976.

(97) "ABC", Madrid, 12-12-1976 y otros 27 diarios españoles; apud Medio siglo de epopeya anticomunista, Edit. Fernando III el Santo, Madrid, 1983, p. 82.

(98) "El Mercurio", Santiago, 22-12-1976 y "La Tercera dela Hora", Santiago, 25-12-1976.

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